Las manos de Jungkook temblaban con cada paso que daba, apretaba con fuerza el cuchillo en su mano derecha. Las luces de la casa se encontraban apagadas, eso hacía que se le dificultara caminar por por el largo pasillo.
Comenzó a escuchar voces en la sala, la luz de ese lugar si estaba encendida. Pero no podía ver bien, tendría que bajar un poco más. Las voces se escuchaban más claras con cada paso que daba. No eran las voces de NamJoon ni de SeokJin.
Se agacho un poco para poder observar bien quienes habían entrado, si no es que fueran invitados de sus mayores y él ya se estaba creando todo un drama. Intentó ser lo mas silencioso que pudo. Sintió su sangre demasiado caliente subiendo hasta su cabeza.
SeokJin y NamJoon estaban amarrados de manos y pies, ambos sentados en el sillón. Un chico de casi la misma edad de SeokJin les miraba con los brazos cruzados. No estaba solo, habían otros dos cuidando entrada. ¿Qué se supone que haría?
Él bien podría retroceder y salir por la ventana de la habitación sin que nadie se diera cuenta. Pero sería un completo cobarde si les abandonaba. No podía irse, pero no sabía qué hacer. Era demasiado débil y eran tres contra uno.
—¡Sera la ultima vez que te lo pido Kim! — El chico que estaba frente a ellos gritó con desespero. Mientras que SeokJin seguía en su lugar, completamente relajado. Como si esto pasara todos los días. NamJoon simplemente miraba atento a toda la situación. — Dámelo. —Volvió a pedir intentando controlarse y no matarlos en ese mismo momento.
— Ya te dije que yo no lo tengo, no me lleve nada del laboratorio. Tú estabas conmigo cuando ambos guardamos el frasco y evacuamos del lugar antes de que se auto destruyera. Te lo vuelvo a repetir, yo no lo tengo. —SeokJin estaba muy molesto, quería golpear al chico frente a él.
El chico revolvió sus cabellos ya severamente frustrado. Miro a ambos chicos atados frente a él, pensando en qué hacer para que SeokJin hablará y admitiera que se robo el frasco. Lo quería para él. Pero al parecer SeokJin no se lo diría tan fácilmente.
— Ambos sabemos que ese frasco no se destruye con nada, cuando volví por el ya no estaba en su caja. Tú y yo somos los únicos que tenemos acceso a esa planta. Estoy seguro de que regresaste por el y lo robaste. —Se acercó a SeokJin, mirándole a los ojos.— Necesito ese frasco SeokJin, sabes todo lo puede llegar a hacer una pequeña dosis. Es peligroso que una simple persona como tú cargue con algo tan grande.
— Se podría saber...— Se acercó a un más, retándole con la mirada.— ¿Para qué lo quieres? Debe ser algo importante ya que regresaste por el. ¿Lo usaras con alguien?
—Lo que vaya a hacer con el no es problema tuyo. —Volvió a reincorporarse, mirando a sus dos acompañantes que seguían en la entrada, mirando todo lo que sucedía.— Revisen toda la casa, ese frasco debe estar en cualquier lugar.
—No hagas perder el tiempo a tus hombres, ya te dije que yo no tengo el frasco. ¿Crees que estaría aún en Seúl si lo tuviese?
—Entonces no te importara que revisemos tu casa, ¿cierto? —Sonrió burlesco.
El chico se alejo, comenzando a buscar por toda la sala. Sus compañeros se habían esparcido por toda la casa. Al ver que el chico extraño se alejo NamJoon se acerco a SeokJin, para susurrarle.
—¿Qué fue lo hiciste ahora? —Soltó molesto, SeokJin le miro de reojo. — SeokJin.
—No hablemos de esto aquí, después te cuento.
NamJoon le miro molesto, siempre era lo mismo, odiaba cuando SeokJin le ocultaba cosas o hacia cosas peligrosas a sus espaldas. Ya se habían separado una vez por lo mismo, SeokJin le había prometido que no tendrían más secretos. Pero en fin, no había cumplido su promesa. De nuevo.
Jungkook al percatarse de que uno de esos hombres iba a su dirección salió corriendo a esconderse en su habitación. No había entendido muy bien la platica, pero al parecer SeokJin trabajaba en un laboratorio. Nunca se pregunto de qué cosas hacía SeokJin antes de que todo esto comenzara. Soló sabía que NamJoon era su director y que SeokJin no trabajaba.
