⚠️ A los infectados les gusta el frío, así que estate alerta. En estas épocas de invierno ellos andan en hordas. ⚠️
Hay ocasiones en las que nos sentimos extremadamente mal, que lo único que quieres en ese momento es desaparecer de la nada. No quieres ver a nadie, no quieres que nadie te mire. No hablas con nadie, quieres dejar de existir. No sabes qué hacer para remediar esa molesta sensación.
Sabes que hiciste algo mal, claramente lo sabes. Sabes que no hay remedio ni vuelta atrás. No se puede devolver el tiempo y remediar tu error. La madre de Jungkook siempre decía que las cosas suceden por algo, que nuestras acciones son parte de lo que somos. Que aunque digas que fue un error fue algo que quisiste hacer.
Los errores no existen, pero las personas que no aceptan sus acciones si. No le puedes llamar error a algo que querías hacer, o algo que sucedió. Es parte de la vida, vivir momentos malos y buenos. A veces las situaciones pueden ser realmente aterradoras, pero siempre hay una salida, siempre habrá una solución.
Esta bien sentir miedo en el momento, cuando algo sucede repentinamente. Al igual que esta bien sentirse alegre cuando una buena noticia llega a nuestras vidas. Así es el transcurso de la vida, todo da vueltas alrededor de nosotros. Como la famosa frase "la vida da mil vueltas"
Pero hay ocasiones en las que las situaciones son demasiado chocantes. Demasiado impredecible. Jamás imaginaste que en algún momento de tu vida le quitarías la estrella a alguien más, para ser más claros la vida.
Jungkook sentía ese miedo, esa impotencia y decepción de si mismo. Le había arrebatado la vida a alguien más. Él no era ese tipo de personas, su madre no lo había educado de tal manera que podría asesinar a alguien en un futuro. Pero ahora las cosas son diferentes.
Jungkook levantó la cabeza, observando la mirada vacía del chico sin vida. La sangre ya se había detenido, dejando un enorme charco alrededor del c*****r.
La situación en la que Jungkook se encontraba era diferente. Entendió que después de esto nada pasaría. No iría a la cárcel, no había nadie que le juzgara por sus acciones. Ya no habían leyes. Recordó las palabras de SeokJin. Aquí matas o te matan.
Entendió que sus acciones fueron necesarias, debía hacerlo. Hizo bien en matarlo.
—Hyeong, ¿por qué te tardas en...
Sus palabras quedaron en el aire, al ver a su compañero tirado en el suelo. Jungkook le miró alarmado, tomando de nuevo con fuerza el cuchillo. Se había olvidado que otra persona venía con él.
Jungkook se levantó con la intención de atacarlo. Pero el extraño saco un arma, apuntándole. El menor se quedó quieto, eso no lo había visto venir.
—Vaya, vaya. — El chico se acercó a él, sonriendo al sentirse superior a Jungkook quien le miraba desde abajo—. Habíamos olvidado que había una tercera persona en casa. Mira que matar a mi compañero fue muy valiente para alguien tan jovencito como tú. ¿Cuántos años tienes?
Estaba lo suficientemente cerca de Jungkook, sentía su respiración golpear su mejilla, asco al aspirar su aliento. Quería empujarlo pero tenía un arma apuntando a su cabeza.
—Responde. —Advirtió, pegando el arma por completo a su cabeza—. Matarte ahora sería muy aburrido. ¿Qué tal si nos divertimos un poco?
Se volvió a poner de pie, caminando al rededor de ella. Esquivando a su compañero sin vida. Jungkook no despegaba la mirada sobre él. Tenía que pensar en algo, rápido.
—Antes de que nos pongamos a jugar quiero preguntarte algo. ¿Sabes dónde se encuentra el frasco? —Puchereo—, lo necesito, si me dices en qué lugar está entonces te dejaré vivir.
—Ya se lo dije a tu compañero y te lo vuelvo a decir a ti. No tengo idea de dónde está ese estúpido frasco.
—¡Vamos! —Exclamó ya molesto—. No hagamos las cosas más complicadas, terminemos con esto.
—Eso mismo dijo tu amigo y mira donde terminó. —Sonrió.
— Sí, claro. Pero sólo que hay una gran diferencia. —Sonrío de igual manera—. Yo no soy él. Y veo que no estás de todo muy convencido.
Todo pasó demasiado rápido, aquel extraño apuntó a Jungkook. Jalando del gatillo. No se inmutó, no tenía miedo de lo que pasaría.
El fuerte sonido del disparo retumbó por las paredes de aquella habitación. Fue todo en cámara lenta, Jungkook miró a aquel chico sonreírle con burla.
