Colgó el teléfono y Sin pensarlo encendió el motor del carro; era increíble que a esta hora no allá ningún policía de guardia para que persigue a un cualquier sujeto que se le ocurra acelerar la velocidad de su carro más allá de lo seguro. Piso el acelerador siguiéndolo lo más discreto, pero le era difícil por la velocidad que llevaba — ¡Laura, Laura! —grito, pero eso solo atrajo la atención del hombre que conducía el carro adelante que sin dudarlo piso el acelerador obligándolo hacer lo mismo. Pobre ingenuo; ese carro no supera en velocidad a su carro. Rio un poco cuando le choco un poco la parte trasera del auto de inmediato los gritos agudos de la Laura lo alarmaron y por seguridad de ella retrocedió un poco bajando la velocidad del carro caso que aprovecho Gustavo para girar en un callejón de difícil acceso que no lo alcanzo a girar al mismo tiempo siguiendo recto en dirección a otra carretera —¡Desgraciado! —dio un golpe en el volante deteniendo el carro para tomar aire… la adrenalina del momento lo tiene nublado no debe cegarse por ella a la hora de manejar un carro como este; sobre todo este que está equipado para carreras.
Saco su teléfono desbloqueándolo... tiene una llamada de Manuel, dos de su padre y quince de su guardaespaldas privado junto a quince mensajes. Los ignoro de inmediato para enviar un mensaje rápido luego de eso extraer de la agenda telefónica un numero mientras giraba la palanca poniendo en reversa el carro para seguir el carro de Gustavo.
— necesito ayuda por aquí. —
—dígame su caso. ¿es urgente? —
—sí, lo es. Rastree la dirección de mi vehículo —
—Entendido. Manténgalo encendido por favor —
—así lo hare —tiro el teléfono en el asiento de copiloto concentrado en la autopista de nuevo buscando el carro de Gustavo. Giro en dos por seguridad, pero no era por el que se fue hasta que vio uno que tenía marcas de derrape. Sin pensarlo acelero para entrar en ese camino de cuatro minutos en línea recta que se separaba en dos, se fue por el lado izquierdo manteniendo la misma velocidad donde visualizo el carro de Gustavo parado a un lado de la carretera precisamente en un punto aparentemente ciego de cámaras.
—¡Auxilio! ¡A-auxilio! —
Laura… detuvo el carro a dos metros del suyo. Abrió la puerta desesperado corriendo en su dirección. mientras más se acercaba percibe sonidos obscenos… ¿Son gemidos? Quedo de piedra al oír los lloriqueos de Laura ya haciéndose una mente de lo que esté pasando dentro del carro. De inmediato se le subió el enojo y la rabia por todo el cuerpo cuando se asomó por la ventana de auto y vio la cara llena de lágrimas de Laura y lo cruel que es aquel hombre, por que sí. Ese sujeto no es el mismo que conoce. El que conoce nunca lo vio capaz de violar a una persona. Busco una gran piedra y la tiro contra el vidrio con fuerza suficiente para romper la ventana —¡Ya Suéltala Imbécil! —
—¡AHH! —Se quejó el hombre recibiendo el golpe de la piedra que atravesó el vidrio en toda la espalda junto con los pequeños fragmentos del cristal que le lastimaron parte de los brazos que no era cubierto por ropa alguno. Se apartó de encima de la chica que también salió lastimada un poco también por los vidrios; se voltio a ver a Fernando con una sonrisa de satisfacción
—tardaste demasiado. Unos minutos y la hago mía —
—Cállate — metió el brazo por la ventana rota sin importarle salir lastimado para abrió la puerta del carro. En un acto desprevenido en el que Gustavo se dio la vuelta Fernando lo jalo por el pie logrando sacarlo del carro tumbándolo en la acera para ponerse encima de él golpeándolo con fuerza en el rostro y el pecho — de todos a las personas que conozco nunca te vi a ti capaz de hacer esto. ¡que poco hombre eres Gustavo! —
Como pudo evito un golpe del hombre de ojos grises para darle uno en el estómago que le dio tiempo de empujarlo de un golpe en la quijada quitándoselo de encima —¡eres un cínico! ¡tú, tu Fernando diciéndome poco hombre! ¡Eh! ¡Quién te crees! —era su turno de repartir golpes en el rostro de Fernando desahogándose del rencor e ira que lleva acumulado desde hace años y que no iba a dejar pasar esta ocasión para dejarlo marcado en su cuerpo — gracias a ti. ¡gracias a ti no me veo confiando en alguna persona! —lucha con el hombre debajo de él que se resiste a seguir recibir sus golpes —esta chica—a señala en dirección al carro aun amarrada intentando desatarse con desesperación —esa hermosa mujer. Estuve a punto de tenerla para mí. pero por lo que veo. Te debiste de enfadar mucho. ¡por que tendría algo que tú no has tenido—
El hombre de ojos grises Lo mando a volar de una patada tomando tiempo para tener el control de nuevo de la situación y ser el que repartía los golpes —¡no te metas con ella, ella es totalmente diferente! ¡Muy diferente a la puta de tu exnovia! —se carcajeo un poco —te hice un favor. ¡deberías agradecer de que te aleje de esa tipa! —
—¡ya! ¡cállate! ¡me traicionaste imbécil! ¡menudo favor! —
—Tardaste demasiado. Unos minutos más y la hago mía — escuche decir.
—Cállate —
Esa voz. Esa voz me es conocida.
De repente siento que todo el peso que oprime mi cuerpo es quitado de golpe junto a algunos pedazos de vidrios que cayeron sobre mi rostro. En ese momento se abre la puerta del carro de golpe y pude ver por breve segundos el rostro de la voz que me es conocida llevándose el cuerpo de Gustavo y devolviéndome un poco la respiración a los pulmones —F-Fernando—
¿Qué hace el aquí? ¿Cómo supo que el me traería hasta aquí?… Escucho golpes y algunos gritos de ambos; Con desesperación intente zafarme de la atadura de mis manos inútilmente. Deshacer el nudo va a ser difícil.
Piensa Laura ¿Qué puedes hacer? Busque con la mirada algún objeto filoso útil que pueda ser de utilidad. Nada…no veo nada que me ayude a quitar... un momento… ¿están discutiendo? me quede un momento en el mismo sitio escuchando la conversación de ambos.
—¡No te metas con ella, ella es totalmente diferente! ¡Muy diferente a la puta de tu exnovia! —se carcajeo un poco —te hice un favor. ¡deberías agradecer de que te aleje de esa tipa! —
—¡ya! ¡cállate! ¡me traicionaste imbécil! ¡menudo favor! —
Fernando traiciono a este hombre. Cerré los ojos. Una alarmante luz roja y azul me molestaba la vista seguido de unas bocinas.
—¡deténganse, es la policía! ¡Quédense en dónde están y pongan las manos en alto! —habla el jefe de policías, pero ambos seguían luchando entre ellos sin prestarle atención a los hombres que se salieron del carro por orden de este para que los rodeara y los apuntaran con el arma —¡sepárenlos! —
—¡ayuda! ¡ayúdenme! —grite con todas mis fuerzas para que vinieran.
El jefe de policías se alejó del hombre que ya estaban apresado por su equipo y se dirigió al carro a unos metros y con algunas ventanas rotas. Asomo la cabeza y vi a una chica de pelo ondulado color rojizo sudada con la ropa desarreglada y el rostro con presencias de rajuños causado por vidrios y algunos moretones ya rojos dispersos en distintas partes de su cuerpo. Ya con verla se hizo una idea de lo que había pasado — tranquila. Ya está a salvo — se adentró en el carro directo a desamarrarle las manos para que se acomodara la ropa y poder hablar con ella —los dos hombres que están allá fuera ¿los conoces? —
—si. El que esta vestido de traje es mi jefe —le dije ya terminando de abotonarme la camisa. me apresuró a buscar mis zapatos colocándomelos lo más rápido que podía; en el proceso me quejó del dolor en mis muñecas. Eso es por la fuerza con la que es hombre ato.
— ¿Qué paso aquí? Puede resumírmelo en varias palabras por favor —
— En pocas palabras dice oficial —empecé a ver a todas partes menos a él. Aún estoy shockeada por lo que estuvo a punto de pasarme sino fuera porque Fernando no fuera llegado tiempo —B-bueno… ese tipo… ese tipo intento violarme — deje salir la palabra fuertemente como si me pesara mucho decirlo y mis ojos me ardieran por solo devolver el tiempo y revivir los minutos que para mí fueron eternos.
—Lo entiendo, lo lamentamos —dijo compresivo el jefe de policías que por cierto asimilaba la edad de cuarenta y siete años —tiene que acompañarnos a la estación de policías. Necesito que ayude a testificar y a dar los detalles de todo lo que ha pasado —
—Está bien señor—Me pare del asiento sin fuerzas y a agradecí de inmediato que el jefe de policías se haya dado cuenta y me deje apoyarme en el para poder seguir caminando. En cuento estuve afuera es que pude ver con más precisión las luces azules y rojas del carro de policías. También pude ver que los tres policías estaban sentados de maneras intercalada manteniendo separado a Fernando y a Gustavo lo más lejos que se pueda para evitar que estos se dieran golpes; en ese momento mi mirada se cruza con los ojos grises de Fernando que me vieron profundamente y con un sentimiento de... quizás preocupación... si. Estaba preocupado y su rostro también estaba lleno de moretones igual que el otro hombre.
Aparte la mirada fijándome en el camino a la puerta del carro a un lado del asiento del jefe de policías que va a manejar.
