¿YO… TE ASFIXIO? (2/2)
Me mire al espejo de cuerpo completo, contemplando como había acabado luego de esforzarme en lucir bien, tenía un toque sensual, pero de manera elegante, algo que a Enrique le gustaba.
Cuando finalmente termine salí de mi habitación con todas mis cosas y tome asiento en una de las sillas que estaba en la barra de la cocina.
Cloe y Sasha no paraban de enviar mensaje, por lo que no me quedo de otra que entrar al grupo que teníamos en w******p.
Tan solo hice abrir el chat para encontrarme con la imagen de un m*****o masculino.
«♥MANITAS♥»
Darcy: ¿De quién es eso?
Cloclo: Del tipo del bar, o sea, ¿acaso cree que viendo una foto de su pene va a causar algo en mí?
Sash: Está loco.
Responder a Cloclo: Ni siquiera me acuerdo cuál de los dos tipos.
Cloclo: ¡No quiero fotos de su pene erecto en mi teléfono!
Responder a Darcy: El que iba de azul.
Darcy: Solo dile que no te gustan esas cosas, y ya.
Cloclo: Es que... para mí que se va a ofender si le digo eso.
Sash: ¡Pues que se ofenda! La verdad duele.
Darcy: Que importa que se ofenda, el respeto va primero.
Levante la vista de mi teléfono en cuanto escuche los toques en la puerta, rápidamente me acerque para abrirle a quien ya sabía que vendría.
Me lance a sus brazos para abrazarlo y besarlo por toda la cara, evidentemente feliz de verlo después de dos días.
Enrique era un hombre apuesto, era delgado pero atlético, le importaba mucho su físico por lo que siempre estaba haciendo actividad física, su cabello era rizado y castaño, sus ojos color miel le daban un aspecto cariñoso, su tono de piel era dulce, casi de un tono canela.
— ¡Feliz aniversario! — Asintió en un tono no muy alegre. — ¿Qué tienes? ¿Te sucedió algo?
— Tenemos que hablar sobre algunas cosas, ¿te molesta?
Confundida lo seguí hasta la sala de estar y tomé asiento a la par suyo, atenta a sus palabras.
— ¿Qué pasa Enri?
— No sé cómo decirte esto, de hecho, he estado pensándolo todo el día, por eso no te respondía, pero es que, siento que necesito un poco más de espacio, eres muy intensa, Darcy, y no es un secreto esa parte de ti, y siento que me estas asfixiando un poco.
«¿Y este?»
— Yo — me señale a mí misma — ¿Yo te estoy asfixiando?
— Sí, cariño lo estás haciendo, no quería decirte nada antes porque no quería hacerte sentir mal, pero siento que ya es suficiente.
Se trataba de él y una declaración que no me esperaba, y debido a sus palabras, aun procesando lo que estaba escuchando, preferí tragarme mi orgullo, ya que aparentemente estaba hablando en serio y no era una de sus bromas.
— No sé qué decirte, no me di cuenta de eso. — Murmure.
— No tienes que decir nada, solo te estoy contando como me siento, no debes tener una opinión en especifica necesariamente.
Lo mire a los ojos.
— Sí cuando me estás diciendo que te estoy asfixiando... ¡Pero podemos solucionarlo! Prometo estar más quieta, darte tu espacio y todo eso, no tendría problema, en tanto ambos nos sintamos cómodos.
Me vio con lastima, cosa que no me gusto.
— Creo que deberíamos darnos un tiempo.
— Estas terminando esta relación de dos años.
— No estoy terminando nada permanentemente, Darcy, solo te estoy pidiendo un tiempo.
— ¡No!... Digo, no quiero ser egoísta, Enrique, te dije que daría espacio y el asunto lo solucionaríamos como pareja y equipo que somos.
— Darcy.
— Enrique.
Se levanto con una expresión de agobio.
— Lo estás haciendo otra vez.
— ¿Qué estoy haciendo?
— ¡Asfixiándome! Solo te pedí tiempo.
Aparte la mirada de la suya repasando todo en mi cabeza. Si seguía a la defensiva claramente quedaría como egoísta, no quería que pensara eso, si no que estaba a su lado.
Me levante y alise el vestido de cien dólares que compre para este día.
— Bien, si lo que quieres es tiempo te daré tiempo, no tengo ningún problema con ello.
Agradecido y aparentemente aliviado se me acerco y me abrazo, inmediatamente le correspondí.
— Gracias por ser tan comprensiva — toco la punta de mi nariz. — Te lo agradezco.
Se alejo caminando hacia la salida mientras que yo era incapaz de quitarle los ojos de encima, y no era falta de confianza, si no que tenía el presentimiento de que algo estaba mal.
— ¡Cuidado con lo que haces en tu tiempo libre, Enrique!
Giro la vista y sonrió a medias.
— ¿Qué voy a hacer? — Dijo en un tono irónico.
Cruzo la puerta y una vez más quede sumergida en el silencio del lugar con la cabeza hecha un lío, ni si quiera comprendía lo que acababa de pasar.
Bajé la mirada observando mi vestimenta, pasé mis manos por la fina tela de mi vestido, pensando en que había hecho y organizado todo en vano, claramente no lo veía venir, y no quería pensar que dos años de relación en la cual lo había dado todo se han ido a la basura, por lo que sí él necesitaba espacio, espacio le daría.