Entretanto:
Para prohibir las vacaciones a los empleados de la tienda de las Colchas celestiales habían farfulló Brandon Duke; el administrador de la tienda; al comprobar que la taza de café estaba vacía. Otro recordatorio de que su valiosa ayudante, Kelly McKinon, seguía de vacaciones. Llevaba fuera dos semanas; desde su punto de vista, eso eran catorce días de más.
No era que Brandon no fuera capaz servirse un café; pero Kelly siempre se adelantaba,a pareciendo para rellenarle la taza de café caliente en el momento justo. Era una maravilla en todos los sentidos:
los clientes la adoraban, la hojas de cálculo no le daban ningún miedo, tenia un don para reconocer el mal o buen carácter de las personas con sólo mirarlas. Esa cualidad valía su peso en oro, Brandon la había aprovechado pidiendo a Kelly que lo acompañara a reuniones por todo el país.
Brandon y Shannon también tenía buen instinto a la hora de evaluar a un posible socio de negocios,
o la motivación de un competidor, pero Kelly era un gran apoyo. Hasta sus hermanos habían adquirido el hábito de pedirle que colaborara en la contratación de más empleados
y en la solución de problemas de otros de apartamentos. Todo funcionaba mejor gracias a ella.
Aprovechando la tranquilidad de la oficina a esa hora tan temprana. Brandon empezó a escribir notas para la conferencia telefónica que tendría con sus hermanos más tarde. El Mansíón Silverado Trail, en Napa Valley, nuevo centro vacacional de los Duke y joya de la corona de su imperio hotelero, estaba a punto de inaugurarse una nueva inversión para la cadena de las pequeñas y grandes empresas generadas por sus Tienda de Colchones y Edredones en sociedad con Shannon; había llegado el momento de centrar sus energías en nuevas propiedades y nuevos retos.
Revisó la lista de opciones para pujar por la absorción pintoresca de la costa de Oregón; después de haber consultado la agenda. Cada hora del día estaba ocupada con citas, conferencias telefónicas y entregas;gran parte de ellas relacionadas con la gran inauguración: Por suerte, Kelly volvía ese día era la única capaz de manejar la mirada de tensiones y conflictos que implicaban los eventos venideros.
La esposa de su hermano estaba a punto de tener un bebé. Iba a ser el primer nieto. Eso sí que iba a ser una celebración por todo lo alto. Brandon tenía que comprarle algo y no tenía la menor idea de qué; confiaba en que Kelly sabría elegir el regalo perfecto, y hasta lo envolvería.
Brandon oyó ruido de papeles y de cajones al otro lado de la puerta encubierta.
-Buenos días, Brandon - saludó una voz alegre.
-Ya era hora de que volvieras, Kelly -replicó él con alivio.Ven a verme en cuanto puedas.
-Vale. Pero antes prepararé café.
Brandon consultó el reloj. Había llegado quince minutos antes de su hora, otra muestra de que era la empleada ideal.
-Me gusta estar de vuelta- murmuró Kelly, encendiendo el ordenador. Era difícil de creer, pero había echado de menos a Brandon Duke. El sonido de su voz grave le provocaba un escalofrío que atribuía a la pasión que sentía por su trabajo.
Dejó el bolso en un cajón del escritorio y fue a preparar café. Al llenar la jarra de agua se dio cuenta de que temblaba la mano y se obligó a relajarse. No había razón para sentirse nerviosa.
Aunque había hecho algunos cambios durante las vacaciones, nadie los notaría. Se fijaban en su buen sentido de los negocios y en actitud positiva. No se darían cuenta de que, en vez de uno de sus habituales trajes pantalón, llevaba puesto un precioso vestido de punto color gris oscuro que acariciaba sus curvas con sutileza. Ni de que había cambiado las sosas gafas de los últimos cinco años por lentillas.
-Kelly- llamó Brandon desde su oficina-. Trae la carpeta de Dream Coast cuando vengas,¿vale?
-Ahora mismo voy.
