Capítulo 12

1552 Words
Nunca lo habían visto antes. Media 1.92 por poco, tenía unos llamativos ojos de color verde esmeralda, su rostro era alargado y bien perfilado, con un color de piel claro y un tatuaje en el cuello que no se podía detallar bien. Su cabeza había sido rapada de ambos lados dejando el cabello de la parte del centro más larga, mostrando unos rizos muy encantadores de color marrón. Vestía una camiseta manga corta pegada al cuerpo, la cual hacía que sus músculos no pasaran desapercibidos, y un pantalón tipo jogger, con unos zapatos deportivos, todo esto de color celeste claro. Una cadena de oro colgaba de su cuello, en el tobillo derecho tenía otra igual y el brazo izquierdo era adornado con un delgado brazalete dorado con forma de serpiente. Un Cuarto Creciente sin duda alguna. Se encontraba de pie, recostado contra el tronco de un árbol y con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, mostrando sus perfectos y blancos dientes por medio de una sonrisa amigable. Alice frunció el ceño al verlo. No sabía quién era ese sujeto y tampoco le interesaba, lo único que sabia era que había interrumpido una parte importante de la conversación con el niño, una parte que de verdad le importaba. Necesitaba volver a la conversación cuanto antes. - Y tú eres… - dijo el niño viendo al muchacho con cara curiosa. - Bruce – dijo este mientras caminaba hacia la pareja y extendía su mano a la chica con una sonrisa – es un placer conocer a la primera en pasar las pruebas. Alice miro la mano de aquel extraño sin dejar de fruncir el ceño. ¿Acaso pretendía que le diera la mano? Era más que obvio que no lo iba a hacer, pero el extraño seguía con la mano en la misma posición con la esperanza de que la chica la estrechara. La Luna Llena levanto la mirada y lo miro a los ojos levantando la ceja izquierda y cruzando los brazos; era un mensaje bastante claro… ¿Por qué el seguía con la mano extendida? Incluso Alice podría asegurar que su sonrisa había crecido más. Justo cuando estaba por decir algo, el niño salto de manera oportuna dentro de la situación. - Yo te la doy hombre, para que no pases vergüenza y no quedes como un tonto – dijo el niño con una risa traviesa mientras estrechaba la mano de aquel extraño con energía. El hombre, en lugar de sentirse ofendido por la frialdad de Alice y por la sinceridad del niño, acepto la mano del pequeño acompañándolo en su risa. Parecía ser un hombre muy risueño. Pero a la chica no le importaba, estaba de mal humor y quería alejarse de ese hombre cuanto antes. Dio media vuelta y comenzó a caminar nuevamente con paso firme, teniendo la esperanza de dejar a aquel extraño atrás. El niño corrió lo más rápido que sus pequeñas piernas le permitieron, alcanzando a la chica con un pequeño jadeo, se colocó frente a ella y, viendo que ella no planeaba detenerse, comenzó a caminar en reversa para poder ver su rostro. - A todo esto, creo que no nos hemos presentado como se debe, me llamo Daniel – dijo el niño, mientras se hacia a un lado para caminar junto a la chica. Ella lo miro por unos segundos, pensando en si era buena idea darle confianza a aquel pequeño ser que había conocido unas pocas horas atrás. Aunque pensándolo bien, no parecía ser una amenaza para ella, y podría vigilarlo mejor de cerca. Su presencia le daba un buen presentimiento, así que aceptaría aquella amistad sin dejar la precaución de lado, o al menos no del todo. - Alice – dijo la chica después de un tiempo, pero con cierta calidez en la voz que hizo que el niño sonriera. - Bien, entonces ya es oficial. Ya sabemos nuestros nombres así que podría decirse que tenemos una alianza juntos. No sé qué pueda aportarle yo a este vínculo, porque la verdad no tengo mucho que ofrecer, pero prometo dar lo mejor de mi si… - no pudo continuar hablando, pues Alice lo detuvo en seco extendiendo el brazo derecho a un costado, justo al frente del niño, evitando que siguiera caminando. Daniel frunció el ceño. No sabía porque la chica lo había detenido de esa manera tan abrupta y habían dejado de caminar. Miro a la Luna Llena, observando que esta tenia la mirada fija hacia el frente. Siguiendo el camino de su mirada, el niño giro su cabeza hacia donde veía su compañera, cambiando al instante su cara de confusión por una de sorpresa. Habían llegado. Justo frente a ellos estaba