Aire

4855 Words
Tenía los ojos abiertos de la impresión lo cerro con nerviosismo. Intento corresponderle, pero su cuerpo simplemente no le respondía y el revoloteo en su estómago aun persistía acelerándole más el corazón. Por otro lado, Fernando no es que estuviera dándole “el beso” pero trataba de hacerlo suave para que ella sintiera; Se notaba que era su primer beso. sonrió para sus adentros al ver como Laura apretaba los ojos y las manos.pero no se quejaba, desde hace mucho sus suaves labios lo habían tentado. —Umm —hacia sonidos de incomodidad — ummm —murmura. Fernando noto su respiración irregular por falta de aire, no tenía mucha resistencia ¡y eso que no era ni un minuto! Cortó el beso suavemente sin quitar la mano de su mejilla, la chica dio un suspiro largo recuperando el aire que le faltaba —Laura —susurro. Ella Abrió los ojos asustada al sentir su caliente aliento chocar contra su boca —q-que —articulo calladamente. — ¿Esta más calmada? —La chica asintió despacio con la cabeza, Fernando mostró una sonrisa traviesa —que bien. No tengo nada de qué arrepentirme —la aprieta mas contra su desnudo pecho. Quizás sea el shock o el subidón de emociones de la chica que la tiene tan sumisa en esa situación; sino, sería otra historia. Pero de algún modo, los ascensores no eran tan malos. Afuera del ascensor —Tinunnn —sonido del ascensor. Se escuchó un alarido de celebración de todos los presentes a la vez que soltaban las láminas agotados. — Manuel, ¿crees que el ascensor funcione? — pregunto Martina apoyando sus manos en sus rodillas. Habían separado tres centímetros la apertura del ascensor y después tuvieron que encontrar a ciegas el botón que no parecía botón porque estaba duro de oprimir. —Hay que averiguarlo —presiono el botón con la letra de comprobación. se prendió la luz del ascensor —¡sí!¡funciona! — —¡hay que darles la bienvenida! —dijo la del fleco ya apunto de presionar el botón para abrir el ascensor De inmediato todos se reunieron esperando a que se abriera. — Laura, Fernando, disculpen la tardanza— quedaron perplejos al ver al azabache y a la chica de pelo castaño rojizo tan cerca el uno del otro — ¡Que está pasando aquí! — Laura abre los ojos lentamente; desorbita sus ojos al ver la puerta del ascensor abierta junto a algunos trabajadores verla con una expresión sorprendida. Su cerebro fue lento para conectarla de nuevo con el mundo exterior y poner en su mente ¡de que estaba siendo abrazada por el próximo heredero de la empresa y que este la sujetaba fuertemente a su musculoso pecho desnudo frente a todos! las fuerzas volvieron a su cuerpo como para apartarse de los brazos de el pero aun relativamente cerca —¡n-no es lo que parece! —se excusa pobremente con la voz mas recompuesta. — ¿Qué parece según tú? —hablo la rubia oxigenada con rencor en su tono de voz y viéndola de arriba abajo —Veo que supiste aprovechar muy bien la oportunidad zorra— —¡Que! —exclamo algo fuera de sí aun —escucha, yo no planee esto. Y si hablamos de zorras tu eres…. —respiro profundo. Aun le costaba hablar. —Cállate mojigata— estaba a punto de entrar al ascensor enfurecida hasta que luna la sostiene por el brazo junto al chico de puntas blancas—suéltenme, suéltenme — trataba de quitárselos de encima —Bueno. Ya deja el show Oriana, es suficiente — Resonó una voz gruesa y autoritario ganándose la atención de todos allí —no estoy para tus celos enfermizos — —¡Como así! —coloco sus manos en sus caderas al ya tenerlas libres —está bien hablemos mañana Fernando. Esto no me parece. — El hombre la fulmino con la mirada haciendo que se callara inconscientemente. Ante la atenta mirada de todos agarro la camisa que estaba en el piso agarro a la chica de pelo castaño rojizo por la cintura pegándola a su pecho desnudo nuevamente —vamos Laura. Apóyate en mi — —No, no gracias. Estoy bien — se alejó de el para poder dar un paso. mala idea… las rodillas le fallaron y este la sujeto de la cintura para que no cayera al piso —te dije que estoy bien Fernando — intentaba alejarse aun quejándose de su cercanía. El hombre sonrió de lado