No le había disparado a él, esa no era su intención desde un principio. Cuando le habló sobre jugar se refería a otra cosa. Jungkook miró a la dirección en la que aquella arma había lanzado la bala.
Ni siquiera recordaba que se encontraba en la habitación con él. Lo había olvidado, ni siquiera había notado su presencia.
Ese sentimiento de impotencia le recorrió hasta las entrañas. Lo que estaba mirando no podía ser cierto, no era verdad. El shock fue tanto que su cerebro no mandaba la señal en su cuerpo para que se moviera.
Estiro la mano queriendo tocar el pequeño bulto que se encontraban a unos metros de él. No podía ser cierto.
—Y-yeontan...
Llamó, con la pequeña esperanza de que se pusiera de pie y corriera hasta él. Pero el pequeño canino no se movió. Miro la sangre salir del pequeño cuerpo del animal.
Importándole poco gateo hasta llegar al pequeño ser. Mirándole con los ojos llorosos negando lo que estaba mirando.
—No...no... —Intentó tocarlo, queriendo cargarlo y llevarlo a un lugar para que lo curaran pero ya no se podía hacer nada. Lo sabía—. ¿Qué hiciste?
El extraño se acercó a él, mirando al pequeño canino con tristeza fingida.
—Es para que sepas...—Se acercó más al menor, susurrando en su oído—. Que conmigo no se juega. ¡Vamos!
Le tomó con fuerza del brazo, obligándolo a que se pusiera de pie. Jungkook seguía ido, procesando lo que había ocurrido. Deseando que todo fuera un mal sueño.
Fue arrastrado por el chico fuera de la habitación. Llevándolo a empujones y golpes hasta el primer piso, donde su compañero seguía vigilando a la pareja.
SeokJin al ver a Jungkook se alarmó. Apretando los puños de coraje cuando aquel chico lo empujó haciendo que cayera al piso.
—¡Jungkook! —NamJoon exclamó con sorpresa, preocupado al ver el estado ido en el que se encontraba.
—Cierra la boca. ¿Quién es éste? — Se acercó a su compañero.
—Me lo encontré en una de la habitaciones, Hyeon y él se estaban divirtiendo, ¿Cierto? —Empujó a Jungkook con su pie.
—¿Dónde esta Hyeon?
—Muerto. Este chico le mató.
—Lo que faltaba.
NamJoon y SeokJin se miraron sorprendidos. Al parecer Jungkook se había encargado de uno él solo. Pero algo no andaba bien. Jungkook no les miraba, estaba completamente ido.
—¿Qué le hiciste? —SeokJin miró con odio al chico que había traído a Jungkook prácticamente arrastras.
—Creó que herí sus sentimientos. —Admitió con burla.
SeokJin quería romperle la cara en ese momento, quitarle esa sonrisa de su cara.
—Seung, ya fue suficiente. Ya te dije que no tengo ese frasco y tampoco sé en dónde se encuentra. Tal vez algo fallo y el frasco estalló junto con lo demás. Ya olvídate de eso.
—Querido SeokJin. Ambos sabemos que tú lo tienes en alguna parte. Y voy a encontrarlo, con o sin tu cooperación.
SeokJin quería matarlo en ese momento, pero el amarre lo retenía. No debió bajar la guardia, no debió dejarse atrapar. Estaba decidido que en cuanto se desatará de esas cadenas qué lo retenían mataría a ese bastardo.
Pasaron varias horas en las que los invasores revisaban la casa por completo. SeokJin y Namjoon intentaban hacer reaccionar a Jungkook, quien seguía con la mirada perdida temblando en el suelo. Comenzaban a preocuparse.
Ni siquiera se habían tomado la molestia de amarrar a el menor, pensaron que estaba lo suficientemente ido como para retenerlo. Jungkook ni siquiera parpadeaba. Algo andaba mal, SeokJin comenzaba a ponerse nervioso.
Creó que no fue buena idea...
Esta era su oportunidad para que Jungkook se pusiera de pie y les desatara. La paciencia de SeokJin se había terminado. Comenzó a forzar el amarre, importándole poco lastimarse las muñecas.
—SeokJin. —NamJoon le llamó, apuntándole con la barbilla a la dirección donde Jungkook se encontraba sentado en el suelo.
SeokJin se detuvo, mirando al menor quien tenía una sonrisa en su rostro. Ambos mayores se miraron confundidos.
—¿Qué es tan gracioso Jungkook? —Fue ignorado por completo—, ¿Te parece gracioso esto?
La sonrisa de Jungkook le estaba poniendo de los nervios, este no era un momento feliz. Quería golpearle en la cara, tal vez se había vuelto loco.
¿Qué sucedió?