La familiar voz de Brandon Duke hizo sonreír a Kelly. Con una altura de un metro noventa y tres, tendría que haberla intimidado desde el primer día. Además, sabía que bajo los trajes de diseño había músculos duros como rocas. Habían coincidido en el gimnasio del hotel más de una vez, y lo había visto en pantalones cortos y camiseta. Ver a un ex jugador profesional de fútbol americano levantando pesas era un espectáculo que la dejaba sin aliento, pero ella lo acababa a haberse excedido en la cinta de ejercicios.
Soltó una risita al pensar en algunos de sus amigas, que habrían asesinado por ver al guapo Brandon Duke en pantalones cortos. Por suerte, Kelly nunca se habían sentido tentada por su jefe., y siendo una mujer comprometida.
Era un hombre espectacular, si, pero para Kelly era mucho más importante su puesto de trabajo que una aventura breve e insignificante con un deportista famoso. Y una aventura con Brandon Duke sólo podía ser así. Había visto a las mujeres que hacían fila para salir con él, y cómo eran desechadas a las dos semanas como mucho.
-¿Qué diablos te pasa?- susurró para sí. Nunca había pensado en su jefe en esos términos, y no tenía intención de empezar a hacerlo. Sacudió la cabeza disgustada consigo misma.
Mientras se llenaba la cafetera, Kelly miró por la ventana, sintiéndose orgullosa y afortunada por estar allí.¿A quién no le gustaría trabajar en lo alto de una colina, en el corazón del Valle Napa, con vistas a viñedos que se perdían en el horizonte?
Brandon y Shannon con su equipo ejecutivo llevaban cuatro meses trabajando In Situ en el Mansión Silverado Trail. Seguirían allí alrededor de un mes más, hasta que el complejo estuviera abierto al público y concluyera la vendimia. Después regresarían a la sede Central de Duke, en Dunsmuir Bay.
Para entonces, Kelly habría completado su plan.
Brandon dejó la carpeta de Dream Coast en el escritorio y siguió andando hasta una de las paredes, acristalada de suelo a techo. Su equipo y él ocupaban la suite del propietario, en la última planta del Mansión Silverado Trail, y nunca se cansaba de las vistas. Cuando contemplaba las suaves colinas viñedos chardonnay se enorgullecía del éxito familiar.
Había captado un leve aroma a flores y especias en en el aire. No estaba acostumbrado a que su ayudante llevara perfume, o no lo había notado antes, pero el olor lo llevó a imaginar una fresca habitación de hotel y una rubia ardiente. Desnuda. Entre las sábanas. Debajo de él.
Kelly. Aún lo olía. Maldijo para sí.
Había hecho el tomo mirándola boquiabierto, como si ella fuera un filete jugoso y él un perrito muerto de hambre. Se había quedado mudo. Y luego se había repetido como un loro. Pero la culpa era de ella. Había conseguido desconcentrarlo del todo, y eso nunca le ocurría a Brandon Duke.
Movió la cabeza. Kelly no había necesitado ningún cambio de imagen. Estaba bien como era: profesional, inteligente, discreta. Nunca suponía una distracción.
A Brandon no le gustaban las distracciones en su lugar de trabajo. En la oficina sólo se dedicaba a los negocios y la administración. Tras diez años siendo la estrella de la liga de fútbol, sabía que las distracciones arruinaban el juego. Desviar la vista de la pelota un segundo podía suponer acabar enterrado bajo un montón de hombretones enormes y rudos.
Brandon apoyó una mano en el cristal.¿Quién sabía que su eficiente ayudante ocultaba curvas impresionantes y unas piernas bajo los habituales trajes pantalón? ¿Y que sus ojos eran tan grandes y azules que un hombre podría perderse en ellos?
Más inquietante aún era su nuevo pintalabios. Tenía que ser nuevo, o él se habría fijado antes los labios carnosos y en esa boca tan sexy, y sus exuberantes curvas. Casi derramado el café al contemplarlos.
