Capítulo 4

2459 Words
Capítulo 4 Rut Abrí la puerta y me quedé sorprendida al ver a Víctor recostado esperando a que le abriera. Estaba mal arreglado y con su cabello desordenado, además el olor delataba que había estado bebiendo. Cuando quiso ponerse derecho comenzó a tambalearse, estaba completamente ebrio. No podía creer que se haya presentado en mi casa de esa forma. ¿acaso estaba loco? -Pero que haces aquí? - le pregunté sorprendida, a la verdad no lo esperaba. Víctor nunca llegó sin previo aviso y mucho menos en esas condiciones. -Necesitaba verte, creo que tenemos mucho de qué hablar – me respondió arrastrando la voz y con tristeza que se le notaba no solo en su mirada sino también en toda su postura. La verdad es que, aunque sabía que había mucho que aclarar entre nosotros no esperaba que se apareciera borracho en la puerta de mi casa a altas horas de la noche. Francamente no creo que el estaba en condiciones de hablar, pero aun así no podía rechazarlo. Me quedé parada decidiendo que hacer, no sabía si dejarlo pasar y arruinar la hermosa velada que tenía con Daniel o si lo despedía diciéndole que regresé luego. Esa última opción me parecía cruel, pero en verdad estaba considerándola porque lo cierto es que no quería arruinar el momento que había creado con Daniel, aunque si lo pensaba bien ya estaba arruinado. De repente sentí la respiración de Daniel en mi cabeza y su brazo rodeando mi cintura. Él estaba parado detrás de mí abrazándome como si quisiera darle a entender a Víctor que estaba con él y que debía marcharse. Yo me quedé inmóvil y debo admitir que me puse muy nerviosa. Tenía mucho miedo de lo que podía pasar en ese momento, la verdad ya no amaba a Víctor, pero aun lo quería, él siempre fue un gran amigo y yo no quería romperle el corazón. -Qué haces tú aquí? -preguntó Víctor mirando a Daniel con enojo -Tomando en cuenta la condición en la que estas creo que yo soy quien debería hacer esa pregunta – respondió Daniel aparentando serenidad. -Yo solo necesito conversar con Rut unas palabras, por favor Daniel no trates de impedirlo – dijo Víctor casi suplicándole a Daniel. Sentí lastima por él al escucharlo suplicar de esa manera. - ¿No podías esperar otro momento o al menos presentarte en otra condición? Preguntó Daniel tratando de persuadirlo. -Daniel por favor déjame con Víctor – dije mientras miraba a Daniel con firmeza. decidí que ya era hora de aclarar algunas cosas. El me miró fijamente por un momento mostrándome su desacuerdo, pero al ver la seguridad en mis ojos se fue sin decir una palabra. Ni siquiera se despidió de mí por lo que pude notar su enojo de inmediato. En otro momento buscaría su perdón y le explicaría todo. -Qué hacías con él? – me pregunto Víctor con voz ronca y extremadamente triste, como si algo dentro de él se había roto. La verdad es que verlo así nubló mi alma. Sabía que ya no estaba enamorada de él, pero había algo en mí que lo apreciaba demasiado y que no podía verlo sufrir. Él había sido un gran amigo desde siempre, ya era algo más que eso casi como un hermano. -Sólo conversamos – le dije tratando de calmarlo, yo sabia que no le debía ningún tipo de explicaciones, pero lo menos que quería en ese momento era empeorar su situación si es que se podía poner peor. De repente Víctor comenzó a llorar con gran amargura. Solo en otra ocasión lo vi llorar así y fue en el funeral de su padre y como en esa ocasión sentí como dolía mi corazón. Sentía su gran tristeza flotar en el aire y en verdad me dolía mucho verlo sufrir de esa forma, ojalá pudiera hacer algo para calmar su dolor. Víctor era muy especial para mí. Éramos amigos desde muy pequeños, nos recuerdo jugando en innumerables ocasiones, siempre iba a mi casa en su bicicleta a pasar la tarde conmigo. Jugábamos todo el tiempo y la pasábamos muy bien, el día que no se aparecía por mi casa lo extrañaba y además me preocupaba. Luego en la adolescencia casi no hubo días en que no lo vea. Siempre supe que lo quería y me di cuenta de que el sentía algo similar por mi cuando después de mi fiesta de cumpleaños número 16 me dio mi primer beso y pude sentir amor en ese gesto. Fue el beso más dulce y tierno, lo recibí con toda mi alma y nunca lo he podido olvidar, fue increíble como pude disfrutarlo. Luego de ese beso vinieron muchos más y disfruté cada uno de ellos, llegué a pensar que estaríamos juntos por siempre, la química que había entre los dos se podía palpar. hasta que un