⚠️Los infectados pueden escupir. Su saliva no te contagia, pero es un líquido que irrita la piel y puede ser muy molesto. El efecto dura entre tres a cinco días. Así que ten cuidado.⚠️
Esa sensación de querer ayudar y que tu cuerpo no reaccioné ante el increíble miedo. Era una de las cosas que Jungkook más odiaba. Mientras que SeokJin dejaba caer sin vida al quinto infectado y NamJoon vigilaba la zona; Jungkook simplemente les miraba sin hacer nada con Yeontan a un lado de él.
Quería ayudarles, pero tenía un increíble miedo a esos seres y aunque quisiera su cuerpo se quedaría congelado en cuanto una de esas se pusiera delante de él.
SeokJin limpio el cuchillo en sus pantalones, importándole poco la mirada de asco que NamJoon le daba. De todas formas él lavaba la ropa, no podía recriminar nada. Asegurándose de que el infectado estuviera muerto le dio una última patada en la cabeza, pero no se movió. Seguro camino hasta donde Jungkook, quien miraba todo con los brazos cruzados.
No diría que el menor no le agradaba, pero tampoco es que le cayera bien del todo. Aún no se conocían así que tenía todo el derecho de desconfiar de él. No importa si parecía un niño que no rompe ni un plato, él sabía que ellos eran los más peligrosos.
No sabía cómo descifrarlo, la mirada del menor era entre serio y sorprendido. Ese niño era algo extraño y muy miedoso. Lo supo de inmediato; que ese niño les daría molestias. Pero no iba a contradecir más a NamJoon, quería evitar los malos ratos.
—¿Sorprendido? —Preguntó arrogante, sintiéndose superior al ver le había intimidado. — ¿Qué pasa? ¿El pequeñín está asustado?
—Claro que no. Se ve que podías tú solo. ¿Para qué intervenir? —Mintió. SeokJin lo sabía. — Además estoy cuidando de Yeontan.
— Ajá, entonces el próximo será todo tuyo campeón. —Medio sonrió, mirando su reflejo en el cuchillo de mano.
—Mmm... Bien. — Su voz tembló, claro que eso no pasaría.
NamJoon se acercó a ellos, seguro de que no había más de esos infectados cercas. Querían despejar por completo la calle para así estar seguros dentro de la casa. Era mucho trabajo y algo peligroso pero sería temporal.
—Todo despejado. — Aseguró. SeokJin le sonrió, sacando un pañuelo limpio de sus bolsillos, con el limpiando las gotas de sudor de su frente. NamJoon le sonrió.
—Entonces entremos a la casa. Tengo hambre.
SeokJin guardó el pañuelo, caminando a la casa que se encontraba a otras tres casas de donde ellos estaban.
Los tres comenzaron a caminar tranquilamente. Jungkook sonrió al ver lo bien que ambos se llevaban y quería con todas sus fuerzas encontrar a alguien que le tratara de la misma forma, que se preocupara por él. No que deseara su muerte.
Taehyung se le vino a la cabeza, sintiendo un enorme enojo invadiendo todo su ser. No es que odiara a Taehyung; él jamás odiaría a alguien pero si estaba molesto con él. Se supone que eran amigos, no tenía porqué tratarlo de esa forma. Bueno, Jungkook si lo consideraba un amigo.
Oh bueno. Ya no sabia siquiera si se volverían a ver de nuevo. Tal vez ya era hora de olvidarse de él. De todos.
NamJoon le invitó a entrar a la casa. La misma donde se había llevado a Yeontan. Con algo de pena Jungkook ingresó a la casa. SeokJin se había metido en la cocina primero. En serio se moría de hambre.
Yeontan corrió detrás de SeokJin hasta la cocina donde se encontraba su platito de comida. Lo primero que SeokJin hizo fue servir algo de agua y comida a Yeontan. Ahora debía preparar algo de comer para ellos.
— Si quieres lavarte el baño esta arriba, no te sientas incomodo ahora esta también es tu casa. —NamJoon le sonrió, sentándose en un sillón individual. Quitando sus zapatos. — SeokJin hará algo rico.
— Gracias. —Se inclinó, agradeciendo el que le dejaran quedar con ellos. Jungkook salió de la sala caminando hasta uno de los pasillos que daba a las escaleras. Subió lento, mirando todo a su alrededor. La casa era bonita.
