Estoy molesta con el mundo, quiero matar a unos cuantos y desollar a los demás, lo único que me anima en este momento es oler esas flores tan bellas, con esa fragancia tan deliciosa. Llaman a la puerta y veo que es James, entra con su sonrisa de siempre, pero ahora no estoy para eso. -¿Dónde estabas? -Estaba en recursos humanos, revisando los perfiles de nuevos candidatos y luego fui a finanzas, a recoger el informe que pidió con las proyecciones… -James, ya cállate – apoyo mi frente en la mano que tengo apoyada en el escritorio -. -Aquí está todo, si no se le ofrece nada más, seguiré con lo mío – su tono es neutro, seguramente lo he cabreado y eso es mejor -. Con rabia todo lo demás que venga se enfrenta mejor. Quiero que me odio, maldita sea, que sienta ese repudio que todos los d

