Tu exnovia se ha acercado hasta mi casa para amenazarme. ¿Puedes creerlo?
Era Domingo por la mañana, la tranquilidad invadía mi casa, afuera los rayos de sol se colaban por mi ventana e iluminaban la mesa de vidrio que proyectaba un mini arcoíris hasta el sofá donde yo descansaba. Distraída de todo problema, con un libro de Cortázar ‘’Todos los fuegos el fuego’’ en la mano y una taza de café con leche descansando en la mesita ratonera a mis pies.
De repente el molesto ruido de la puerta sobresaltó toda la paz y fui a abrir la puerta un poco desganada porque sea quien sea me había quitado la calma.
Y ahí estaba ella, en el umbral de mi puerta con su cabello sedoso color caoba cayendo por sus hombros hasta la cintura, sus ojos marrones oscuro-desafiantes clavados en mí y su expresión de disgusto reconocible a miles de kilómetros.
Mientras yo la miraba embobada ella soltó sus primeas palabras hacia mí que rompieron el hielo entre nosotras.
-Analía, ¿te imaginas por qué estoy aquí?
-Solo puede ser por Damián.
-Exacto -Sonrió falsamente.
- ¿Y qué es lo que vienes a decirme de él?
-Quiero que te alejes, -rodó los ojos-. se nota por más que lo disimules que estas locas por él, pero él no siente lo mismo por ti, ¿entiendes? Todo ese rollo de que eres su amiga yo no me lo trago, te interpones entre lo nuestro y si…
-Ya no están justos -Dije firmemente.
Puso sus brazos en jarras y chasqueó la lengua a modo de contener su furia creciente.
-Solo hemos tenido una pelea peor las cosas entre nosotros van a solucionarse pronto. Además, no sabes todo él, no te conviene. Te lo digo por tu bien, puedo ser empática a menudo.
-Si eso es todo lo que quieres ya puedes irte -concluí consternada ¡Quien demonios se creía para decirme quien me convenía o no? Además, ¿si era así de malo Damián por qué ella luchaba tanto por él?
Luego de esa conversación transcurrieron los días y no le hice ni una pizca de caso. Al principio me negué, no me iba a dejar manipular por ella.
Pero luego llegó mi mejor amiga sangrando a mi casa, con su nariz rota. Y al día siguiente mi hermana pequeña con su ojo morado.
¡No permitiré esto! No más. ¿¡Cómo es que ese tipo de violencia te rodea!? No podía creerlo, ella no tenía ni un solo limite.
Me voy a hacer a un lado, lo he decidido.
Pero quiero que sepas que fue ella, la que logró desde ahora, que vuelva a alejarme de ti...