día Bea me confesó lo mucho que lo amaba y que quería estar con él, la verdad es que ya lo imaginaba, pero ella nunca lo dijo, yo se lo notaba en la mirada. Justo por esa razón yo no le había contado mi aventura con él porque tenia mucho miedo de herirla. Ese día fue el peor de toda mi vida, pero tuve que tomar la decisión de olvidarme de él. Me arrepentí de no haberle dicho yo primero sobre mis sentimientos, estaba segura de que ella se apartaría como yo estaba decidida a hacerlo, tenía que dejar de quererlo. El solo decirlo dolía, pero era él o mi mejor amiga y sin duda no estaba dispuesta a perderla a ella. El amor se podría encontrar en otra ocasión mientras que una amistad verdadera se haría más difícil de hallar. Además, Víctor y yo éramos aún muy jóvenes y sabía que de alguna manera el destino nos separaría. Me alejé de Víctor sin darle ningún tipo de explicaciones, ya no lo dejaba besarme ni abrazarme por más que moría porque lo hiciera. Luego de un tiempo le pedí que seamos solo amigos o que de lo contrario no seguiría cerca de él y Víctor accedió a mi petición, aunque pude notar como lo invadía la tristeza al instante. Yo también estaba triste a morir, pero esto era algo que sentía que tenia que hacer por Bea, ella era casi una hermana para mí. Pasaron algunos años y Víctor y Bea comenzaron a salir, pensé que al fin él se había enamorado de ella y la verdad es que me alegré mucho por mi mejor amiga, también por él ambos merecían ser felices y no podía imaginar una mejor pareja, los dos estaban en el grupo de las mejores personas que había conocido. Sin embargo, ahora se aparece frente a mi puerta borracho alegando que necesitaba verme. Aun se me hace difícil creer todo lo que ha sucedido en nuestra vida, que él aun me quiere y que Bea sea una desgraciada. ¡Como he deseado que nada de esto sea real!. Ahora mismo lo único que deseo que sea cierto en mi vida es el amor que está surgiendo entra Daniel y yo. -Pasa - le dije haciéndole seña hacia dentro del apartamento -Gracias por aceptar hablarme a esta hora - me dijo mientras se dirigía al barcón. Cuando llegó allí vio la guitarra de Daniel y su mirada se tornó oscura de inmediato, pude notar como los celos ardían en sus ojos como si tuviera algún derecho a sentirlo. Se acercó a mí y mirándome directamente a los ojos me dijo: -Por favor dime que no estas saliendo con él, no rompa mi corazón de esta manera, sentí como su voz se iba rompiendo mientras decía esas palabras. -No estoy saliendo con él – le dije dudando de mis propias palabras, la verdad es que nada deseaba más en ese momento que poder entregarme a Daniel por completo, pero la verdad era que ni siquiera sabía que éramos Daniel y yo en ese momento -Bea me engañó para que estuviera con ella – dijo sin tapujo, como si yo le estaba pidiendo alguna explicación sobre el asunto, él aun no comprendía que no podíamos estar juntos porque sin importar el motivo por el que salió con ella la relación existió y eso me quitaba todo el derecho a mí de estar con él. Me quedé mirándolo un poco confundida. A pesas de que sabía lo que ella había hecho tenía la seguridad de que había algo en ella que llamaba la atención de Víctor. -Solo Salí con ella porque me dijo que tu estabas comprometida. Luego te vi en televisión varias veces con tu representante y siempre parecían tan felices y juntos en cada uno de tus viajes, a decir verdad, perdí las esperanzas por completo. Yo sabía que debía casarme pronto para poder cobrar la herencia de mi padre y creí que Bea era mi mejor opción. Es una mujer muy exitosa e inteligente y sabía que nadie me amaba más que ella. Era la mujer perfecta para formar la familia que quería. Luego la escuché decir todas esas cosas y me di cuenta de que había caído como un tonto en su engaño – Él quería hacerme comprender sus motivos sin darse cuenta de que ya no tenía caso, las cosas no se arreglarían entre nosotros de ninguna manera. -Víctor la verdad yo no sé qué decir – le respondí mientras volvía mi mirada al piso, no quería decirle crudamente que eso ya no importaba en absoluto. -Rut yo te amo y siempre te amé desde que éramos niños, nunca he olvidado nuestros besos. Estaba con Bea porque me había resignado a que te había perdido, pero aun así te amaba y sabía que siempre te amaría. Agarró mi barbilla y me miró directo a los ojos y me dijo: -Yo sé que también me amas, aunque en este momento te encuentres un poco confundida. Por favor entiende