022

1927 Words
Después de la terrible noche que los tres habían pasado, sacaron los cuerpos de sus secuestradores a la calle. NamJoon todavía estaba en Shock al ver el estado en el que se encontraba uno de ellos. Prácticamente tenía la cabeza destrozada, no podía creer que Jungkook hiciera tal cosa. Por otro lado SeokJin estaba sorprendido, tanto que felicitó a Jungkook diciéndole que había hecho un gran trabajo. Jungkook claro que se emocionó y le abrazó con fuerza. SeokJin por instinto le respondió de la misma forma, también por la presión de que NamJoon le mirará amenazante. Pasaron el resto de la noche limpiando el desastre que habían ocasionado las acciones de Jungkook, y claro el desorden que esos tipos habían dejado por buscar el frasco. El sol comenzaba a salir, los pájaros empezaron su canto de todas las mañanas. Los tres se encontraban en el patio trasero, mirando la pequeña tumba que NamJoon y Jungkook habían hecho para Yeontan. SeokJin hizo una lápida improvisada con madera que tenían guardada en el sótano. Los tres miraban en silencio el nombre de Yeontan grabado en la madera. — Jamás lo dije —SeokJin comenzó a hablar—, Y aunque no lo demostrara lo quería. A veces cuando NamJoon salía temprano al trabajo Yeontan se quedaba conmigo en la cama. Sabia que su intención era remplazar la ausencia de NamJoon. Lo quería, y lo extrañaré. NamJoon le sonrió, tomando su mano para entrelazarla con la suya. Él sabía bien que ellos dos se querían, aunque a veces pareciera que se odiaban a muerte. Lo supo un día que los miro jugando en el jardín. Jungkook les miró, mordiendo su labio inferior. Aunque NamJoon dijera que todo estaba bien él de todas formas se sentía culpable por la muerte del perrito. Sentía que ese tipo no había pagado lo suficiente al matar a Yeontan. Jungkook en serio deseaba volver a revivirlo y torturarlo de diferentes formas. De tan sólo imaginarlo una sonrisa se formo en sus delgados labios. — Jungkook. —NamJoon le llamó, Jungkook salió de su fantasía mirándoles. —Creo que deberías dormir un poco. — No, estoy bien Hyung. —NamJoon — SeokJin intervino—. Creo que tú deberías descansar, estoy seguro que quieres estar solo unos momentos. Ve a la habitación, yo me quedaré a hablar con Jungkook. NamJoon lo pensó por unos momentos, mirando a los dos. Pero SeokJin tenía razón, él necesitaba un momento a solas. No lo demostró pero al saber que Yeontan había muerto sintió que el mundo se le fue abajo. Si fue así con Yeontan no quería imaginar cómo sería perder a SeokJin. — Está bien. — Sonrió, mirando por última vez la tumba de Yeontan—. Entren cuando terminen. SeokJin le besó la mejilla antes de que se fuera. Sabia lo mal que NamJoon se sentía en estos momentos. Quería estar con él pero había que hacer algunas cosas primero. NamJoon les dejó solos. SeokJin rápidamente se giró a ver a Jungkook quien miraba sin algún tipo de expresión la tumba de Yeontan. Algo en él había cambiado, él Jungkook de antes estaría llorando de rodillas frente a la tumba. —Jungkook —El menor le miró—. ¿Qué fue lo que sucedió exactamente? —¿Qué sucedió con qué? —Preguntó confundido. —¿Qué sucedió contigo? ¿Por qué ese cambio tan repentino? —Jungkook le sonrió. —No sé ha que te refieres. Sigo siendo yo. —No, ese no eres tú. ¿Qué sucedió cuando estabas arriba con esos tipos? Jungkook apretó la mandíbula, de pronto sintió molestia. Pero rápidamente sonrió, mirando a SeokJin a los ojos. — Ellos mataron a Yeontan, dijeron que también me matarían y a ustedes. Lo que sucedió fue que reaccioné, pensé en muchas cosas y tenías razón Hyung. Era muy débil, y eso tenía que cambiar. Algo indescriptible despertó en mí. Me dejé llevar por mis emociones y ese fue el resultado. —Sonrió— El Jungkook que conociste desapareció, murió junto con Yeontan. SeokJin asintió, él quería confirmar algo y lo hizo. Ahora sólo quedaba avanzar. —Espero que al nuevo Jungkook le guste hacer nuevas actividades. Jungkook le miró interesado, SeokJin sonrió al captar toda la atención de Jungkook. —¿Qué te parece si hacemos un juego? —Preguntó, usando un tono de voz atrayente para Jungkook, quien rápidamente asintió. —¿Qué juego es Hyung? —Mmm...