con burla —si Laura. Se ve que estas bien — la guió hasta Carla y Martina que la sostuvieron para que se apoyara en ella ¡La rubia oxigenada echaba humo observando como la escena con impotencia—esto no se quedará así, te lo juro! — entro dando grandes pasos hacia el ascensor — lo mejor será que. AAhh! — grito en cuanto oprimió el botón del ascensor. se cerró dejándola encerrada. Probablemente el ascensor se averió nuevamente sorprendiendo a los presentes. —Que sorpresa —expreso Fernando con extrema tranquilidad —parece que se volvió a dañar, que lamentable —a algunos le sorprendió la actitud tan fría de este Este hombre.era un misterio para todos. Después de entregarle a Laura a Carla y Martina este se fue directo al baño de los hombres para secarse un poco el sudor que cargaba. Apenas el hombre despareció entre el baño algunas de las compañeras rodearon a Laura. — Laura —la jalo una chica pasante universitaria como de diecinueve —¿cómo hiciste para conquistar al hielo del licenciado Fernando? ¡dime tu secreto! — —Laura— se le acerco otra joven — ¿cómo besa? ¡me han dicho que besa divino! — La chica de pelo castaño rojizo se puso roja por el comentario y otros que le hacían las demás mujeres —no es lo que piensan, ¡no pasó nada de lo que están pensando! — —jajaja. Si. claro Laura. Para esa cercanía en la que estaban es muy difícil creerte —re reía la rubia de coleta alta pícaramente —a otro perro con ese hueso — todos soltaron una carcajada por el dicho. —Licenciado Fernando— lo sigue hasta el baño el hombre de puntas blancas —me alegro de que este bien — —Si. Fueron las tres horas más largas que he tenido este año ysmael —se abotonaba la camisa mirándose en el espejo ¿mi padre tiene alguna idea de que estuve encerrado? — —No. De hecho, el salió con algunos accionistas— —Un peso menos. Mi papa se entera de que quede encerrado en este ascensor por tres horas se armaría un problema— —Seguramente denuncia por mal servicio a este edificio— se ríe al imaginarlo. El señor castillo puede es amable; pero a veces puede ser temperamental— Fernando ahora que Oriana es la que está encerrada ¿qué vamos a hacer para sacarla del ascensor? — —Tómalo con calma ysmael, ya debe de venir el electricista. si en tal caso no llegara —hizo una pausa en sus palabras mientras se abotonaba los botones de las mangas de su camisa pensativo —ni modo… la sacaras tu — —¿Yo? — exclamo fuera de onda—vamos Fernando, yo con esa tipa no me la llevo bien, dile a Manuel o tú mismo después de todo… — —No, no empieces —lo interrumpe antes de que terminara —yo no voy a poder quedarme más tiempo aquí. Y Manuel tampoco la soporta, y tú tampoco deberías quejarte después de todo tú también…— —Ya, no me lo recuerdes. Fue el peor error que he cometido—se lamentó. —Vamos, tu nada más a estar pendiente cuando el electricista venga— —Tengo muchas cosas que hacer Fernando— el mencionado lo ve si creerle a la vez que levanta una ceja incrédula —ya sabes, limpiar, barrer, cocinar, limpiar caca del perro… a no sé qué… — El de pelo n***o dio un suspiro rodando sus orbes grises. ya adivino lo que quería ese desarmado por ese favor—está bien, tomate el día libre sinvergüenza— Sonrió anchamente dando un salto. Ese fin de semana lo aprovecharía muy bien. Y ahora que más que el lunes lo tiene libre —lo que usted mande señor—sale casi dando salto de alegría por toda la fiesta. —Fernando— lo llamo el castaño ya en el pasillo saliendo del baño — ¿Cómo es eso de ysmael no va a venir el lunes? — —Ni idea— mintió —pero lo más seguro es que ese borracho lo aprovecha para salir todo el fin de semana, quizás el día lo use para la resaca — —Oye. ¿Qué paso? — —¿Qué quieres decir Manuel? No entiendo tu pregunta— —Me refiero a ti y Laura en el ascensor —le dijo serio —¿qué paso allá adentro? — — Enserio Manuel, ¿Qué quieres que te explique? No pasó nada— respondió mintiendo creíblemente —lo que yo no tenía en cuenta es que ella era amiga tuya — Este lo ve un poco sorprendido —sí. Es amiga mía desde hace mucho ¿Qué te dijo ella? — —Que ella es vecina tuya desde hace siete