que Bea no merece nuestro sacrificio, es momento de darle libertad a nuestro amor – A Víctor ya no le importaban los sentimientos de Bea, es evidente que ya no creía que ella era una buena mujer. Sin darme oportunidad de responder Víctor unió sus labios con los míos dándome un suave y cálido beso. Al sentir su rose de inmediato mi cuerpo pudo notar que ya no se sentía igual, ya no podía reaccionar como hace años atrás. Las mariposas ya no volaban por su rose y mi cuerpo ya no se encendía como antes. Despegué mis labios de los suyos y luego de suspirar le dije: -Creo que ya es momento de que te vayas – realmente no quería seguir ahí con Víctor, de ninguna manera podía corresponderle y cuanto antes el lo entendiera sería mejor para los dos. -No quiero irme – me dijo con su mirada triste tratando de quedarse a mi lado -En este momento estoy muy confundida y necesito estar sola para pensar que es lo que haré de ahora en adelante – le dije muy seria y con firmeza. Víctor acaricio mi mejilla mientras me miraba con sus lindos ojos suplicante, pidiéndome con su mirada que lo deje quedarse conmigo para siempre. Eso era algo que definitivamente no esta entre mis planes, ya hacía tiempo que había salido de mi corazón como enamorado y ahora se encontraba solo en el circulo de amistad, pero sabía que esto el no lo iba a aceptar tan fácilmente -Por favor, Víctor, vete ya – le dije enseñándole la puerta, esperando que lo hiciera antes de que yo llegue a enojarme. -Está bien me iré, pero quiero que sepas que siempre regresaré hasta que te tenga conmigo para siempre – sentenció mirándome a los ojos con seguridad y firmeza. Me quedé en silencio mientras observaba como Víctor salía y serraba la puerta detrás de él. Yo sabía con seguridad que ya no lo amaba, pero verlo triste me entristecía a un nivel inexplicable porque ya no estaba enamorada de él, pero si que lo quería bastante como el gran amigo que era para mí. Fui a mi habitación y me di una ducha rápida, luego me puse un pijama cómodo y me acosté en mi cama pensando en lo que posiblemente hubiera sucedido entre Daniel y yo si Víctor nunca hubiera interrumpido justo en el momento cuando las cosas se ponían mas interesantes. Es increíble como solo de pensarlo se humedece mi entre piernas. La verdad es que lo que estoy sintiendo por Daniel no pensé que lo pudiera sentir. No sé en qué momento me quede dormida, pero sé que lo último que vi en mi cabeza fue la penetrante mirada de Daniel que me vuelve loca. La mañana siguiente cuando me desperté ya era un poco tarde. Me desperté con el timbre de mi teléfono. Era un mensaje de Adriana avisándome que hoy regresaría a casa y que traería a un amigo. Me sonreí al pensar que por fin Adriana se dignaría a presentarme ese novio que tanto me había estado ocultando pero que yo siempre supe que existía. Yo conozco demasiado bien a mi hermana y sabia que su cambio de humor se debía al amor, sin hablar de todos esos días que no ha llegado a dormir. Revisé mis mensajes esperando encontrar uno de Daniel, pero no encontré nada. Sabía que quizás se sentía un poco herido debido a que anoche preferí quedarme con Víctor dejando nuestra hermosa velada a la mitad, así que decidí escribirle yo. -Buen día Daniel, me gustaría verte Me quedé mirando el mensaje por un rato esperando que lo vea y que me dé una respuesta. Luego de unos minutos pude notar que por fin leyó el mensaje, pero no recibí ninguno a cambio. No puedo negar que me sentía algo decepcionada y triste, sé que tal vez lo arruiné al quedarme con Víctor anoche, pero en verdad necesitábamos aclarar las cosas para poder dedicarme en cuerpo y alma a lo que estaba sintiendo por Daniel. Solté el teléfono imaginando que quizás estaba muy ocupado y que dentro de un rato me respondería. Me paré de la cama y me di un baño, me puse una ropa ligera pero elegante, recogí mi cabello y me senté frente a mi computadora, ya era momento de volver al trabajo. Antes de comenzar miré mi teléfono y vi que aún no tenía ninguna respuesta de Daniel. Mi corazón se puso triste pero inmediatamente mi cerebro pudo calmarlo alegando sobre la vida muy ocupada que llevaba Daniel. La verdad es que solo quería excusarlo para no empeorar más la situación de lo que ya estaba. Además, él había jurado conquistarme y yo estaba dispuesta a dejarme conquistar, algo me decía que él no estaba dispuesto a faltar a sus palabras.
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