—Lo pensó por unos momentos, queriendo que el menor se desespere por la intriga. — Tienes que quedarte aquí por unos momentos. — ¿A dónde irás? —Hizo un puchero. — Vas a tardarte. —No, no. Sólo serán unos minutos. Este juego es muy divertido y entretenido, pero debe llevarse un proceso. — Está bien, esperaré aquí. —Buen chico. Le dio palmaditas en la cabeza simulando ser un cachorro. Jungkook bufo queriendo golpearlo pero se retuvo. No quería hacerle daño a SeokJin. No ahora que por fin había llamado su atención. SeokJin se había ido hace ya varios minutos, Jungkook comenzaba a desesperarse. Se sentó en una de las sillas que habían cerca de un pequeño árbol de duraznos, que claramente estaba seco. Una de las cosas que Jungkook más odiaba era esperar a las personas. Podía ser paciente con otras cosas, pero eso era en casos especiales. SeokJin se estaba tardando, Jungkook había entrado a la casa a revisar la hora. Ocho con cincuenta minutos. Aburrido comenzó a tararear un canción. —Na, na... Corre, corre. Huye de mí si no quieres morir...si no soy yo serán...—Jungkook se detuvo a pensar.— ¿En qué cosas se convirtieron los humanos? ¿Zombies? —Recordó bien el último zombie que SeokJin mató—. Podridos... Rotten... na, na... corre,corre. Huye de mí si no quieres morir...si no soy yo será un Rotten...—Jungkook sonrió. Por fin SeokJin había aparecido, estaba agitado y tenía tres cuchillas en sus manos. Jungkook se puso de pie, caminando hasta él. — Dijiste que no tardarías Hyung, me mentiste... —¡Lo siento! — Respiró Hondo—, Se complicaron un poco las cosas pero al final resultó todo bien. —Bueno. ¿De qué tratará el juego? —Preguntó emocionado. —Sígueme. SeokJin comenzó a caminar, Jungkook le siguió por detrás, emocionado por el juego que SeokJin había preparado para él. Llegaron a un área verde, pero SeokJin le detuvo antes de entrar por completo. —Tienes que ponerte esto —Le enseñó una banda, Jungkook frunció el ceño—. Tienes que taparte los ojos, cuando lleguemos al lugar te explicaré las reglas. —Suena interesante. SeokJin asintió, indicando que se diera la vuelta, cosa que Jungkook hizo sin protestar. Le tapó los ojos asegurándose de que Jungkook viera absolutamente oscuridad. —¿Estás seguro de que no ves? —Preguntó dudoso. —Lo digo en serio Hyung, todo está muy oscuro. —Aseguró. —Entonces, en marcha. SeokJin le tomó del brazo, guiándole hasta el lugar en donde había preparado el increíble juego. Jungkook sentía la adrenalina subir hasta arriba. Mientras más se acercaban al lugar los ruidos se escuchaban aún más, Jungkook se dio cuenta de inmediato. —¿Son Rotten? —Preguntó, mirando a una dirección en la que SeokJin no se encontraba. SeokJin le miró confundido. —¿Qué? ¿Rotten dijiste? —Jungkook asintió—. Ya les pusiste nombre. —Suena bien, ellos están podridos. Su alma está podrida, es un nombre perfecto para ellos. Tú también deberías decirles así. —Ajá —Le dio poca importancia al tema—. Ahora que ya sabes lo que son, las reglas con éstas —El menor asintió— Tengo tres cuchillas en mis manos, tienes tres intentos. —Si... —Ahora. Son tres infectados amarrados en cada árbol. Tienes que darle en la cabeza a uno de ellos. El tiro tiene que ser limpio. No importa si sólo matas a uno. La lógica aquí es que lo mates apuntando a la cabeza con los ojos vendados. ¿Puedes hacerlo? —Claro. —Afirmó seguro. —Ten. —Le dio las tres cuchillas, Jungkook las tomó. Tanteando el lado en las que las tenía que sostener. Como SeokJin había dicho, habían tres infectado atados en tres diferentes arboles. Jungkook dio un paso al frente, se estaba concentrando. Escuchaba con claridad a esos seres, los detectaba perfectamente. SeokJin le miró nervioso, ansioso por ver el resultado. Comenzó a morder sus uñas. Fueron segundos silenciosos en los que Jungkook se preparaba. Dejo la cuchilla en una sola mano, alzándola en posición. Una fuerte corriente de aire pasó rápidamente. El sonido de las tres