Narrador. Orlando escaneo a Irina de pie a cabeza sin agachar la mirada como ella así lo esperaba, puesto que es un empleado nuevo y era lógico que mostrara su respeto, pero el hombre la miraba con arrogancia sin molestarse en saludar a la señora del patrón; Irina giró con la intención de irse, pero la voz de Orlando la detuvo. —Señora le enferma estar a mi lado, —habló sin una pizca de temor a expresarse como lo haría otro empleado en su lugar. —Señora Irina, buenos días, discúlpeme por las fachas en la que me encuentro, sé que no es debido andar a medio vestir, ya que su hogar no es una playa nudista ¿se le ofrece algo? —dijo ella con burla tratando de imitar la voz varonil de Orlando, — esas son las palabras que debería, usted decirme mientras se pone correctamente la camisa. Él se q