Y el vestido se pegaba a cada curva de su lujurioso cuerpo. Curvas cuya existencia había desconocido. Aunque las veía en el gimnasio del hotel a menudo, siempre acompañada con su esposo Frank que no le importaba aún así, se inspiraba en un romance prohibido. Era imposible adivinar que su ayudante escondía un cuerpo como ese bajo las prendas sudadas; que usaba pantalones de chándal y camisetas. Su esposo sospechaba entre las miradas que Brandon Duke le demostraba a su esposa Kelly. Y presentía que algo pasa entre los dos, sin embargo ella no le demostraba ningún tipo de interés. No seas ridículo- se reconvino. Pero lo cierto era que su discreta y trabajadora ayudante era un monumento. Y eso le parecía traición.
Unos minutos antes, cuando sus manos se habían rozado, había sentido una especie de corriente eléctrica. El recuerdo de la sensación de piel contra la piel hizo que se excitara.
-El cambio es bueno- rezongó con sarcasmo Brandon Duke, volviendo a su escritorio. No. El cambio no era bueno. Estaba acostumbrado a que Kelly McKinon llevara el cabello de color anodino recogido en una coleta o en un moño. Y se había convertido en una cascada de color miel que caía por sus hombros y espalda.Cualquier hombre desearía hundir las manos en ese pelo mientras se daba un festejo con sus lujuriosos labios. Su excitación se disparó.
Intento controlarla abriendo la carpeta y buscando el documento que necesitaba. Sin éxito.
-Esto es inaceptable- farfulló,molesto.
Se negaba a perder la sensación de decoro y orden que siempre había imperado en la oficina. El trabajo era demasiado importante del equipo para permitir que se convirtiera en una distracción. O, más bien, en una atracción.
Mejor poner fin al asunto inmediato.Pulsó el botón intercomunicador.
-Kelly, por favor ven aquí.
-Ahora mismo- contestó ella. Siete segundos después entraba al despacho con una libreta.
-Siéntate-dijo él, poniéndose en pie y paseando, para evitar mirarle las piernas. No se fiaba de sí mismo-. Tenemos que hablar.
-¿Qué ocurre?- preguntó ella, alarmada.
-Siempre hemos sido sinceros el uno con el otro,¿no es cierto?
-Sí-admitió ella?
-Confío en ti plenamente, como bien sabes.
-Lo sé. Y yo siento lo mismo Brandon.
-Bien- dijo él, sin saber cómo seguir-Bien.
Nunca antes se había quedado sin palabras. La miró y tuvo que desviar la mirada. ¿Cuándo se había vuelto tan bella ? Conocía a las mujeres, amaba a las mujeres. Y ellas lo amaban a él ¿Cómo no había sabido que Kelly era tan atractiva? ¿Estaba ciego?
-Brandon ¿estás descontento con mi trabajo?
-¿Qué?No.
-¿Ha trabajado bien Jane en mi ausencia?
-Sí, lo hecho bien. Ese no es el problema.
-Bien, porque odiaría tener...
-Mira, Kelly-interrumpió él, cansado de jugar al gato y al ratón-.¿Te ha pasado algo mientras estaba de vacaciones?
-No- se sorprendió ella-,¿por qué piensas...?
-Entonces,¿a qué viene este cambio?-le espetó él-.¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué crees que tienes que engalanarte para...?
-¿Engalanarme?
-Bueno, sí. Ya sabes, maquillarte y...diablos.
-¿Esta mal que intente mejorar mi aspecto?
-No he dicho eso.
-¿Me ha pasado? La mujer del mostrador de maquillaje me enseñó cómo ponérmelo, pero soy nueva en eso. Aún estoy practicando- alzó el rostro y sus labios brillaron al captar la luz-. Dime la verdad ¿El maquillaje es exagerado?
-Cielos, no está bien-pensó que estaba demasiado bien, pero no lo dijo.
-Ahora estás amable, pero o te creo. Tu forma de mirarme está mañana cuando entré...
-¿Qué? No- >, pensó. Ella parecía a punto de llorar. Nunca había llorado antes.
