Capítulo 21

1787 Words
Mientras Tanto:     Kelly y Brandon vivían un romance de aventura, que no le dejaría nada bueno... a tan solo días de la gran inauguración y en la espera de la llegada de Frank.    Se vivía como de Costumbre en el Sureste de California, el clima había pasado frío y húmedo a cálido y seco de repente:la puerta de Reece estaba abierta, de modo que Shannon oyó la música que sonaba antes incluso de llegar al porche. Le sonaba la melodía de aquel solo de guitarra, pero no acertaba a adivinar de qué tema se trataba.Siguió escuchando, pero de pronto oyó un acorde desafinado y un exabrupto y se dio cuenta de que no estaba oyendo un CD. Así que Reece tocaba la guitarra...Ese hombre era una caja de sorpresas.     Subió los escalones del porche, se preguntó si haría bien en interrumpirlo y luego se preguntó también si estaba dudando por consideración a Reece o por cobardía . Era la primera vez que se había propuesto seducir a un hombre y la idea la tenía un poco nerviosa.Pero los planes eran los planes, había tardado una semana entera en desarrollar ese y no iba echarse atrás en el último momento.Si conseguía que la mano no le temblara al llamar  a la puerta, no tendría por qué darse cuenta nadie.     Podía ver a Reece a través del cristal. Llevaba sentado al borde del sofá, con la guitarra apoyada sobre la rodilla y un rizo n***o sobre la frente, tan atractivo como siempre.Y la sonrisa que le lanzó al verla...Shannon no pudo evitar devolvérsela.     -No sabía que tocaras la guitarra- comentó mientras empujaba la puerta.     -Hacía años que no tocaba.Le regalé mi  guitarra a mi hijo hace cinco o seis años, cuando quiso aprender. Esta estaba debajo de la cama de mi abuelo.Y teniendo en cuenta el estado de las cuerdas, no sé si estoy tocando un instrumento musical o de tortura -Reece punteó dos cuerdas.     -A mí me suena bien- dijo Shannon después de sentarse sobre un cojín, con los codos sobre las rodillas y las manos sueltas y entrelazadas-. Se me hace rato imaginar a tu abuelo tocando la guitarra-añadió pensando en el huraño señor que se limitaba a asentir con la cabeza para saludarla cuando se cruzaba con ella.     -¿Mi abuelo guitarrista?-Reece sonrió y negó con la cabeza-. Creo que su pasión por la música era tan grande como la mía por la fontanería.     -¿Entonces?-.Shannon apuntó con la barbilla hacia la guitarra.     -Era de mi padre.Su vieja Martín- explicó Reece antes de deslizar los dedos por el cuello del instrumento con cariño-. Esta guitarra ha viajado más que muchos camioneros. La perdió una vez en Buffalo, se la dejó en algún local mugriento y no nos dimos cuenta hasta llegar casi a Cleveland. Le prestaron una guitarra para esa actuación y luego volvimos a buscar esta. Me sorprende que mi abuelo la conservara, dada la opinión que tenía de la música que hacía mi padre. Lo Lógico habría sido que la hubiese hecho astillas para la chimenea.No sé, quizá se olvidó de ella. Como estaba debajo de la cama-añadió mientras mecía la guitarra como si fuese un bebé.     -¿Deduzco que tu padre era músico?     -Mi madre y él grabaron algunos discos en los sesenta- contestó con orgullo Reece-. Les fue bastante bien.Quizá incluso los hayas oído en alguna emisora de música de los sesenta.¿Te suenan Jonathan y Jennifer?     -¿Tus padres  eran Jonathan y Jennifer?-Shannon lo  miró estupefacta-.¿De verdad? Me encantaban sus discos.Tengo el álbum de Flores en la nieve en CD.     -¿En serio?-Reece sonrió y tocó los primeros acordes de la canción que daba título al álbum-. Pues que sepas que el niño que desafina al final de Todo tú, todo yo so yo, ni más ni menos.     -¡Venga!     -Como lo oyes.Tenía tres años. Habían contratado a una canguro, pero a última hora no pudo ir a cuidarme, así que me llevaron al estudio y me dijeron que tenía que estar muy callado mientras grababan. Debí de caerle bien a uno de los técnicos de sonido y me dejó un micro para que jugara con él. Al parecer me puse a hacer los coros a mis padres y lo mezcló al final de la canción-Reece encogió los hombros al ver la expresión de asombro de Shannon-.Eran los sesenta.Paz, amor, cordialidad y todo eso.     -Así que se puede decir que eres un cantante famoso.     -Mucho. Aunque mi carrera como cantante empezó y terminó con esos diez segundos.     -Reece movió los dedos sobre las cuerdas y les arrancó una melodía delicada.     Shannon se quedó mirándolo y trató de imaginárselo de pequeño.Pero le resultaba imposible transformar a ese hombretón moreno de metro noventa en un bebé.     -¿Los querías mucho?-preguntó con un deje melancólico.     -Sí. Estábamos juntos casi todo el tiempo, en la carretera, tocando en bares y festivales.     Nunca aguantaban mucho en ningún sitio, así que solo nos teníamos a nosotros-dijo y empezó a tocar un tema con distraída sencillez-.     Aunque que teníamos muchos amigos en la carretera.Una vez  nos quedamos atrapados en Denver con una tormenta de nieve y jugué a las cartas con el Trío Kingston. Conocimos a Joan Baez. Estuvimos en Woodstock-añadió, ansioso por ver la reacción de Shannon.     -¡No! ¿Estuvisteis en Woodstock?     -Yo y medio millón de personas más-contestó Reece con aparente indiferencia, suavizada por la sonrisa que esbozó su boca.     -¡Vaya!-Shannon apretó las piernas contra el pecho y apoyó la cabeza sobre las rodillas-.¿Y cómo fue de verdad? Quiero decir, ¿eras consciente de la repercusión que estaba teniendo?     -¡Qué iba a ser consciente!-Reece sonrió-. Tenía siete años.     -¿Qué recuerdas?     -Barro- contestó sin vacilar-. Había llovido y había barro por todas partes.Demasiada gente y muy pocos aseos.     -¡Serás exquisito!-Shannon negó con la cabeza-. Estabas en uno de los acontecimientos culturales más importantes del siglo veinte y tú pensando en que había pocos aseos.     Reece río y tocó unas cuantas notas.     -¿Qué quieres? Era pequeño.En mi defensa he de decir que ninguno de los que estaban allí sabía que fuese a ser tan importante. Era solo un concierto más. Aunque duraba tres días y tocaban muchos artistas, nada más.     -Supongo que ni te acordarás de la música-lo acusó ella.     -No mucho-reconoció Reece-. Aunque sí que recuerdo a Jimmy Hendrix.     -Alucinante,¿verdad?     -Bueno, la verdad es que a mí me pareció que armaba  mucho ruido.Si te soy sincero, creía que los altavoces estaban estropeados.     -¡Dios!,¡qué desperdicio!Uno de los mayores talentos de la música y tú creías que había un problema de sonido.     -Tenía siete años- se defendió, y a Shannon le entró risa.     Le costaba menos imaginárselo a esa edad, en medio de un acontecimiento histórico sin tener ni la más remota idea.     -Suena a que tuviste una infancia divertida.     -Sí, fue muy divertida-Reece esbozó una sonrisa agridulce y Shannon supo que estaba pensando en sus padres.     -¿Qué edad tenías cuando murieron?-preguntó con suavidad.     -Diez-respondió él.No le extrañó que Shannon hubiese seguido el curso de sus pensamientos-. Estábamos en Texas. Llovía mucho. Muchísimo.Había desbordamientos de ríos e inundaciones , y a un idiota se le ocurrió cruzar un puente que estaba cerrado. Apartó las barreras y echó hacia delante.El coche se caló a medio camino, el nivel del río seguía creciendo y empezó a entrarle agua. En vez de salir e intentar nadar hasta la orilla, siguió tratando de arrancar el coche. Mi padre fue a ayudarlo, se resbaló, perdió el equilibrio y se cayó al agua.Mi madre fue a salvarlo.Sacaron sus cuerpos dos kilómetros río abajo-explicó con tono sombrío.     Luego acarició el lateral de la guitarra y la abrazó como para darse calor con la madera.     Shannon dejó que el silencio se prolongara.No quería inmiscuirse en los recuerdos ni el pesar de Reece. Había pasado toda su infancia soñando con tener el tipo de familia que él había tenido. De pronto se preguntaba qué sería más duro: si soñar y no tenerla o tenerla y perderla luego.Pensó en los Walker, en lo acogedores que habían sido con ella, en el calor con que la habían invitado a formar parte de sus vidas.¿Qué decía de su carácter tener la posibilidad de conseguir lo que siempre había querido, todo lo que Reece había perdido, y no atreverse por miedo?     -¿Qué fue del hombre del puente?-preguntó por fin para distraerse de sus propias inquietudes?     Reece pestañeó y la miró como si acabara de despertar de un sueño profundo. Pareció necesitar unos segundos para asimilar la pregunta.     -Un policía lo rescató. Al parecer estaba borracho y el puente era el camino más corto de vuelta a su casa.No entendía por qué el puente estaba cortado-contestó él-. Ni siquiera se había dado cuenta de que papá había intentado sacarlo del coche,mucho menos de que se había matado.     Shannon intentó pensar en algo que decir algo reconfortante o sabio, por tópico que fuese, pero no se le ocurrió nada.     -Tuvo que ser muy duro pasar de vivir en la carretera con tus padres a venir aquí con tu abuelo.     -Figúrate-contestó con amargura mientras apoyaba la frente en el mástil de la guitarra-. Mi abuelo era militar. Un cambio de vida radical.     -Sí que parecía...disciplinado-dijo ella tratando de encontrar un adjetivo positivo para aquel hombre seco y estricto al que apenas había llegado a conocer.     -Es una forma de decirlo-replicó con sarcasmo Reece-. Tenía programado cada minuto del día. A qué hora tenía que hacer los deberes, cuándo podía ver a mis amigos, cuándo la tele...Programas educativos únicamente, por supuesto.     -Vamos, que no os llevabais muy bien.     -No precisamente- Reece deslizó los dedos sobre las cuerdas de la guitarra, que emitieron un susurro casi inaudible-. No parábamos de pelearnos. supongo que lo del amor, la paz y la armonía no me caló tan hondo después de todo. Era un  enfrentamiento constante. A medida que medida que me iba haciéndome mayor, más intentaba controlarme él y más me rebelaba yo. Quería que me apuntase a los Boys Scouts y que fuese a la iglesia. Me dejé el pelo largo, me perforé el lóbulo y empecé a fumar.     -¿Llevaba aros en las orejas?-preguntó entre risas Shannon.     -Un aro,singular-Reece sonrió y se llevó una mano al lóbulo de la oreja-. Tenía dieciséis años, me lo hizo la novia de Rick Mckinnon. Solía llevar un pendiente con forma de calavera y ojos rojos, pero a veces me ponía un aro.     -Seguro que a tu abuelo lo hacía muy feliz -dijo ella mientras intentaba formarse una imagen de Reece durante su adolescencia.
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