Capítulo 20

1089 Words
    Kelly era demasiado ingenua para entender cómo funcionaban los tipos como Frank. Temía que el hombre supiera exactamente cómo volver a herirla. Tomó un sorbo de vino, considerando su siguiente paso-.¿Cuándo llega Frank? -El lunes que viene.     -Entonces, estará aquí durante la semana de la inauguración-Brandon hizo una mueca. De alguna manera, la idea de ver a Kelly intentando reconquistar al tipo durante una semana, lo ponía de mal humor.Para distraerse, estudió el color del vino-.     -¿Quieres que hable con él?     -¡No!- se enderezó de un salto-.        Gracias , pero no.¿Serías capaz?         -Sí-aseveró él-.Si pensara que podía ayudarte, lo haría. Como es obvio que prefieres que no lo haga, me abstendré.Pero, te aviso, si el tipo da un paso en falso...     -No lo dará-levantó una mano para silenciarlo-.No se lo permitiré.     -Me alegro-Brandon volvió a fijar la mirada en el vino-.     -¿Sigues planeando besarlo'         -Ejem...Kelly se quedó muda.     -No pretendo entrometerme. Kelly, pero tenemos la agenda completa durante la semana de la inauguración y necesito toda su atención.Si piensas andar besando al tipo o, ya sabes, liándote con él, podría ser un problema.     -Brandon, lo que haga con Frank no influirá en mi atención al trabajo.     -No estoy seguro de querer arriesgarme.     -Estamos hablando de un beso o dos- se removió, inquieta-. No es gran cosa.     -Si es gran cosa si se hace bien.     -Oh- se mordisqueó el labio-. Claro.Pero Frank no lo...en fin.     -Frank no lo hará bien.¿Ibas a decir eso?     -Sí, pero quería decir que...-nerviosa, se levantó del sofá y cruzó los brazos sobre el pecho-. Todo saldrá bien.     -¿Eso crees?     -Sí.Seguro-sonrió apretando los dientes-. Ahora ya sé lo que estoy haciendo.     -Ya -farfulló él-. Ahora que te he besado, crees que podrás enseñarle a Frank cómo se hace.     -Puede -tensó la mandíbula, desafiante.     -Tardará casi una semana en llegar-dijo Brandon-.¿Seguro que recordarás cómo hacerlo?     -Desde luego- se lamió los labios con nerviosismo y Brandon se alegró de estar sentado.     De pronto, se preguntó que demonios hacía allí sentado mientras ella estaba al otro lado de la habitación, más bonita que ninguna mujer.     La deseaba, aunque fuera una estupidez. Sabía lo que quería, y él siempre iba tras lo que quería.Rindiéndose a lo inevitable, se puso en pie y fue hacía ella.     -¿No estarías pensando en practicar con alguien más, verdad?     -Claro que no-dejó caer los hombros como si hubiera estado planeando hacer eso mismo.     -Bien-Brandon se acercó lentamente, mirándola a los ojos-. Porque no me gustaría oír rumores de besuqueos destacados entre el personal.     -No los oirás, te lo prometo-musitó ella, retrocediendo un paso-. Al menos, no desatados- añadió, conteniendo una sonrisa.     -¿Te parece gracioso?- se acercó aún más -. Besarse de forma desatada no tiene gracia.     -Seguro que tienes razón- asintió ella.     -Créeme.la tengo- estaba tan cerca que veía las pecas de sus mejillas y su nariz.     -¿Brandon?- se mordisqueó el labio inferior-.¿Qué estás...?     -Shh-la silenció, observando su deliciosa boca.Cuando se curvó con una sonrisa, ya no pudo resistirse a la tentación. Hizo lo que habría hecho cualquier hombre en su situación. La besó.     Y le pareció el más dulce de los festines. Sabía aún mejor de lo que recordaba.Ladeó la cabeza y profundizó el beso, sintiendo el deseo urgente de tocarla, de hundirse en ella.La rodeó con los brazos e inhaló su delicioso aroma, mientras depositaba suaves besos en su cuello.     -Brandon sé que no querías...     - Shh- apartó el cuello de la camiseta para besarle la piel del hombro-.Quiero.     -¿Seguro?-susurró ella.     -Eso ,e toca preguntarlo a mí-replicó él.     -Oh-lo miró con ojos brillantes-.Pues yo sí. Estoy muy, muy segura.     -Es cuanto necesitaba oír- deslizó la mano por su costado, subiendo hasta la curva del pecho. Tal y como había deseado todo el día, acarició su pezón con el pulgar hasta que se endureció.     -Por favor, no pares-gimió ella.     -Ni en sueños- agachó la cabeza y capturó sus labios. Fue un placer instantáneo e intenso. Ella, deseosa, abrió la boca, acogiéndolo en su calidez y rodeando su cuello con los brazos-. Quiero tocarte, Kelly - masculló.     -Mmm. eso me gustaría.     Él no necesitó más. La levantó en brazos y fue hacía la cama. Ella cubrió su cuello y su hombro de besos. Cuando llegaron a la cama, la depositó encima y se puso a horcajadas sobre ella. Agarró el bajo de la camiseta y se la sacó de un tirón. Con los brazos estirados encima de la cabeza y el cabello desparramado sobre la almohada, parecía salida de un sueño de Brandon. Haciendo un esfuerzo para ir desabrochó el sujetador.     -Eres impresionante-musitó, reverente.     Kelly sonrió y le acaricio la mejilla, casi como si le costara creer que era real. Brandon no creía haberse sentido nunca tan vivo como en ese momento.Inclinó la cabeza sobre sus senos y succionó primero un pezón y luego el otro.Ella se arqueó hacia él con un gemido.     Las manos de él siguieron acariciando sus senos mientras su boca iniciaba una sensual exploración desplazándose estómago abajo y deteniéndose aquí y allá para saborear su piel suave. Cuando llegó al centro ardiente de su feminidad, ella se estremeció con anticipación y él apresuró a satisfacerla.Perdió la noción del tiempo, consciente solo de sus suaves gemidos de deleite y del placer que sentía al provocarlos.Hasta que oyó su nombre.     -Por favor, Brandon. Te necesito, ahora.     Al oír eso, Brandon se levantó, se quitó la ropa y bolsillo y se lo puso.Cuando volvía a su lado,Kelly se lamió los labios a Brandon y casi le fallaron las rodillas. En ese momento le deseaba más que a ninguna mujer.     La a colocó sobre él, agarrando sus nalgas con ambas manos mientras las guiaba hacia su erección. al tiempo que devoraba su boca, se hundió en su calor, llenándola por completo.     Sus cuerpos se movieron en un ritmo perfecto, como si hubieran sido creados para eso. La pasión era explosiva. Brandon nunca se había sentido más poderoso, más arrebatado por una necesidad:llevarla al placer infinito.     El cuerpo de ella pugnaba por acercarse más tanto que los labios de su corazón le resonaban en el pecho. Sus labios encontraron los suyos y moldearon su boca con tanta dulzura que él perdió el control.Con una desesperación jamás sentida, se hundió en ella una y otra vez. Ella gritó su nombre estremeciéndose. La abrazo con más fuerza y siguió hasta contestar con su propio grito y lanzarse tras ella al delicioso abismo.
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