El carro de policías no tardó mucho en estar de camino en la carretera y en salir del callejón en el que se encontraban. Esos minutos que el carro estuvo en marcha el hombro se volteo un poco enfocando el retrovisor hacia atrás enfocando a ambos hombres —Ahora que ambos están calmados. Pueden decirme, ¿quién fue el que el marco el número de la estación de policías? Alguno de ustedes llamo y nos dijo que rastraríamos su teléfono. ¿Quién de los dos fue? —
—Yo. Yo fui jefe— respondió Fernando aun con cabeza baja viendo al piso.
¿el llamo a la estación de policía? Pensé sin atreverme a miras los asientos de atrás. Luego de que el respondiera esa pregunta pasamos quizás diez minutos en donde reino el silencio… bueno casi —jefe de policía. ¿puedo hacer una llamada? —
—si. Está bien. Pero que no pase de dos minutos. Tienes permito de hacer la llamada siempre y cuanto no pases ese límite. ¿a quién vas a llamar? —
—A mi madre — le dije. el jefe de policías asintió con la cabeza dándome permiso. Saque mi teléfono de la pequeña cartera y desbloqueo la pantalla para ver el registro de llamadas en donde salieron ¡treinta cincos llamadas perdidas! quince de mi madre, diez de Manuel, cinco de Martina y cinco de Carla. Subí la pestaña de la pantalla y decía que tengo cinco mensajes no leídos en mi bandeja.
“niña. ¿Dónde estás? Tu madre me llamo, y no has llegado a tu casa, si estás haciendo algo indebido ¡te meterá en problemas conmigo niña! ¿Qué pasa contigo? Siempre eres tú la que me regaña. jajaja mentira. Niña. dime... ¿estas con Fernando, ¿verdad? Estoy muy decepcionada. Me fuera encantado maquillarte para la ocasión. Si quieres te cubro, pero avisa. Tu madre está muy preocupada por ti”
Carla. 11: 25 p.m.
“Laura, ¿por qué no contesta mis llamadas? Contéstame. Por favor. O pensare que en verdad te paso algo malo”
11: 35 p.m.
“Laura, estoy preocupada, tu mama me llamo para saber dónde estabas. luego me llamo Carla asustada por que no respondías ninguna llamada, ¿Dónde estás exactamente?”
Martina 11:50 p.m.
“hey Laura, ¿Dónde estás? Tu mama me llamo preguntándome que si sabía algo de ti; dijo que estabas en centro y que tenía miedo de que no encontraras carro. ¿necesitas que te vaya a buscar?” ☺ ♥
Manuel 11:30 p.m.
“Laura ¡donde carrizo te encuentras! No respondes las llamadas, y no respondes los mensajes. Dime la verdad, ¿Con quién estas?”
Reprimí una lagrima. Debí de haberlos preocupado mucho.
“estoy bien amigo. Lamento haberte preocupado. ¿puede venir a esta dirección que te envié? No le digas nada que preocupe a mi mama. Te explico cuando estés aquí, y avisa a las chicas que estoy bien ♥ ♥ ♥ ♥ T.Q.M “
Marque el número de mi madre rápido, no puedo pasarme de tiempo y ya perdí varios hace rato — halo mama —
—hija ¡donde estas! Mira la hora que es. ¡por que no contestas las llamadas —
—discúlpame mama. Es que le teléfono se me apago y se me paso prenderlo de nuevo. No te preocupes. Estoy bien —hable con voz baja.
—¡que nunca se te olvide Laura! Tu teléfono siempre debes tenerlo encendido, si fuera pasado algo ¿Cómo me entero yo hija? —
Suspire fuerte para que mi voz no suene quebrada —lo siento mama, te prometo que no olvidare otra vez mama. —
— ¿Dónde estás? Yo te dije que no ibas a conseguir carro a esta hora, ¿vas a venir para la casa? —
—no. Mama. Le mande un mensaje a Manuel para que me venga a buscar. Tranquila. Estaré allí lo más temprano —
— ¿y el trabajo? —
— voy a tomarme el día libre. Mañana empieza los preparativos para la fiesta de Ashley, así que no te voy a dejar sola —
— está bien hija. Cuídate mucho. Y discúlpame con Manuel. Lo debí de preocupar bastante. Y también a tus amigas. —
—está bien mama. Te quiero mucho. Que duerman bien —colgué. —tome señor, muchas gracias— le entregue mi teléfono. Mirando hacia la ventana a mi izquierda; centrada en el cielo lleno de diminutas estrellas; un habito que tengo para distraer la mente de cualquier inquietud.
— En cuento lleguemos a la estación les dejare que hagan una llamada a ustedes también —le informo el jefe poniendo sobre aviso a todos girando en la próxima calle ya faltando poco para el lugar antes mencionado —pueden llamar a sus padres o algún familiar y en caso de tener un abogado personal los podrán llamar luego de que pasen por identificación y sepamos quienes son realmente —finalizo antes de apagar la sirena de policía ya preparándose para estacionarse.