Yeontan estaba aún dormido en su cama sin inmutarse. Jungkook lo tomo en brazos, dispuesto entrar ambos en el armario mientras que pensaba en cómo salvar a sus Hyungs. Pero la puerta de su habitación se abrió de golpe. Jungkook se quedo quieto, mirando de frente al hombre que estaba parado en medio de la puerta. Nada había salido bien.
— Vaya, encontré a una rata escurridiza.
Jungkook bajo a Yeontan apuntando con el cuchillo al extraño que tenía intención de acercase. No se dejaría atrapar tan fácil.
—No hagamos esto más difícil, ambos sabemos que yo ganaré. ¿Aún así quieres pelear? —dio un paso, mirando a mano de Jungkook temblar sosteniendo un cuchillo. —Si que eres marica.
—Cierra la boca.
—Ya baja ese cuchillo, solo estás haciendo el ridículo. Ven conmigo y si haces caso a todo lo que te digan tal vez no te maten.
—Primero muerto antes de que me toques.
—Anda chico, coopera y tus amigos y tú saldrán con vida de esto. ¿Sabes dónde esta el frasco? Si me dices no seré tan rudo contigo.
—No sé de qué me estas hablando.
Era verdad, Jungkook no tenía idea de lo que ellos estaban buscando. Pero al parecer era algo importante ya que llegaron el extremo de retener a SeokJin. ¿Cómo se había dejado atrapar tan rápido?
Si ellos pudieron detener a SeokJin ¿entonces qué pasaría con él? A lado de del mayor Jungkook era un pequeño renacuajo. ¿Por qué le sucedían estas cosas a él?
—Ustedes si que son idiotas. Si tienen el frasco simplemente regrésenlo y nos iremos.
—¿Eres sordo? Ya te dije que no sé de que me hablas.
El chico frente a él no volvió a hablar de nuevo, si no que se abalanzó contra Jungkook intentado quitarle el cuchillo. Jungkook se resistió, apretando el cuchillo con fuerza intentado apuntar hacia su agresor.
Yeontan comenzó a ladrar, alterado al ver la pelea de ambos.
Jungkook notó que el chico no llevaba arma alguna, su intención era quitarle la suya. Pero no lo dejaría.
Agradecía las clases de boxeo con Yoongi por las tardes. Jungkook era fuerte, en pelea de cuerpo a cuerpo. Por eso hizo creer al chico que le había quitado el cuchillo aprovechando que se había distraído pero darle un fuerte golpe en la nariz.
El chico cayó de espaldas, noqueado. Intento levantarse pero su cuerpo no reaccionaba, se dio por vencido.
Jungkook meneo su mano al sentir el dolor del impacto. Pero se detuvo, debía haberle creer que era fuerte.
—No te metas conmigo, idiota.
Jungkook recogió el cuchillo que había caído en alguna parte de la habitación. Mirando con desprecio a aquel chico que apretaba su nariz intentado parar el sangrado.
¿Qué haría ahora?
¿Matarlo? Si, tenía que matarlo.
Apretó con fuerza el cuchillo, acercándose más al chico. Tenía que matarlo. Si no ellos matarían a sus amigos.
No estaba tan seguro de lo que haría, pero era necesario. Se detuvo a observarlo. ¿Cómo se supone que lo mataría?
No era un experto matando personas. No sabía nada.
Lo pensó mucho, se había distraído y el extraño aprovechó el momento para atacarlo. Jungkook reaccionó, queriendo apartarlo pero sin querer el cuchillo penetró el estómago del extraño. Quien se quedó quieto mirando a Jungkook.
Le miro a los ojos, Jungkook podía ver como de apoco sus ojos se iban apagando. La vida se le estaba yendo. ¿Así se sentía matar a alguien? Te sentías un verdadero monstruo.
El chico cayó al piso sin vida, dejando el charco de sangre que salía de su estómago. Jungkook se alejó asustado, soltando el cuchillo ensangrentado. Se tambaleó hacia atrás, tropezando con con Yeontan. Cayéndose al suelo.
¿Qué había hecho? Esa no era la forma. Pudieron resolverlo de otra manera. No era necesario llegar a esto.
—Lo siento...—Comenzó a temblar. — Lo siento mucho...
Yeontan se sentó junto a él, mirando el cuerpo del chico sin vida frente a ellos. Lo peor de todo es que el chico muerto parecía que les miraba.
Tenía que salir de ese lugar, no podía seguir ahí con él mirándolo.
Jungkook se sintió diferente. Se sintió horrible. Con culpa, pero él no le había matado. Ese chico se lanzó a él.
Pero aún así, le había quitado la vida a alguien. A un ser humano con él.