Una semana, había pasado una semana desde que hice llorar a Lily ¿Por qué Dios me castigaba? Esa niña me había atormentado toda la vida y ahora que yo la hacía llorar, que obtenía una pequeña venganza, la vida me devolvía el karma demasiado rápido. Primero estaban las constantes miradas de odio que me mandaban Nadia y Susy, seguidas de las miradas desaprobatorias de Kyle ¡¿A él que mierda le importaba si yo trataba mal a Lily?! ¿Era su novia o qué? Luego estaban las fallas a la hora de hacer salto alto, y por último estaba el hecho de que ni mis padres me dejaban olvidar lo que pasó, repitiéndome mil y un veces que debía de disculparme con Lily ¡Entiéndalo! ¡No lo voy a hacer! ¡Yo no hice nada malo! - Deberías disculparte – me sugirió Cedric y yo lo fulminé con la mirada – Tú sabes que h