años, ¿tantas veces que fui a tu casA y nunca me la cruce? —dijo aun fuera de sí, ya que el conoce a la mayoría de las mujeres de ese lugar. claro, por que estuvieron detrás de él. —Aun me cuesta reer no haber podido conocerla — —¿Si? —dijo dudoso. Debía hablar con Laura —Fernando, ten en cuenta que Laura es mi amiga. Yo no quiero que juegues con ellas como has hecha con todas las chicas con las que has estado— —Cómo puedes pensar tan mal de mí —se hizo el dolido. —Vamos, acuérdate que yo te conozco sabandija— —Ok. Pero no te voy a negar que desde que la vi llamo mi atención— —Claro que lo sé. Pero tú no la conoces — bajo un poco la voz evitando su mirada —Solo tengo curiosidad Manuel. Nunca he tenido tanta curiosidad por ninguna mujer —detiene su mirada en la ventana con la vista a la luna. Ya se puede decir que ya casi eran las siete de la noche —solo quiero ver por qué me atrae tanto. Ella parece ser diferente a las mujeres. Pero a la hora del te. Todas son mujeres— Manuel observo en Fernando una mirada decidida que mayormente ponía cuando veía o enfrentaba un reto o una meta, una mirada que no mostraba nunca. O al menos él nunca la había mostrado con alguna mujer. —estas equivocado Fernando—le dice firme ganándose otra vez su atención —Laura no es como las demás mujeres con las que has salido, lo que quieras probar con ella. No la hagas sufrir. Solo eso te digo—después de eso ambos dejaron el tema de lado, Ambos fueron al encargado de la fiesta y este aviso a todos de que la fiesta seria hasta diez de la noche. . . . . . . . — Me preocupe mucho ¡qué bueno que estés bien! — le dio un abrazo la del fleco a Laura; La chica de pelo castaño rojizo le correspondió el abrazo —gracias a ti y a Manuel es que pude salir, gracias. Estuve a punto de colapsar en ese ascensor — —¿Cómo así? —le pregunto. Antes de darle tiempo a responder la pregunta de Martina llegaron luna y Carla. Ellas volvían después de tres minutos de haberse ido a buscarle un vaso de agua. —Aquí esta Laura, espero que esto calme tu sed — le entrego el vaso a luna. —También espero eso. ¡este es el tercer vaso de agua que pides! — se quejó Carla. —Es que tengo mucha sed— se excusa tomándose todo el líquido rápido entregándosela a luna que la ve asombrada —¿no se molestan si les digo que todavía tengo sed? — Luna se ríe por la rapidez con la que se la tomo ya se esperaba que pidiera otro vaso de agua, debieron pensar eso —es comprensible, debiste secarte encerrada allá dentro —esta le lanza una mirada cómplice a Carla, esta se ríe captando. —¡No empiecen otra vez con sus especulaciones! — —Ya déjenla— le dice Martina, pero faltándole voluntad aguantándose la risa ¡es que la cara de Laura cuando le insinuaban ese tema cambiaba. Ya no era tan segura como está acostumbrada a verla. Echo un vistazo a su largo cabello ondulado que le llegaba casi a la cintura; no pudo evitar tocarlo admirándolo —tienes el cabello largo Laura¿Qué paso con tu cinta? ¿la perdiste en el ascensor? — Laura se tocó el cabello perceptivamente. ¡cierto! Fernando se la pidió para amarrar el gancho de pelo a la lámina de hierro —bueno. la verdad es que —las tres la ven con curiosidad; se quedó callada intentando buscar una excusa creíble —sabe; ni me di cuenta de donde pude haberla dejado— se levantó del asiento. —¿Para donde vas? —le pregunto Laura. —Quiero tomar aire—se quejó. En parte decía la verdad, pero por otro lado también quiere evitar encontrarse con Fernando, ¡que se quede con la cinta! —Ibas directo a la salida Laura— antes de darle tiempo de protesta Carla la sujeta del brazo no permitiendo que saliera de la fiesta —vamos a la terraza, allí puedes tomar aire— —Claro; después de que tomes aire volveremos a la fiesta y olvidaras el sofoco que sientes— la anima luna. —Realmente no tengo ganas de seguir en la fiesta — —¿Te sientes mal? — Negó rotunda —no, solo quiero irme— —¿Te iras sin esto señorita Laura? — La chica dejo de caminar en cuanto reconoció la voz de cierto hombre musculoso de ojos grises y cabellera negra. Decidió no voltearse ni responderle nada — Esto es