-Pensé que podría hacerlo.Otras mujeres lo hacen,¿por qué yo no?- se puso en pie y paseó por la habitación de la oficina-. Creí que había sido sutil.¿Parezco una tonta?
-No, en...
-Puedes ser sincero.
-Estoy siendo...
La idea fue una locura desde el principio- masculló ella, apoyando la espalda en la pared-. Puedo hacer operaciones matemáticas complicadas de cabeza, pero no ´sé nada de seducción.
¿Seducción?
-Esto es muy embarazoso-gimió ella.
-No,no-dijo él, esperando que se le ocurriera algo profundo que decir. No se le ocurrió.
-¿Qué voy a hacer ahora? Sólo me queda unas semanas para...ay- se tapó los ojos un momento y luego miró hacia el techo. Después, cruzó los brazos sobre el pecho y golpeó el suelo con la primera de sus relucientes zapatos de tacón-.¿Cómo he podido ser tan estúpida?
-No digas eso- se acercó y le puso las manos sobre los hombros-. Era una de las personas más listas que conozco.
-Puede que en los negocios, pero en el romance- lo miró con un mohín en los labios.
Sin duda ella tenía seducción y romance en mente.¿Por qué? En los años que conocía a Kelly, Brandon nunca la había oído mencionar intereses románticos. Pero, de repente, cambiaba de aspecto para atraer un tipo.¿A quién pensaba, pero no era lo justo, por su estado de compromiso con FranK? ¿Lo conocía él? ¿Era lo bastante bueno para ella? Brandon formuló cuidadosamente una pregunta.
-¿A quién intentas seducir?
-A Frank. Su esposo-arrugó la frente y se examinó las uñas-. Tendría que hacer sabido que no funcionaría. que él no era su objetivo, sintió una sorprendente desilusión. Aunque nunca permitiría que hubiera nada entre ellos, le irritaba el asunto.
-¿Quién es Frank?- pregunto con voz alta.
-Acabo de decirte que es mi esposo-volvió a su silla-. Rompimos hace unos años y no he vuelto a verlo.
¿Hace cuánto están mal tú matrimonio?
-Hace cinco años.
-Ese es más o menos el tiempo que llevas aquí trabajando con Shannon y en la Tienda-dijo él, tras un rápido cálculo.
-Sí- apoyo un codo en el brazo de la silla y lo miró con coraje-. Después de todo no sabía si divorciarse o darse un tiempo en su relación, no podía soportar vivir en la misma pequeña ciudad, con gente pendiente de mis palabras y movimientos. Decidí trasladarme lo más lejos posible, así que busqué trabajo en Serenity Falls y encontré este.
-Me alegro. Pero sería una ruptura terrible.
-No, fue agradable, pero lo he tratado de superar.
-¿Seguro?
-Sí-asintió con firmeza-. Pero el mes pasado me enteré de que la empresa Frank ha reservado el Mansión para su reunión anual. Estará aquí la semana que viene - inspiró profundamente y exhaló-. Y quería sorprenderlo.
-Ah, entiendo-apoyó la cadera en el escritorio-. Si te sirve de consuelo, puedo garantizarte que se quedara sin aliento.
-Lo dices por amabilidad-lo miró, escéptica.
Brandon se preguntó quién diablos era Frank.
La parte de él que debería haber sentido alivio al oír
-No soy tan amable. Créeme.
-Gracias- apretó los labios-.pero no sé lo que hago. Se me dan bien el mundo de los negocios, pero del romance me supera.
-Dime en qué puedo ayudarte.
-¿En serio?-Kelly lo miró con interés.
-Claro- Brandon estaba dispuesto a casi todo para que las aguas volvieran a su cauce. Si Kelly se sentía segura, haría su trabajo y dejaría de preocuparse por ese payaso de su marido Frank. Y cuando Frank se fuera, volvería a ser la Kelly con la que se sentía cómodo. Su universo volvería al orden.
-Sería fantástico- dijo ella con entusiasmo-. El consejo de alguien como tú me vendrían muy bien.