el sector de los Black Night, ubicado en un claro del bosque y siendo rodeado por una línea de árboles que indicaban de forma clara donde iniciaba dicho sector. Estaba adornado con construcciones y canchas de entrenamiento, cada una diferente a la otra. El ambiente era único, desbordaba carisma y elegancia, al mismo tiempo que imponía fuerza y respeto, era algo intimidante, aunque para Alice era tremendamente fascinante. El niño, embelesado por todo lo que estaba viendo trato de avanzar, pero volvió a la realidad cuando noto que Alice aun no había quitado el brazo de su camino. Volteo a ver a la chica y vio como esta tenía el ceño fruncido con la mirada fija en algo que el niño no entendía. ¿Acaso no quería entrar al sector? ¿Se había arrepentido de haber pasado la prueba? Abrió la boca para preguntarle todo lo que surgía de su mente, pero fue interrumpido por unas carcajadas que hicieron que ambos giraran su cabeza hacia la dirección de donde estas provenían. Un par de chicos venían caminando, asomándose por el lado izquierdo de la Luna Llena, y se disponían a entrar al sector. Su ropa era de color naranja y ambos lucían exactamente igual con la única diferencia de que uno tenia los ojos de color marrón y el otro de color celeste claro: eran gemelos. Ajenos a lo que pasaba a su alrededor, ambos chicos hablaban animadamente y se reían mientras seguían avanzando con paso firme, sin notar que Alice, el niño e incluso Bruce los observaban fijamente. Cuando estaban a punto de poner un pie más allá de la delimitación que marcaban los árboles, chocaron con algo solido e inmediatamente salieron expulsados varios metros hacia atrás, volando por el aire y cayendo de manera brusca en el suelo, como si alguien les hubiera dado un fuerte golpe. A Bruce le pareció escuchar el crujido de unos cuantos huesos, solo que no sabía de cuál de los dos chicos había sido. Al mismo tiempo que los chicos habían sido expulsados por el aire, algo parecido a una pared, que hasta ahora había permanecido invisible, se ilumino ante los ojos de los presentes, irradiando una luz blanca durante cinco segundos, la cual fue disminuyendo y opacándose hasta volverse invisible de nuevo. Los dos chicos se quejaban y se retorcían en el suelo, culpándose uno al otro por lo que acababa de pasar. Daniel tenía los ojos abiertos al máximo y no pudo hacer más que aferrarse fuertemente al brazo de Alice. Ese en el suelo pudo haber sido él, de no haber sido por la chica que lo detuvo. El afecto que había comenzado a sentir por aquella muchacha que le había ayudado a pasar la prueba, aumento considerablemente ante aquella situación. Alice, aun con el niño colgando de su brazo derecho, se acerco hacia aquella extraña pared y fue acercando lentamente la mano izquierda extendida, hasta que esta se volvió a iluminar justo en el mismo lugar donde Alice tenia la mano. No sufrió golpe alguno, ya que la chica no la estaba tocando; ella mantenía su mano a un centímetro de distancia y, aun así, parecía que aquella pared podía sentir su cercanía. La Luna Llena movió suavemente su mano como si estuviera haciendo garabatos en un lienzo, siendo imitados por la luz que seguía cada paso de esta, para después desvanecerse en el aire. - Wow – dijo el niño en un susurro mientras observaba el extraño suceso. - Es una barrera – afirmo la chica con seguridad. - Lo es – dijo Bruno, que se había acercado al dúo y se había situado al lado de la chica, a una corta distancia – pero nunca había visto una barrera así – concluyo bajando el tono de voz, como si quisiera que solo la chica y el niño lo escucharan. - Las otras también evitan que seres externos al clan ingresen al sector, al fin y al cabo, esa es la función principal de las barreras -comento el niño. - Correcto, pero lo hace con otros métodos, haciendo que lo que la toque quede pegado a ella, mandando pequeñas descargas con lo que entre en contacto… -Bruno comenzó a enumerar los diferentes tipos de barrera que conocía – pero nunca había visto una así de… - ¿Agresiva? – Bruno asintió - ¿Creen que eso tenga algun propósito? – pregunto Daniel - Por supuesto que lo tiene – afirmo Alice sin despegar la mirada de la barrera que permanecía invisible, pero cuando iba a seguir hablando, noto la presencia de alguien más allí.
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