tuyo— le extendió la cinta a un lado de su cabeza. Ladeo su cabeza para verde frente la cinta —¡se me paso pedírtela gracias! — agarro la cinta de la mano de este —el viernes nos vemos— corto volviendo a retomar su paso. —El lunes voy a pasar brevemente por la empresa —le dijo deteniéndola por el brazo quedando el detrás de ella. Respiro profundo calmando sus nervios —¡qué bien Fernando! pero no tienes por qué decírmelo a mí. Si vienes o no,no tiene que ver conmi… — —Necesito hablar contigo mañana después del trabajo —le interrumpió a medida que inclinaba un poco su cabeza a su oído derecho pasando delicadamente un mecho de su pelo detrás de su oreja —a solas — le susurro muy cerca de su oído. Laura tembló un poco por el aire caliente en su oído. Inmediatamente enfoco la mirada en las tres chicas que se voltearon a ver la escena con la boca abierta. Lo maldijo en su mente. ¡como se le ocurre hacer eso! —claro — hablo decente intentando no hacerle un alboroto. No quiere ser mas el centro de miradas el día de hoy. —Entonces el lunes nos vemos— le soltó la mano dirigiéndose a la salida a la vez que sacaba su teléfono marcando un numero —ven a buscarme, te espero abajo. Si si. Como en cinco minutos estoy abajo — Laura se voltea a verlo disimuladamente. —Si. Ya le notifiqué a mi padre que voy llegar tarde a la cena con los accionistas— se volteo atrapando a la chica de pelo ondulado viéndolo; mostró una sonrisa viéndolo por el rabillo del ojo—te espero entonces— colgó —Laura. se que estas viéndome— —¡Maldita sea! —grito en su mente al ser descubierta —dígame— hablo ya siendo descubierta viéndolo, ya no intentaría ocultarse. —Esta vez no hablaremos de negocios —le dedico una sonrisa antes de darse la vuelta continuando su camino hacia las escaleras del edificio. Todos los presentes voltearon a ver a la chica que aún se encontraba paralizada. Las tres chicas cercanas a ellas se la llevaron a la terraza para que esta se sentara y tomara aire fresco a luz de las primeras estrellas que asomaban el cielo. Ninguna hizo ninguna pregunta; solo se concentraban en Laura; que permanecía cabizbaja y metida en sus pensamientos— Laura — le toco el hombro suavemente luna no aguantando la curiosidad—¿Qué paso allá adentro entre el licenciado Fernando y tú? — —No pasó nada luna —contesto calladamente tomando con más lentitud el vaso de agua entre sus manos que agarro de la mesa. —Deja de mentir Laura. Ese hombre se ve diferente. No es el mismo — le dijo Carla a la vez que le amarraba el cabello con la cinta — Y tú también estas diferente Laura. Te conozco; tu a ningún hombre le bajas la cabeza— —Muy cierto— apoyo luna a Carla —siempre eres tú la que aleja e intimida a los hombres, ¿Qué es lo que paso entre ustedes para tenerte tan nerviosa? — —Quiero irme a mi casa— hablo un poco decaída y en tono débil casi inaudible a nos e que estuviera muy cerca de ella. —no me siento bien — Las tres se miraron entre sí. Esta no era la Laura que ellos conocen. Su semblante era como una flor marchita que necesita de sol y agua —Te vez cansada — interrumpió el incómodo silencio Martina —Lo mejor es que descanses, voy a buscar a Manuel — se adentró en el bar, pero no lo encontró. Pregunto a varios, pero no lo encontró —¡manuel, por fin te encuentro!— —Martina. acabo de acompañar a Fernando hasta la entrada —le contó el castaño jadeando por subir las escaleras desde la entrada hasta el piso cinco —¿Cómo esta Laura? — —No muy bien Manuel— este pide explicación con su mirada confundida —creo que está en otro mundo desde que salió de allí, no se parado de las sillas de la terraza — —Vamos, necesito hablar con ella— —Espera— lo detiene sujetándolo de un brazo —lo mejor será que la lleves a su casa. Ella dijo que no se siente bien. No quiere esperar hasta que la fiesta termine— —Claro. Yo la llevo. Dile que la espero en el estacionamiento— se dio la vuelta para volver a donde empezó. Si la próxima ocasión se llega a dar una fiesta por motivo en ese edificio lo pensaría bastante. Creo que ya no le hace falta ir a hacer su rutina de piernas esta