-¿Alguien como yo?
-Es que os parecéis mucho. Tú y Frank, quiero decir, Sería una ayuda conocer tu perspectiva.
-¿Qué quieres decir con que nos parecemos?
-Los dos sois fuertes y guapos, arrogantes, despiadados y, ya sabes,machos alfa típicos.
Era una descripción certera. Le gustaba lo de fuerte y guapo.
-No me extraña que Frank pensara que yo no era bastante para él-añadió Kelly.
-¿Por qué dices eso?
-El me dijo cuando rompió conmigo.
¿Bromeas?
-No- dijo ella-. Pero ya me viste antes de mi cambio e aspecto, Brandon. Sencilla, natural, sosa.
Él sintió un pinchazo de culpabilidad al comprender que había pensado eso mismo de ella.le había parecido algo bueno. Se alegró de no haberlo dicho nunca en voz alta.
-Te hizo daño- apuntó él, estudiando su rostro agradecida por eso.
-¿Agradecida? ¿Por qué?
-Porque me ayudó a ver las cosas con más claridad- Kelly apretó los labios.
-¿Qué clase de cosas? preguntó Brandon.
-Mis carencias. Por eso he decidido, recuperarlo- dijo Kelly con una sonrisa resplandeciente.
-¿Recuperarlo?- Brandon no entendía el por qué. ni siquiera conocía a su marido y ya lo odiaba.
-Sí. Y eso explica el cambio de imagen- dijo. Después, consultó el reloj- .Dime,¿quieres que pida el almuerzo al catering?
-Sí,muy bien. Tomaré el sándwich de ternera.
-Vale. Lo pediré.
-Kelly, si necesitas ayuda o consejo, pídemelo.
-¿Lo dices en serio?¿ Seguro?
-No me habría ofrecido si no fuera así.
-Bueno, hay una cosita en la que podrías ayudarme, si no te importa- dijo ella, tras un breve debate interno- Vuelvo enseguida.
Regresó veinte segundos después con una bolsa de una conocida y cara tienda de lencería. Tomó aire, sacó dos disminutas prendas transparentes y se las mostró, agitándolas antes sus ojos.
-¿Qué prefieres? ¿Tanga n***o o braga rojas?
Él se atragantó con el café.
Kelly corrió a su lado y le palmeó la espalda.
-¿Estás bien?
-Sí- consiguió decir él-. Estoy bien.
Estaría aún mejor cuando ella se apartara y dejara de clavarle los senos en el brazo. Era humano, su resistencia tenía un límite.
Aunque había sido atacado por algunos de los defensas más grandes de la historia de fútbol americano, ninguno había conseguido que se sintiera como en ese momento.
No le había bastado con cambiar las reglas del juego con su nuevo aspecto, encima le enseñaba sus braguitas.¿No sabía que esos trocitos de seda que masculina? Lo había condenado a pasar el milenio siguiente ser tan ingenua.
-No pretendía asustarse-dijo él, con su voz ronca-. El café se fue por mal sitio. Dame...un minuto.
Ella volvió a su lado y guardo las prendas de seda y encaje en la bolsa.
-Irán muy bien-dijo él, con voz queda.
-¿En serio? -sus ojos brillaron esperanzados.
-Créeme- asintió él-. Cualquier hombre normal agradecería verte con ellas.
-¿De verdad?-sonrió-. Gracias. Brandon. Eh, perdona por habértelas enseñado así, sin avisar, además aún sigo siendo una mujer comprometida aunque tenga problemas en mi relación con Frank.
-No, es problema.
-Para que esto funcione, necesito saber qué les parce sexy a los hombres- arrugó la frente-. Frank nunca pensó que yo lo fuera a traicionar.
-¿Frank tiene alguna discapacidad cognoscitiva o algo así?- preguntó Brandon. Kelly se echó a reír.
-Gracias. Iré a pedir la comida.
Buena idea-dijo él-.Y,¿Kelly?
-¿Sí?-preguntó ella desde la puerta.
-Mejor el tanga n***o.