Se fue derecho por todo el pasillo, llegando hasta el baño, donde cerró con llave. Con cansancio se quitó la mochila dejándola en el suelo.
Se miró en el espejo, suspirando al ver todos sus cabellos mal acomodados. Intentó peinarse pero no funcionó. Así que abrió el grifo, echándose agua en la cara y cabello. Se sentía un completo desastre.
—Tienes que darte una ducha Jungkook. —Se dijo así mismo, mirando su reflejo en el espejo. Acomodándose el cabello que se calmó un poco con el agua. — Será después de comer algo.
Ahora que se encontraba con la guardia baja, seguro de que no se encontraba en peligro se sentó en el suelo, recargándose en la puerta.
Agarro la mochila, buscando lo que más había estado cuidando todo este tiempo, y que no le había dado tiempo de ver desde que salió de casa de su madre.
Busco dentro de la mochila, sacando la cámara vieja que su padre le había regalado. Esa con la cual tenía guardada un millos de fotografías.
La encendió, comenzando a repasar todas las fotos que contenía, sonriendo al ver una foto de su madre y su padre juntos. Los extrañaba, lo peor de que una persona desaparezca de la nada; es que no sabes si sigue con vida o simplemente murió...
Sonreía viendo cada foto, extrañando esos momentos con su madre. Siguió cambiando las fotos, en unas se encontraban Hoseok, Jimin y Taehyung juntos. Todos felices en el parque al que siempre recurrían. Sintiendo nostalgia al ver las fotos de Taehyung y él juntos, sonriendo como si todo estuviera bien.
Entró al menú, dispuesto a borrar esas fotos. Pero se detuvo, no debía hacer eso. Borrar las fotos no haría que Taehyung se borrara de su mente.
Siguió pasando las fotos, deteniéndose al ver las fotos que Yoongi le había tomado completamente desnudo. Debía borrarlas, pero no lo hizo, siguió mirando las demás fotos de Yoongi y él en su departamento. Habían muchas de él. En la cocina, en la sala, saliendo del baño con la bata de Yoongi. Bien. Todo se quedaría como un viejo recuerdo.
— Jungkook. —NamJoon tocó la puerta, llamándolo. — La comida está lista, baja cuando puedas.
Jungkook apagó la cámara, guardándola de nuevo a la mochila. Se puso de pie, abriendo la puerta. Sonriéndole a NamJoon.
—Ya terminé.
—Bien, Jin nos espera abajo. ¿Te lavaste las manos? Jin es un poco exigente con la higiene. —Suspiró.— Mucho más cuando se trata de la comida.
—Si, lo hice. No te preocupes Hyung. —Mostró sus manos sonriendo. — Libre de bacterias, agarre un poco de gel antibacterial.
—Estoy seguro de que si.
Ambos bajaron hasta la cocina, donde SeokJin se encontraba poniendo los cubiertos en la mesa. Yeontan estaba ya en su camita, completamente dormido.
Jungkook tomo asiento sin dejar de ver a SeokJin caminar de un lado a otro. Estaba seguro que toda su aura había cambiado por completo. Justo ahora parecía un persona normal y no es que no fuera normal. Es que simplemente ahora se miraba menos rudo. Ya no se sentía intimidado, al contrario. El ambiente era cálido.
NamJoon se sentó frente a él, todo era extraño. Jungkook seguía mirando a NamJoon como su director, no sabía bien cómo tratarlo. Así que seguiría hablándole con respeto.
SeokJin se sentó junto NamJoon, la comida estaba lista. Todos comenzaron a comer.
Jungkook no pudo evitar soltar un jadeo ante tan delicioso sabor. No era la primera vez que comía Bibimbap, su madre en varias ocasiones lo había hecho. Pero esto era diferente. Tenia que ver mucho el sazón de la persona. Y la de SeokJin era la mejor.
—Hyung, esto es muy bueno. Jamás había probado algo así. —Metió otro bocado a su boca. SeokJin sonrió orgulloso.
—Pues claro, yo lo preparé. Todo lo que yo hago es perfecto. —Soltó con arrogancia. Le gustaba que la gente lo halagara. Jungkook no le hizo tanto caso, él siguió disfrutando de la comida.
