Pov de Fiona Todo parecía desmoronarse ante mis ojos, y empecé a preguntarme si era momento de huir. Estaba desperdiciando mi tiempo… y mi atractivo. Julian no sólo había engordado; también había perdido el poco cerebro que le quedaba y ya no mostraba interés en luchar por la empresa ni por nuestro matrimonio. No había dormido desde que puso sus ojos en Valeria. Durante los últimos dos días se mantuvo despierto, bebiendo hasta desmayarse y culpándome de nuestro matrimonio sin hijos. Casi me quebré y estuve a punto de decirle la verdad el otro día, cuando Victor entró y me sacó de la habitación. Sus insultos estaban empezando a ser demasiado para mí y, a pesar de toda la riqueza y poder que Valeria había adquirido, lo único que importaba —lo único que nos destruía— era que ella estaba e