semana. Martina acelero el paso hacia la terraza —Manuel te está esperando en el estacionamiento— Salieron de la terraza hacia las escaleras, el camino fue muy silenciosos porque esta vez ninguna quiso incomodar a la chica con preguntas. El hombre de la recepción les pidió nuevamente sus identificaciones para darle acceso al estacionamiento; ya verificadas fueron directo a al estacionamiento en donde se encontraba el castaño esperándola en un hermoso lamborghini huracan en color blanco que maneja hacia ellas. —Disculpa por haberte presionado de esa manera— Carla se sentía mal. La había presionado a que le contara sobre el tema. —Discúlpame a mí también Laura, tampoco debí presionarte cuando se el momento no los dirás— Ella asintió de acuerdo. Claro que las disculpaba. De todos modos, no es culpa de ellas se tan débil y blanda en cuanto al tema de su trauma y ahora; explicar el vinculo que tiene con su jefe. El carro de Manuel se detuvo frente a ellas. Le abrió la puerta a Laura para que entrara en el asiento a su lado. —me la cuida bien Manuel, cuidado con algún mareo o visión borrosa— —Me ofendes luna, no estoy borracho— hablo con voz fingida de decepción —vuelvo en treinta minutos, tomare la vía panamericana para llegar mas rápido— —Nos vemos el lunes— se despide de las tres agitando su mano a la vez que el carro se alejaba del estacionamiento. El carro de Manuel es un buen carro. Este es el primer carro que manuel se compró con su dinero propio; un logro para él ya que siempre fue mimado por su mama en cuanto a comprarle cosas. Era de admirar como Manuel se había vuelto independiente en dos años, Laura también quiere ser independiente, pero sabe que no podría dejar su casa tan fácilmente. No hasta tener una fuente de dinero para emergencia para poder pagar un apartamento y para apoyar los gastos de su mama y su hermanita. . . . . . . —¿Laura. ¿Estás bien? — le pregunto Manuel ya después de casi diez minutos sin oír su voz. esta no le respondía, su mente estaba puesta en la ventana —ok, no te seguiré presionando. Pero tenemos una charla pendiente— ella lo ve con duda ¿Qué charla pendiente? Decide ignorar sus dudas —¿Cómo te fue con Martina Manuel? ¿la invitaste a salir? —le pregunto intentando cambiar su mente nublada, una buena noticia quizás le pondría color a su mente. El castaño dejo salir una sonrisa naturalmente —si, pude invitarla a salir — —¡por fin Manuel! —le da un ligero abrazo retirándose rápido cuidando de no estorbarle en el volante — ¿Qué te dijo Martina? — —que con mucho gusto iría conmigo al cine el viernes—giro a la derecha, pero aun dando pequeños vistazos a laura manteniendo la conversación —tenías razón. Creo que si le gusto como ella me gusta a mi. debí creerte desde el principio— —¡te lo dije muchas veces! A ella sí le gustas. Tienes que invitarla a ver una película romántica a Martina¡le encantan las películas de romance! — —está bien. ¿has pensado algún vestuario para usarlo el viernes? — Se puso a pensar con cuidado. ¡Manuel tiene mucha ropa! Por eso tiene que saber primero a qué hora irían al cine. ¿Será más fácil pensar en el vestuario si sabe la hora de la cita —a qué hora es la función a la que van a asistir? — El castaño se rasco el cuello indeciso —no lo hemos decidido aún. En el transcurso de la semana veremos qué película podemos ver. — —¿el viernes? — el castaño asintió—sabes Manuel. El viernes voy a tener que acomodar un informe que tu hiciste la semana pasada— —¡que! ¡el informe me quedo mal! — —si. No sé cuánto. Pero según Fernando está mal. Y me pidió que me quedara un rato después del trabajo para que lo ayude con eso— —de ninguna manera. ¡Yo haré ese informe! No vas a corregir algo que es mío— —y yo no voy a dejar que tu pienses en otra cosa que no sea tu cita el viernes. despreocúpate. yo lo haré— el la ve conmocionado.—gracias Laura. ¡Que buena amiga eres!— —te imaginas. ¡Tu cerebro no te va a dar para dos preocupaciones Manuel!