cuchillas siendo lanzadas con una sincronización perfecta en pocos segundos dejó a SeokJin atónito. Es que no podía creerlo, eso fue sobrehumano. Se dio cuenta de que Jungkook estaba ya en otro nivel, y le alegró. En serio que le alegró. ¿Esto había sido uno de los mejores descubrimientos que había hecho? Jungkook no escuchó respuesta algo de SeokJin al haber lanzado las cuchillas. Quitó la venda para asegurarse de que él se encontraba aún con él. Lo primero que miro fue a esos tres seres muertos, con las cuchillas clavadas perfectamente en sus frentes. Jungkook medio sonrió, había ganado el juego de SeokJin. —Creo que gané. —SeokJin sin pronunciar palabra alguna asintió. —Así es Jungkook. Tú ganaste, el juego terminó. Por ahora...—Aseguró sin dejar de observarse, esperando a que Jungkook se diera cuenta. Jungkook le sonrió. —Hay un Rotten a dos metros de nosotros, también lo amarraste a un árbol —Aseguró—, puedo escucharlo. —Maldita sea Jungkook... —¿Qué sucede? —Se alarmó—. ¿Me equivoqué? —No, claro que no. Tú ganaste. Ganaste... —¿Habrá premio? —Si, hay un premio. —Y ¿Cuál es? —Preguntó emocionado. —Lo descubrirás con el tiempo. Regresemos a casa. Jungkook no entendía a lo que SeokJin se refería, pero le siguió en silencio durante todo el camino. SeokJin había hecho el logro más grande de su vida. Logro que debía ser sumamente oculto, secreto que se llevaría a la tumba. Secreto que Jungkook debía descubrir con el tiempo. De lo que SeokJin estaba seguro era de que con Jungkook no se jugaba. Era una persona con la que no le gustaría tener de enemigo. Resumiendo todo. Habría que tener cuidado al toparse con él. Ahora que había confirmado lo que quería y hecho lo que por tantos años trabajó. Era hora de bajar la guardia. ¿Vivir normal? Pensaba en irse con NamJoon al lugar que ya habían planeado. Pero si la situación lo ameritaba le gustaría ver a Jungkook durante mucho tiempo. Le gustaría ver cómo Jungkook cambia el mundo. Durante un largo camino donde ninguno de los dijo palabra alguna, llegaron de nuevo a casa. Jungkook se tiró al sillón exhausto, de pronto se sentía cansado. Dormiría dos días completos. —¿Quieres comer algo? —Habló desde la cocina, checando el almacén—. Lo poco que esos idiotas dejaron. —¿Hay leche de banana? —Preguntó esperanzado, corriendo hasta la cocina. —Tsk...se tomaron todo. No hay nada de comida —Cerró con fuerza la puerta—. ¿Quieres sardinas? —Que asco —Hizo mala cara, al ver la única lata de sardina que había en la mesa—. ¿Qué haremos? —Tendremos que salir por más comida. Pero NamJoon esta descansando, y no le quiero dejar solo. — Dejó caer su mano en el hombro Jungkook. — El día que tanto estabas esperando llegó. Jungkook. Tendrás que ir solo a buscar comida, estas listo. —Hyung. ¿En serio crees eso? —Sus ojitos se iluminaron—. Es una responsabilidad muy grande, y con mucho gusto acepto. —Nuestro estómago depende de ti Jungkook. —Hyung...por primera vez haré algo importante por mis amigos. —Jungkook, tu sola existencia se agradece. Anda ve. ¡Ve por esas energías que tanto necesitamos! —Dramatizó, Jungkook se llevó una mano al pecho. —Te prometo que regresaré con la tienda entera. Tendremos comida para toda la vida. —Aseguró. Siguieron bromeando durante varios minutos más, hasta que las tripas de Jungkook lloraron fue cuando decidió que era hora de ir por algo de comida. Jungkook se preparó, llevando una gran mochila y armas. Se había demorado en la ducha pero ya se encontraba allí, despidiéndose de SeokJin. —Nos vemos Hyung. Regresaré por la tarde con mucha comida. —Ten cuidado en el camino. No dejes que ningún Rotten te muerda. Después de tantas insistencias de Jungkook, SeokJin terminó aceptando que era un buen nombre. —Me cuidaré de ellos, no te preocupes Hyung. Jungkook salió de la casa, dispuesto a conseguir comida para sus amigos. SeokJin confiaba ahora en el menor, ha decir verdad. Los Rotten debían tener cuidado con Jungkook. Pero SeokJin sólo esperaba que las cosas salieron como él creía.
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