019

1506 Words
                                                                                  JK. El mundo se detuvo a mi alrededor cuando miré el pequeño cuerpo de Yeontan rodeado de sangre. No podía apartar la mirada del orificio en el que había entrado la bala. ¿Cómo es posible que ese pequeño metal le quitara la vida a un ser vivo? Mis manos temblorosas querían cargar el cuerpo de Yeontan y llevarlo a un lugar seguro, pero, sabia muy bien que de nada serviría. Yeontan había muerto... Él ya no volvería. No volvería a verlo meneando su colita cuando se encontraba feliz. No volveré a escuchar sus ladridos... Ya no lo volveré a ver jamás. Y todo por la culpa de ese tipo que me miraba sonriendo. ¿Le divertía ver esto? Cómo habrá vivido su vida, como para matar a un ser inocente. ¿Así es el nivel de crueldad de los humanos? ¿Podemos llegar a ser tan retorcidos? —¿Qué hiciste? Fue lo único que pude decir. ¿por qué lo hizo? Él me miró serio, no lo miraba directamente pero podía sentirlo. ¿Es normal que sienta mi cuerpo arder? ¿Un efecto de todo el enojo que mi cuerpo retenía? Me sentía extraño, mi cuerpo comenzaba a sentirse ligero. —Es para que sepas...— Él se acercó a mi parándose justo en frente. Acercando su rostro a mi oído—. Que conmigo no se juega. ¡Vamos! Él tomó con fuerza mi brazo haciendo que me pusiera de pie. Mi cuerpo no estaba reaccionando correctamente, por eso me sacó del cuarto a tropezones y empujones hasta la sala. En donde NamJoon y SeokJin seguían atados al sillón. Me lanzó al suelo sin compasión, mis rodillas se golpearon con fuerza en el piso, pero no podía ni siquiera quejarme. Ni siquiera podía hablar. Todo comenzaba a dar vueltas, todos ellos giraban a mi alrededor. Podía escuchar el llamado de NamJoon y SeokJin pero sus voces se escuchaban tan lejanas. Era como si ellos estuvieran en otra parte muy lejos, pero los tenía enfrente mío. Hubo un punto en el que no me percaté pero todo se había puesto en pausa. SeokJin no se movía, ni NamJoon ni esos hombres. ¿Estaba muerto? ¿Aquel hombre me había disparado en la cabeza y no me di cuenta? — NamJoon Hyung...— Intenté llamar a NamJoon pero él seguía quieto. Tenía miedo... No podía moverme, quería pararme pero me era imposible. Mi cuerpo no estaba reaccionando. De pronto sentía una presencia detrás mía, alguien estaba parado justo detrás mío. Quería voltear a ver de quién se trataba pero no podía. Sentía cómo una mano comenzaba a tocarme el hombro. Era un toque tan delicado, lo podía sentir aún sobre mi ropa. No tenía miedo, al momento en que me tocó sentí paz. —¿Quién eres? Pregunté esperando que me respondiera pero fue todo lo contrarío, la calidez de aquella mano había desaparecido. Pero todavía sentía esa presencia a mis espaldas. —¿No vas a responder? Hubo unos segundos en silencio, hasta que una risita se escuchó. Esa voz...¿podría ser? No... Los bellos de mi piel se erizaron, no sentía miedo era mas bien...¿confusión? Pasaron varios minutos en los que ambos nos quedamos en silencio. Pensaba que si le ignoraba se iría. Pero no lo hacía, esa presencia seguía detrás mío, sin moverse. —¿Tienes miedo? Me quedé sin aliento al escuchar con claridad su voz. No podía ser eso... Mi mente era la que me estaba jugando una mala jugada, quería pensar que todo era una confusión y era mi mente la que estaba hablando ahora mismo. Sentí que comenzó a caminar muy lentamente pasando de mi lado, parándose justo enfrente de mi. El corazón comenzó a acelerarse, sentía que mi alma se saldría en cualquier momento. No podía ser cierto. Intente parpadear varias veces pero no se iba, en verdad estaba parado justo frente mío. Tenia una sonrisa en su rostro, parecida a la de SeokJin cuando nos conocimos por primera vez. Tenía ropas negras, camisa, pantalones, botas. Tenía la piel más clara que de costumbre. — Tú...—Intenté decir alguna palabra pero estaba shock al verlo allí parado frente a mi. —¿Sorprendido de verme? — Se burló. Volviendo a sonreír de esa forma tan arrogante. — No puedo creer que tú... —¿Sea igual a ti? —Interrumpió. —No eres real... —Oh. —Su sonrisa se borró de su rostro, camino hasta mi agachándose a la misma altura que la mía. — Si lo soy. Soy tu otro yo, bueno. Somos la misma persona para ser exactos. —Y, ¿Qué estás haciendo aquí? —Hacerle preguntas no serviría de nada, pero si esto era un simple sueño entonces no había peligro alguno. Él se alejó de mí, mirando todo a su alrededor volviendo a sonreír. —Tú me trajiste aquí Jungkook. —Respondió mirando con atención a SeokJin, tocándole con un dedo la mejilla.