CAPITULO 2

1246 Words
Inevitablemente mi jefe me dió la charla sobre lo peligroso de relaciones personales durante la jornada laboral, no le importo para nada mi intento de explicarle que Leo era un amigo de la infancia, al cual no veía desde hace años y que prácticamente es un hermano para mí, él continúo con su reprimenda como si la mitad de la empresa no supiera que tiene una relación más que de "colegas" con Sasha de Recurso Humanos, o que mira los pechos de todas las mujeres de la planta B sin siquiera disimular. - Lo entiendo y no se repetirá señor - le dije para que terminara su discurso de una vez . - Eso espero, esta es una empresa respetable Señorita y usted es de nuestros mejores elementos aquí, es nuestro mayor deseo que continue creciendo tanto laboral como personalmente, no quiero volver a tener un "inconveniente" de este tipo con usted, ¿Si lo entiende?.. - dijo pomposo, siempre hablaba como si fuera su empresa y nos estuviera haciendo un favor o fuéramos idiotas. - Muchas gracias por dejarlo claro para mí Sr. Lucas - respondí con la mejor sonrisa que pude y me levanté de inmediato, me fui de su oficina asqueada sabiendo que me miraría el culo en cuanto me diera la vuelta. Salí de ahí lo más rápido posible y mientras llegaba a mi oficina revise los mensajes que no pararon de llegar al grupo, cerca de la pequeña sala de espera choque con un cuerpo más grande que el mío, lo que me impuso hacia atrás y terminé en el piso del pasillo. Nunca supe caer con gracia y esta vez no fue la excepción, me golpeé un poco los codos cuando quede prácticamente tendida en el piso de espalda, la falda se me subió y de mi camisa voló un botón, ví mi móvil a unos metros de mi tirado y algunas cuantas hojas esparcidas por el suelo, pero no podían ser mías porque no traía nada más en las manos. - ¿Estás bien? - dijo Leo preocupado y se agachó para ayudarme - Perdóname no te vi llegar Di - - Si, solo me duele un poco el orgullo - Dije en broma pero algo enfadada. - Tampoco te había visto perdona - agregué tomando la mano que me tendía. - Es que venía muy concentrado en los ... mierda los informes - Apenas estuve de nuevo en pie se apresuró a juntar las hojas del piso, yo lo ayude tomando las que estaban cerca mío. - ¿Estás son todas? - pregunté dandole todas las hojas. - Si .. creo que sí - comentó ordenando todo rapido y me miró de reojo algo nervioso - - ¿Te falta algo? - dije acercándome para ver de qué se trataban esos papeles. - Si, no .. todo está perfecto, están todas gracias, me tengo que ir, lo siento.. de nuevo - dijo mientras casi saltaba alejándose de mi y desapareció . Pobrecito, debe estar muy nervioso por su primer día, y yo vengo a chocar con él, todavía recuerdo lo que era sentirme así, no sabía en qué momento podría liarla y hacer que me dejarán de patitas en la calle, además es su primer trabajo, el doble de nervios. Busque mi móvil pero ya no estaba en el suelo, no podía ser, dónde había quedado si lo ví caer junto conmigo. Mientras lo buscaba apurada me dió una sensación de perdida terrible, pensar que todos mis contactos y mis cosas privadas podrían ser encontradas por alguien más, tal vez lo había pateado o estaba debajo de algún mueble de la oficina, no tenía ningún tipo de contraseña ni bloqueo de pantalla. "Ay Dios mío, mis conversaciones con Cris" Mi disgusto aumentó, en esos chats había de todo, desde críticas a los compañeros de trabajo, chistes y hasta memes burlones sobre mi jefe el pervertido. No, no, no .. tenía que encontrarlo lo antes posible, había miles de textos privados y charlas un tanto calientes, como la vez que ese guapísimo Noruego llegó de intercambio por un mes para capacitarse, y con Cris pasamos días hablando de cosas muy explícitas que se nos ocurrían sobre él, incluso le tomamos un par de fotos. No estaba debajo de los muebles ni en los sillones, no estaba cerca del escritorio.. dónde mier** podía estar. "Ay la madre que me... las fotos" .. en este punto ya sentía desesperación. Tenía decenas... No, cientos de fotos mías, dónde se veía mi cara y cuerpo en varias posiciones y muchas con ropa interior, en la playa o en topless, las tenía simplemente porque me gustaba como habían salido y nunca las borré de mi galería, si de cualquier manera nadie las vería.. ¿o si? ¿Por qué no le había puesto contraseña como una persona normal? esa era la pregunta del millón. El teléfono de la oficina no paraba de sonar asique detuve mi búsqueda para contestar llamadas y tomar notas para mí jefe, me mantuve serena mientras respondía atentamente a las instrucciones que me daban desde el otro lado de la línea y cuando al fin corto volví a la sala corriendo, pero Cris ya se encontraba allí. - Me tienes que ayudar - dije desesperada. - ¿Que ha pasado? me estás asustando - la vi observando mi escote pero no le di importancia. - He perdido mi móvil, no lo encuentro por ningún lado y... - - Vamos de a poco, primero lo primero, cierra eso - dijo apuntando a mis pechos -... a menos que estés buscando que el Sr. Lucas te de un aumento - bromeó mientras intentaba abrochar el inexistente botón de mi camisa, seguramente se había abierto durante la caída y se veía completamente mi sostén y todo mi escote, esta mañana me había cambiado rápido y no me había puesto ningún top o camiseta de tirantes debajo. Buscamos el bendito botón primero y Cris intento coserlo con la camisa aun puesta en mi mientras le explicaba lo de mi móvil sin moverme, no confiaba en sus habilidades como costurera. - ¿Cómo que no borraste ninguna de las conversaciones Diana? - me reprendio - ¿Que clase de persona no borra las cosas comprometedoras o bochornosas que tiene en su móvil? , ¿y como se supone que lo perdiste? -. - No lo sé, fue cuando me caí, ya te lo dije, me pareció verlo en el suelo pero luego ya no estaba - - ¿ Y leo que te dijo? - preguntó - Nada.. Se fue muy rápido, tendría algo urgente que hacer , salió casi corriendo - respondí - Está listo!! - declaró cuando dejo mi camisa perfectamente abrochado - Deja te llamo, si está aquí tenemos que oírlo - dijo terminando de cortar el hilo y saco su celular. Nos quedamos esperando en absoluto silencio, pero no escuchamos ningún sonido en la habitación, ni tampoco en el pasillo, yo sabía que el teléfono si estaba encendido porque daba tono, eso quería decir que talvez alguien lo había encontrado, pero si casi no perdí de vista la sala desde que llegué ¿se habría metido alguien cuando fui a responder las llamadas?. Cristina marco una vez más y al segundo pitido alguien contesto, sentí un escalofrío horrible al pensar en que podían estar revisando mis cosas. - Ho.. ¿hola?.. - dijo mi amiga. - Hola - respondieron del otro lado.
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