Fueron demasiadas horas en las que Jungkook se encontraba sentado en el mismo lugar, sin desaparecer esa sonrisa de su rostro. Algo andaba mal, SeokJin lo sabía. Eso no era normal, algo había salido mal y tenía que hacer algo lo más rápido posible.
NamJoon ya se encontraba completamente dormido, había caído rendido a mitad de medio día. SeokJin no podía creer que el Sol se estaba ocultando de nuevo. ¿Cuánto tiempo seguirían ahí?
No podía bajar la guardia, debía estar al pendiente de cualquier movimiento que Jungkook hiciera. Intentó deshacer el amarre pero le fue imposible, más si esos tipos seguían alrededor de ellos sin quitarles la mirada de encima.
— Aquí estaremos todo el tiempo que sea necesario —Habló metiendo una de las algas secas que había encontrado en la cocina—, SeokJin si no me dicen en dónde esta el frasco voy a matarte. A ti y a tus amigos.
—Haz lo que quieras imbécil, ya te dije que yo no tengo nada. Sigue buscando y encontrarás nada, sólo pierdes tu tiempo.
— Si a media noche no me das el frasco los mataré a los tres. — Advirtió molesto. Ya pasó más de un día desde que habían llegado y aún no encontraban nada.
SeokJin no apartó la mirada del tipo que le miraba serio mientras comía un paquete de algas. Las favoritas de NamJoon. En su mente pasaron muchos escenarios diferentes en lo que aparecían esos dos cubiertos de sangres con las tripas de afuera.
Uno de ellos salió de la cocina con otro paquete de algas, frunció el ceño, apartando las algas dejándolas en uno de los sillones individuales.
—¿Dónde está el chico? — Miró a todas partes molesto. Su compañero le miró sin entender.
SeokJin frunció el ceño al no ver a Jungkook en donde se encontraba hace unos segundos. Ni siquiera se había dado cuenta cuando el menor se había escapado. Una mierda a él nada se le escapaba ¿Cómo era posible? ¿Se fue cuando ambos estaban hablando?
—¡Malditos! — Molesto se acercó a SeokJin tomándolo de la camisa con fuerza. — ¿Dónde está? ¡Habla!
—¡No sé dónde mierda está! —Exclamó molestó, quería molerlo a golpes—. ¡Suéltame o voy a matarte!
El tipo molesto apretó más el agarre. — ¡Voy a matarlos a los tres!
Con fuerza lo lanzó de nuevo al sillón. NamJoon se despertó asustado, mirando a SeokJin preocupado. Estaba demasiado molesto, quería matarlo en cuanto antes.
—¡Hey! ¡No lo vuelvas a tocar! —NamJoon le miro molesto, él mataría a cualquiera que se metiera con su esposo.
—¿Si no, qué? — Apuntó con el arma a SeokJin, NamJoon se quedó en silencio, apretando los dientes molesto—. Cuida tus palabras, si no quieres lo mate frente de ti.
NamJoon iba a hablar de nuevo pero SeokJin le miró advirtiendo que se quedara callado. Con la furia recorriendo su ser le hizo caso.
Una estruendosa risa hizo que todos se quedaran en silencio. Había venido del segundo piso, era la risa de Jungkook. NamJoon frunció el ceño al no ver al menor en el suelo, se maldijo que haberse quedado dormido.
— Alguien tiene ganas de jugar. —Miró a su compañero—. Vez a buscarlo.
El tipo asintió tomando su arma, quitando el seguro frente a SeokJin y NamJoon. Después de darles una sonrisita de burla se dio la vuelta dispuesto a ir en buscar de Jungkook.
Subió las escaleras caminando lento, con el arma lista para disparar si le veía. El pasillo a las habitaciones era algo larga, así que camino lento y alerta a cualquier ruido que el menor pudiera hacer.
—Sal de donde quiera que estés... —Su voz salió casi en un susurro—. De todas formas voy a matarte...—Habló para si mismo.
La luz del día se había ido por completo, el pasillo sólo era iluminado por una de las habitaciones que se encontraba con la puerta completamente abierta. Sonrió, allí debía estar el menor.
Entro a la habitación inspeccionando todo el interior, pero el menor no se encontraba en ese lugar.
—¿Dónde mierda estás? — Llamó molesto, esperando una respuesta—. No estoy de humor para juegos tontos.
—Entonces perdiste.
No le dio tiempo siquiera de reaccionar cuando Jungkook se abalanzó hacia él, haciendo que cayera fuerte mente al suelo soltando el arma por el intento de retener el golpe. No sé podía mover, se encontraba boca abajo, ni siquiera podía ver la sonrisa del menor. No sé podía mover, Jungkook estaba a horcajadas sobre su espalda.
— Es una lástima terminar el juego de esta forma, quería aún más diversión. —Puchereo.
—¡Bájate imbécil! —Gritó molesto.
—Cierra la boca.
Jungkook tomo la cabeza del tipo estrellándola contra el piso, una, dos, tres, cuatro veces. No se detenía, ni cuando un enorme charco de sangre comenzó a expandirse a su alrededor. El sonido que emitía le agradaba bastante. Su cráneo siento estampado contra el suelo era la mejor de sus fantasías. Jamás imaginó hacer algo como eso, jamás imaginó que se sentiría tan bien.
Estampó la cabeza por última vez al ver que los sesos del tipo se había salido. Le tomó del cabello levantando su cabello, sonriendo al ver su cara destruida con la sangre chorreando. Su frente estaba desecha. Lo soltó con fuerza poniéndose de pie.
Se medio limpió la sangre de sus manos con la ropa de aquel tipo muerto. No podía explicar la sensación tan agradable que había sentido hacer eso. Sonrió, SeokJin estaría muy orgulloso de él.