— El la ve con el ceño fruncido —sí, gracias Laura—la ve con expresión molesto — —cálmate Manuel. Tu sabes que en parte tengo razón— ella sabe de sobra lo nervioso que es Manuel en cuanto a las citas. Pero con Martina es diferente ¡si tardo un mes en hablarle! Eso que la veía todos los días en la empresa. Lo único que hacía era mirarla. —puede que tengas razón—se ríe para sí mismo —realmente quiero que vaya todo bien el viernes Laura. En cuanto termine la fiesta buscara algunas películas que le puedan gustar— —¡ese es el ánimo! — le dio una palmada algo fuerte sacándole un quejido al castaño. —Laura. ¿estarás bien el viernes con Fernando? —le pregunto aun manteniendo la vista en volante. Faltaba poco para llegar a su casa. —¿por qué debería de estar mal? — contesto no creyéndose lo ella misma. —Laura. Estuviste evitándolo casi un año desde que empezó a venir a la empresa—está bajo la cabeza dándole la razón —¿tú todavía...? — —¡no te atrevas a terminar esa pregunta Manuel! —lo fulmino con la mirada — ¿Cómo puedes preguntarme eso? tu sabes perfectamente lo mucho que me ha costado superarlo— —¡pero ya han pasado nueve años Laura!—ella rodó los ojos. Dio un suspiro agarrándose el puente de la nariz —no te pido que lo veas como antes. Pero que al menos lo trates como a cualquiera. A veces eres mu descortés con el— —¡aun estás de su lado! —le dijo sarcástica apoyando su cabeza en el asiento. —¡yo no dije eso! —volvió la vista al camino tratando de articular más menos alterado —solo digo que no se te olvide que es el futuro dueño de esta empresa. Y que también es mi amigo— —bonita amistad Manuel—se deshace del cinturón del carro. —no empieces. No estoy de acuerdo con la actitud que él tiene ahora— aparco el auto en frente de la casa de Laura, entre la charla el camino se hizo más corto—Laura, solo no quiero que te hagas daño. Y por lo que veo. Él no te reconoce— —eso lo note, parece ser que le gusto—soltó con amargura. Ella no lo sabe, pero eso preocupo un poco a Manuel. —¿seguro que no quieres que te acompañe? —ella negó —tú debes volver a la fiesta. Estaré bien a partir de aquí— —está bien Laura. salúdame a la señora Ana—arranco el auto volviendo a la autopista de vuelta a la fiesta. camino hasta la entrada de su casa, saco las llaves para abrir la puerta. —hola hija—la recibió su mama pasando la aspiradora por toda la casa. —Hola mama—dejo los zapatos en la entrada dándole un beso en la mejilla. Seguidamente se lanzo en sofá colocando la pequeña cartera en la mesa —¿y Ashley? Me extraña no escuchar mucho ruido — —está en la casa de tu tía. Viene el lunes— levantando la silla para seguir limpiando. —cierto que está en donde mi tía—recordó que la niña debía hacer unos ejercicios de matemática que no entendía y como su mama y ella no iba a estar para ayudarla su tía que también tenía dos niñas de su misma edad la ayudaría fácilmente —¿Cómo está hoy mama? ¿te sientes bien? — —cualquiera diría que estoy invalida hija— dejo la aspiradora en su lugar para dirigirse a la cocina nuevamente —¿vas a cenar? — —No tengo ganas de comer mama—se excusó——voy a dormir mama— La mujer la ve ligeramente sorprendida—Tan temprano. ¡Debiste bailar mucho! — —sí, creo que es el cansancio, baile mucho. — —está bien, buenas noches— Le dio un beso de despedida, seguido empezó a subir las escaleras hacia su cuarto. Su casa no era muy grande que digamos. Compartía cuarto con su pequeña hermana, pero en la gran mayoría ella dormía con su mama. Se quitó los zapatos tirándolos en cualquier parte. No medito mucho en cambiarse de ropa en cuanto se lanzó en la cama en plena oscuridad de su curto siendo solamente iluminada por la luna. “Ya no aguanto más" la ve fijamente mientras le secaba los ojos con los dedos delicadamente "me canse de fingir" Cerro los ojos haciendo desaparecer ese recuerdo. “¿Estás más calmada?” “que bien. No tengo nada de qué arrepentirme “ Dio una vuelta en la cama concentrándose en cualquier cosa que este en la ventana. “Necesito hablar contigo mañana después del trabajo, a solas” “Esta vez no hablaremos de negocios” Se abrazó mas a la almohada rindiendose ante las lágrimas. Este día será difícil de olvidar
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