—Cariño, más humilde no podías ser.
—No empieces con tus regaños. Estoy diciendo las cosas como son.
NamJoon no contestó, se entretuvo comiendo la maravillosa comida que su esposo había cocinado para ellos.
Jungkook literalmente había chapado el plato, en serio estaba fascinado con la comida de SeokJin. Quería más, pero no. Le daba pena pedir más.
—Hyung, gracias por la comida. — Agradeció sinceramente. — Fue lo mejor que comí en toda mi vida.
—De nada. —Sonrió, esta vez fue una sonrisa sincera. Se había puesto a pensar si Jungkook siquiera había comido algo estos últimos días. — ¿Quieres más? Todavía hay mucha comida.
La comida no se le niega a nadie, mucho menos si esa persona está feliz de que disfrutes su creación. Así que Jungkook no se negó y SeokJin feliz le sirvió el segundo plato. A Jungkook y a NamJoon. Y claro, también él.
Después de que todos comieran tranquilamente y bajo los regaños de NamJoon a SeokJin quien de vez en cuando hacía comentarios nada agradables; Jungkook se metió a bañar, en serio. Era necesario.
SeokJin le prestó una pijama para que durmiera cómodo. Él tenía ropa pero no era del todo cómoda. Agradeció a NamJoon quien le había dado una habitación que era de invitados. Muy cómoda.
Eran ya pasadas las once de la noche y Jungkook no podía dormir. No tenía sueño. Los pensamientos de cómo estarán sus amigos no le dejaban en paz, era molesto. Ya no quería tener alguna relación con ellos pero la consciencia no lo dejaba en paz.
Salió de la cómoda cama, caminando fuera de la habitación. Por suerte ellos tenían un pequeño balcón en el tercer piso. Era una cosa muy grande.
Yeontan quien se encontraba acostado en el pasillo de las habitaciones se puso de pie, siguiendo a Jungkook hasta el tercer piso.
Jungkook sintió el frío de la noche cobijar todo su cuerpo. El cielo estaba muy estrellado, la luna estaba muy grande. Hermosa.
Fue lo que pensó Jungkook, acercándose hasta el barandal. Yeontan se recostó a un lado de él.
—¿Qué? ¿Por qué me vez así? —Miró a la luna, Yeontan levantó las orejas. — Se que no hemos hablado pero ya no tengo tiempo para ti. Lo siento mucho. Pero todas las noches te miro y a veces me pongo triste porque no vienes. Creó que ya estamos a mano.
—¿Ahora hablas solo? —Jungkook pegó un brinquito del susto, se giró sintiéndose aliviado al ver a SeokJin parado en la puerta, con dos tazas en la mano. Se acercó hasta él. Extendiéndole una taza. Jungkook la tomó, agradeciendo, era chocolate caliente. — Fue a tu habitación y no estabas, supuse que estarías aquí. Eres un miedoso así que no pensé que te fueras.
—Gracias Hyung. —Fue lo único que dijo. Tomó un sorbo del chocolate, sonriendo por el rico sabor. ¿Había algo que SeokJin no pudiera hacer? Jungkook ya lo admiraba, pero no se lo diría. Ya era demasiado presuntuoso.
Ambos se quedaron en silencio, observando el cielo y el sonido de los grillos. Era relajante, al parecer ya no había nadie en la ciudad. Todo era muy tranquilo.
SeokJin miró a Jungkook, quien no dejaba de mirar maravillado a la luna. Bajo la mirada, mirando su taza ya vacía.
—Jungkook. —Llamó, el menor le miro sorprendido. En todo el día era la primera vez que lo llamaba por su nombre. — ¿Qué es lo que te preocupa?
—¿Qué?
—Sabes de lo que hablo, estas preocupado. Puedo verlo, algo no te deja en paz. Puedes hablar conmigo, no le contaré a nadie... ni a NamJoon si no quieres. —Aseguró. SeokJin podría mostrar un carácter algo egoísta. Pero sabía cuando un tema era delicado. Él era bueno escuchando a las personas.
Jungkook se quedó pensando unos segundos. ¿Podría confiar en él?
Si le decía lo que sentía, ¿todo estaría bien?
¿Se sentiría bien después de contarle? Pero... ¿Qué cosa le contaría?