016

2077 Words
SeokJin buscó por toda la cocina alimentos para la cena de la tarde, pero prácticamente no había nada para cenar. No tenía muchas ganas de salir, pero tampoco quería mandar a NamJoon solo. Eso jamás. Bien, los tres irían a buscar algo de comida. SeokJin salió de la cocina, yendo hasta la sala donde se encontraba Jungkook jugando con Yeontan en el suelo. Mientras que NamJoon miraba una película que había encontrado en una casa la vez que fueron a buscar provisiones. SeokJin se paró en medio de la sala. Llamando la atención de ambos, pero solo unos segundos la de Jungkook. El menor aún se encontraba algo sentido y apenado con el mayor. Y no lo culpaba, era razonable molestarse con alguien que te dijera tus verdades. Que en realidad son ciertas pero que de igual manera te ofende que otra persona lo confirmé. —¿Sucede algo? —NamJoon apagó el televisor. — Tenemos que ir a buscar algo de comida. Busqué algo que preparar pero ya no hay nada, ni siquiera fideos instantáneos. —Rayos. Bueno. —Se puso de pie—. Es medio día, todavía hay mucha luz. Podemos ir a buscar algo. —Bien. — SeokJin sintió—. Jungkook. El menor rápidamente le miró. —¿Nos acompañas? — Sí, claro. —Bien, vamos a prepararnos para salir. Jungkook asintió, corriendo a su habitación, con Yeontan detrás de él. No diría que estaba muy emocionado por salir pero si, estaba ya muy aburrido. Además necesitaba algo de aire fresco. Lo había pensado toda la noche, que en serio necesitaba cambiar. Su actitud, su forma tan pasiva de ser. Tenía que enfrentar la situación en la que estaba viviendo. Cuando SeokJin y NamJoon se vayan él se quedará completamente solo. Haría caso a todo lo que SeokJin le dijera de ahora en adelante, sin miedo. Sin acobardarse. Echó todo lo necesario a la mochila, colocándola correctamente. Estaba listo. Bueno, eso es lo que él creía. Regresó a la sala en donde NamJoon y SeokJin ya le esperaban. En serio admiraba mucho a SeokJin. Con decir que hasta admiraba su forma de vestir, se miraba tan cool. —Iremos en carro. —Avisó NamJoon, mostrando las llaves del vehículo. —No sabía que tenían un auto. — Claro que lo tenemos. ¿De quién crees que es el carro que está parado afuera? —Apuntó hacía la ventana. Jungkook asintió, no lo había notado antes. Pero bien por ellos. —Ah... — Yeontan se queda. SeokJin le enseñó la vasija guiándolo hasta la cocina, encerrándole para que nos les siguiera. Jungkook miró todo con tristeza, él quería que Yeontan les acompañara. Pero no iba a enfrentarse a SeokJin, eso nunca. Los tres salieron de la casa, caminando hasta el carro de NamJoon,  quien desde lejos había quitado el seguro. Todos entraron al auto seguros de que no hubiera infectados a los alrededores. NamJoon puso en marcha el auto, mientras que SeokJin ponía algo de música clásica. No eran los gustos de Jungkook pero lo soportaba. Si se dormía antes de llegar todo debía ser culpa de SeokJin. La verdad, es que no tenía idea siquiera de a dónde iban. Pero él ahí estaba, acompañándoles. El paseo en el auto era aburrido, Jungkook se pegó a la ventana en cuanto miro a SeokJin y NamJoon tomarse de las manos, dándose sonrisitas. Sintió incomodidad y decidió que era mejor echarle un vistazo al paisaje. Estaba tan sumergido pensando en lo que acababa de ver con SeokJin y NamJoon que apenas y capto una sombra pasar rápidamente por la otra calle. Se puso alerta, mirando directamente a ese lugar. Esperando a que avanzaran más para confirma lo que había logrado ver. Pero ya no estaba, no había nada a sus alrededores. Al parecer Jungkook había visto un carro n***o pasar casi al mismo tiempo que ellos en la otra calle. Pero tal vez había sido otra cosa. No le diría nada a NamJoon, ya que no quería alarmarlos con algo que tal vez él había visto mal. Seguro se había confundido con otra cosa. O tal vez un pájaro pasó muy rápido cerca de ellos. Nadie podría estarlos siguiendo. ¿Cierto? Cuando se dio cuenta SeokJin ya le estaba mirando por uno de los retrovisores. Su mirada daba miedo, era como si pudiera estar leyendo su mente. Por un momento creyó que se había dado cuenta también, pero no fue así hasta que el mayor habló. —¿Sucede algo? — SeokJin se giró a mirarlo. NamJoon de dio una mirada rápida. Jungkook se tensó. —No...bueno. Miré algo pasar por la otra calle de reojo. Pero puede que yo haya visto mal y fuera otra cosa. Los mayores rápidamente miraron a todas direcciones alarmados. Eso era lo que Jungkook quería evitar. —¿Crees que nos estén siguiendo? —NamJoon miro a SeokJin, esperando una respuesta. —Imposible, yo estoy alerta. Si en verdad hubiera pasado un carro junto a nosotros ya me habría dado cuenta. —Afirmó. —Yo...dije que no estaba seguro. Jungkook quería decirles que sucedió cuando ambos se estaban dando miradas pero prefirió quedarse callado. No quería que SeokJin le odiara más de lo que ya lo hacía. Era tan capaz de querer bajarle del carro y dejarlo abandonado. Era mejor guardar silencio. NamJoon estacionó el auto frente a un mini super que a plena vista se miraba abandonando desde hace bastante tiempo. Pero la verdad era que había sido saqueada hace poco. Los tres se pararon frente al local. Mirando todos los estantes tirados que se alcanzaban a ver desde afuera, ya que las puerta se encontraban tiradas. — Podríamos rescatar algo. —NamJoon habló con duda. — Tal vez. Vamos, detrás de mi. Y así fue, los dos iban detrás de SeokJin quien revisaba todo adentro, asegurándose de que no hubieran infectados dentro. SeokJin guardó el cuchillo seguro de que todo se encontraba despejado. Comenzaron a revisar la poca comida que aún se encontraba en su empaque, la mayoría de las cosas estaban abiertas o aplastadas. No era mucho pero lo poco que tomaron alcanzaría para el resto de los días que aún pasarían en Seúl.  A Jungkook le paso por la mente irse con ellos a Daegu. Pero no. Él debía arreglárselas solo. —Jungkook. —SeokJin le llamó desde el otro lado del estante. —Estoy aquí Hyung. —No te alejes, si ves a un infectado gritas. —Pidió, sabía que Jungkook no se las arreglará solo. —Bien. — Jungkook respondió, siguiendo su recorrido por el pequeño local. Ya había llenado la mitad de la mochila con comida, tal vez eso podría ser suficiente. Caminó de regreso para ir con sus mayores. Pero detuvo en una de las ventanas del local, al ver un carro pararse muy lejos de ellos. No sé podía ver muy bien quienes estaban dentro porque las ventanas del carro estaban blindadas. Entonces ahí fue cuando recordó lo que había visto en el camino. Si los estaban siguiendo. Corrió hasta SeokJin y NamJoon quienes acomodaban algunas cosas en la mochila para cupieran más cosas. Jungkook no se fijo por donde iba, ni siquiera miró en fierro saliente de unos de los estantes oxidados. Sintió al ardor por todo su brazo. Pero eso no lo detuvo. Era un simple rasguño en el brazo. Al ver a Jungkook correr hacia ellos SeokJin rápidamente sacó el cuchillo de su bolsillo. —¿Qué sucede Jungkook? —Miró la herida en su brazo. —Un carro se estacionó frente al local. SeokJin frunció el ceño, caminando hasta la entrada para asegurarse de lo que Jungkook decía. Y así era. Había un carro n***o estacionado frente al local. Ese carro no estaba cuando habían llegado. NamJoon y Jungkook se pararon a un lado de él. —¿Qué querrán? —NamJoon colocó bien su mochila, sin despegar la vista del carro n***o. — ¿Vendrán también por comida? —No sé, y no nos quedaremos a ver. Vámonos. SeokJin comenzó a caminar, seguido de NamJoon y Jungkook. Sin despegar la vista de aquel auto entraron al suyo. —Sólo espero que no nos vayan a seguir, porque entonces si tendremos problemas. —Afirmo SeokJin. — Ellos los tendrán. NamJoon hizo avanzar el auto despacio. El auto n***o no se movió de su lugar en ningún momento. Creyeron que lo habían dejado atrás y tal vez esperaban a que ellos se fueran para poder entrar al local. Pero no fue así. Más adelante Jungkook se percató de que el carro n***o les estaba siguiendo a una distancia bastante lejos. —¡Pero qué mierda quieren! — Se quejó molesto SeokJin. —Tranquilo, voy a intentar perderlos. NamJoon aceleró el auto, entrando por varias calles para despistar al carro n***o. No querían que les vieran llegar a su casa. Al parecer había funcionado. El carro n***o ya no les seguía. Los habían perdido. Jungkook se sintió más relajado, pero aún seguía alerta. No debían bajar la guardia. Minutos después llegaron a su casa. Al parecer todo seguía bien. SeokJin les hizo acomodar todo lo que habían traído del mini súper. No era tanta comida que él habría querido traer pero era suficiente para los días restantes. Una cena sencilla, estómagos contentos. Todo lo que SeokJin cocinaba era creado con ángeles. Jungkook jugaba con Yeontan en la cama, los dos disfrutando de la compañía del otro. Hasta que alguien tocó la puerta. SeokJin se asomó, sonriendo. —Hyung, puedes pasar. — Jungkook le sonrió, mirando la vasija que el mayor tenía en manos, con un vaso de leche y galletas. Notó un pequeño botiquín. —Te traje algo para antes de que duermas. Y también vine a curarte esa herida que te hiciste. Jungkook frunció el ceño. No recordaba la herida, ya ni siquiera le dolía. Quería negarse en cuanto SeokJin le tomó del brazo. Pero su cara de pocos amigos le hizo cambiar de opinión. No dijo más y se dejó curar, SeokJin era delicado, limpiando la sangre seca y escurrida con un algodón. Todo iba bien. Hasta que SeokJin sacó una jeringa junto con un botecito con líquido rojo. —¿Q-qué es eso? —Pregunto alarmado. Ese líquido no le daba mucha confianza. El mayor volteo los ojos. Llenando la jeringa con el líquido. —Te cortaste con un fierro oxidado. ¿Quieres contagiarte de tétanos? —El menor negó. — Entonces cierra la boca. Jungkook apretó los labios, cerrando los ojos con fuerza al sentir el algodón frío con alcohol pasar sobre la zona que sería perforada. Quiso gritar al sentir la aguja penetrar la piel. Y que decir del líquido que ardía como el infierno. —Listo. —SeokJin colocó de nuevo el algodón en la zona afectada, Jungkook lo sostuvo con un puchero. — Es por precaución. Recuerda que en la situación en la que estamos no sería buena idea enfermarse. —Gracias Hyung... —Comes antes de dormir. Sin decir algo más SeokJin se puso de pie, llevándose el botiquín saliendo de la habitación, dejando a Jungkook con el dolor aún sintiéndose en su brazo. Pero era por su bien. Dejó que el dolor cesara, para comer lo que SeokJin le había traído. Sintió los ojos pesados. Estaba a punto de dormirse, pero el movimiento de Yeontan lo despertó de nuevo. Todavía no quería dormir. Aún era temprano. Así que salió de la habitación, subiendo a la terraza junto con Yeontan. Le gustaba mirar el cielo por las noches, ya que era muy relajante. Y podías pensar con claridad las cosas. Otro día había terminado. Pero  Jungkook sentía que el tiempo dejó de correr en cuanto el mundo se vio envuelto en esta situación. Se seguía preguntando cada día que pasaba sobre su madre. ¿Dónde se encontraba? Jungkook miró el cielo estrellado, agradecido de que al menos las estrellas no les habían abandonado. Y la luna seguía mirándoles desde arriba. Sin querer Yoongi, Hoseok, Jimin, Taehyung, JongSuk. Pasaron por su mente. No iba a negar que los extrañaba, ya habían pasado muchas cosas juntos. A veces le llegaba la idea de querer regresar y buscarles. Pero no, era mejor la distancia. Era bueno para ellos y para él. Pero deseaba con todo el corazón que ellos se encontraran a salvo. Y esperaba que algún día se pudieran ver de nuevo. Tal vez en otras circunstancias. Miro a Yeontan quien temblaba de frío. Tal vez era hora de regresar adentro. Con cuidado lo cargo, acurrucándolo en sus brazos. Entro a la habitación acercándose a la cama para recostar a Yeontan, quien se hizo bolita y relajó al sentir la calidez de las cobijas. Jungkook se metió dentro de las cobijas, dispuesto a dormir. Un golpe poco preceptivo se logró colar por los oídos de Jungkook, quien abrió los ojos de golpe. Había sido un sonido muy bajo. Intentó poner atención de nuevo. Y de nuevo un sonido ligero se alcanzaba a escuchar. Si estuviera completamente dormido no se daría cuenta, pero él se encontraba en sus cinco sentidos. Se puso de pie, queriendo salir de la habitación para ir en busca de aquel sonido. El fuerte sonido de un vidrio romperse se escucho muy fuerte. Eso bastó para que Jungkook regresara a buscar el cuchillo que se encontraba en la mesita de noche. Alguien había entrado a la casa. Estaba seguro.
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