Se acercó hasta el arma, tomándola en sus manos manchadas de sangre. Jamás había tomado una, estaba muy emocionado. Apuntó a algún punto cerrando el ojo derecho, enfocando un punto.
—¡Pum! —Hizo el ademán de disparar.
Tranquilamente salió de la habitación no sin antes apagar la luz y cerrar la puerta. Caminó por los pasillos muy tranquilo, arrastrando el arma en la pared tarareando una de sus canciones favoritas.
Bajo las escaleras de una por una, contándolas. Sonrió al ver a SeokJin sumamente molesto, lo sabía perfectamente. Sentía la furia que SeokJin transmitía. Al parecer aquel tipo no se había percatado de su presencia ya que se encontraba de espaldas.
NamJoon abrió los ojos al ver al menor con el arma, apuntando al tipo que les apuntaba a ellos con el arma.
—¡Maldita sea SeokJin, dame el puto frasco!
— ¿Podrías no gritarle a SeokJin Hyung? — Todos miraron a Jungkook. — Odia que hagas eso.
—¿Qué mierda?
El tipo le apunto con el arma dispuesto a dispararle en ese momento, pero Jungkook fue más rápido. Jalo el gatillo disparándole en la mano haciendo que soltara el arma. El tipo dio un grito de dolor, apretando su mano herida con fuerza, creyendo que así el dolor disminuía.
—Hay personas tan tercas.
La segunda bala fue directo a la pierna del tipo, se tiró al suelo gritando de agonía. Jungkook quería terminar lo que había comenzado pero SeokJin le detuvo.
—¡Basta Jungkook! —El menor se detuvo. — Lo quiero vivo, necesito hacerle unas preguntas.
—Bien.
Jungkook apartó su arma, poniéndole seguro. Camino hasta la otra que aquel tipo había tirado cercas de sus pies, tomándola la metió a uno de los bolsillos de su pantalón. Se acercó a SeokJin primero liberándolo del amarre, hizo lo mismo con NamJoon quien agradeció.
En el instante en el que SeokJin fue liberado se acercó al tipo que estaba a punto de matarles, con fuerza lo tomó de la camisa de la misma forma que él había hecho con ellos, lanzándolo al sillón con fuerza.
—Te dije que te mataría. —Colocó sus manos alrededor de su cuello—. Pero tengo que preguntarte algo. ¿Para qué querías usar el frasco? —El tipo grito de dolor cuando SeokJin recargo su rodilla contra su pierna herida—. ¡Habla!
—D-descubrí que...—Tragó duro—, que tiene más funciones de las que nosotros sabíamos...
—Y, ¿Cuáles son? —Preguntó no muy seguro, ya que Jungkook se colocó a un lado de él. Y NamJoon les miraba del otro lado de la sala.
— P-pudrete...—Sonrió—. Jamás te lo diré.
SeokJin le miró molesto, inmediatamente tomó el arma que Jungkook llevaba en uno de sus bolsillos traseros, disparándole en la cabeza sin pensarlo. El tipo cayó muerto al instante.
—Conmigo no juegas imbécil.
Molesto lanzó el arma a algún lugar de la sala. Todo había terminado, y gracias a Jungkook. Lo que era algo completamente extraño.
—Hyung...
El menor le llamó, SeokJin le miró confundido. Algo había pasado, algo en Jungkook había cambiado, sus ojos no eran los mismos. Su mirada era diferente.
—Jungkook, ¿estás bien?
—Perfectamente Hyung, me deshice del tipo que lastimó a Yeontan —Confesó triste, bajando la cabeza. NamJoon se exaltó al escuchar al menor, Jungkook se volteó a verlo—. Lamento no haberlo protegido...
—Está bien Jungkook. —NamJoon se acercó al menor, intentado no ponerse a llorar ahí mismo—. Lo bueno es que todos estamos bien...
Jungkook sonrió, corriendo hasta NamJoon para abrazarlo con fuerza, quien correspondió rodeando al pequeño cuerpo del menor. SeokJin le sonrió a NamJoon, mirando a Jungkook atento.
No podía dejar de pensar en lo que su ex-compañero de trabajo le había confesado. ¿Qué otras cosas podía hacer?
Lo pensó bastante, llegando a la conclusión de que tal vez las cosas debían cambiar bastante. De lo que si estaba seguro era de que debía mirar muy de cercas a Jungkook.
Justo cuando SeokJin diría algo la luz de la casa se había ido. Todos se quedaron en silencio.
—No es nuestro día de suerte —Jungkook habló, soltando una risita—. ¡Vayamos por velas!
—¡Jungkook no corras, está oscuro! —NamJoon intento correr detrás de él hasta la cocina.
SeokJin los dejo ir por las velas, quería saber si sólo eran ellos o la luz se había ido en toda la cuidad. Vaya sorpresa que se llevó al ver la cuidad completamente oscura. La electricidad se había esfumado por completo. Las cosas serían aún más complicadas.
Jungkook y NamJoon salieron de la casa, parándose a un lado de SeokJin que miraba todo a su alrededor. NamJoon esta preocupado. Mientras que Jungkook miraba todo a su alrededor emocionado, le encantaba.
—Tenemos que irnos.
NamJoon y Jungkook le miraron sin entender a qué se refería.
—¿Daegu? —Preguntó Jungkook.
—A cualquier lugar, pero tenemos que irnos de Seúl.
La sonrisa de Jungkook desapareció ¿irse de Seúl? ¿ya no era seguro ese lugar? No haría un debate, él se quedaría.
Después de todo habían cosas que aún lo retenían en ese lugar.