— ¿Quién es él? —Es SeokJin y no lo toques. Te matará sin dudarlo. — Él se giró de golpe mirándome con esa sonrisa tan tétrica.— ¿Dije algo gracioso? — Eres gracioso, me gusta. —No me importa. El otro Jungkook me ignoró por completo, mirando a las cuatro personas que se encontraban quietos en la sala. Parecía que estaba analizando toda la situación. ¿Qué rayos está pasando? Verte a ti mismo allí parado era una cosa completamente fuera de este mundo. Bueno, si es que todavía seguía en el mundo de los vivos. ¿Habré muerto? —Ya se qué eres. —Él me miró interesado. — Eres la muerte ¿cierto? Viniste por mi porque morí, vienes a llevarte mi alma. No sabía que la muerte se disfrazaba de ti mismo. Él me miró por unos segundos, hasta que se agarró a reír a carcajadas. No estaba bromeando. —¡En serio que eres muy gracioso! —Limpió una lágrima. — ¿Qué cosas dices? Ya te he dicho que soy tú, pero una versión mejorada. —No, sólo eres un producto de mi imaginación. —¡Que terco eres! — Volvió a caminar a mi dirección—. Tú y yo somos uno solo Jungkook, y estoy aquí para ayudarte. —¿Ayudarme? Él se acercó a mi tomando mis mejillas con sus heladas manos. Quería quitarlo pero seguía sin poder moverme, simplemente estaba ahí sentado como un muñeco. —Se como te sientes...—De pronto su voz se volvió suave—. Te sientes solo, indefenso...un tonto al no poder salvar a tus amigos...¿cierto? — Asentí, dejándome envolver en sus caricias—, Estas cansado de llorar por las noches, cansado de las personas que están a tu alrededor. Jungkook...—Acarició mi cabello con suavidad—. No tenemos que sentirnos así. —¿No? —No —Sonrío—. No tenemos que pasar por esas cosas. Nosotros somos fuertes, independientes. No dejemos que nadie ni nada nos haga sentir menos. No necesitamos a nadie más...solo somos tú y yo. —¿Eso crees? —Es un hecho. ¿En qué nos han ayudado esas personas? —Ahora que lo pienso... —Jungkook. —Interrumpió—. ¿Qué es lo que sientes al ver a Taehyung con Jimin? —Nada... —Mientes...—Su agarre fue un poco tosco—. Sientes enojo, furia...quisieras que a Jimin se lo tragase la tierra. Quieres que Jimin desaparezca de tu vida para siempre. Lo has deseado toda tu vida...¿cierto? —N-no... —¿Negaras que algunas veces deseaste que él muriera? —Sonrío, mirándome directamente a los ojos—. No mientas Jungkook, ambos lo sentimos...tampoco negarás que sientes deseos de matar a otra cierta persona... Me hizo girar la cabeza a la dirección en donde uno de esos hombres que me había traído hasta aquí sonreía a su compañero. El enojo volvió a invadir todo mi ser. —El mató a Yeontan. —Su voz ya no era suave, ahora era gruesa—. ¿Por qué lo hizo? Fácil; le pareció divertido. Pero, ¿Qué harás al respecto? ¿Dejarás que se salga con la suya? Ambos miramos a aquel tipo. Él tenía razón, merecía morir, no dejaría que se saliera con la suya. —Jungkook...—Me tomó de nuevo de las mejillas, haciendo que le mirara a los ojos—. ¿Qué harás? Ellos matarán a tus amigos, y a ti. —N-no sé qué hacer... —Yo si...—Sonrió. — Sé cómo deshacerte de ellos. De todos ellos. —¿Cómo? Él se acercó más a mi, deteniéndose cercas de mi oído. —Acéptame en tu vida Jungkook, seamos uno solo... —Pegó su frente con la mía, ambos cerramos los ojos—. Tú y yo podemos cambiar este mundo, podemos cambiar a las personas. Ambos podremos proteger a los que nos importan... Sólo tienes que aceptarme Jungkook, tienes que aceptar que yo existo. Que soy parte de ti... Que no puedes vivir sin mí... Estemos juntos por siempre. —¿Qué pasará si te aceptó? —Ambos nos separamos. Él me sonrió, acariciando mi mejilla. —Seremos felices, seremos libres. No sentiremos dolor, no de nuevo. Sólo tienes que aceptarme, las cosas serán diferentes. Te lo prometo... Esas frases hicieron eco en toda mi mente. ¿Seríamos felices por fin? Las cosas serían diferentes ahora. No más dolor, no mas llanto... —¿Aceptas? —Aceptaré...—Dije seguro. Él me miró por unos segundos, acariciando cada rincón de mi rostro con calidez. Fueron varios segundos. —Uno solo... Sus palabras fueron como un susurro, él se abrazó con fuerza a mi. Mis brazos sorprendentemente rodearon su cuerpo con fuerza. Todo a nuestro alrededor comenzaba a dar vueltas. SeokJin y NamJoon había desaparecido de nuestro campo de visión. Cerré los ojos, disfrutando de ese cuerpo tan cálido. Dejándome envolver por completo. Dejaría que mi otro yo tomara el control ahora. No más sufrimiento. Me repetía eso una y otra vez.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD