—¿Chlo?
¿Dónde está?
Bufé por lo bajo al no encontrarla en su habitación.
Extrañamente mi memoria parece tener algunos vacíos.
Podría justificar los de hace dos noches atrás con la fiesta de los sobrinos de Chloe, recuerdo que Ian nos trajo unos tragos a su hermana y a mí, pero lo que no entiendo es por qué siento que olvidé algo importante.
De alguna manera eso no me gusta.
Al igual que no me gusta estar en este lugar sin mi mejor amiga.
Este lugar es demasiado grande y lleno de gente. Pero sin duda, no me gusta estar rodeada de extraños.
No tardé en salir de la habitación para seguir buscándola.
Automáticamente me detuve en seco en el instante que de una habitación salió un hombre con una toalla alrededor de su cintura.
Rápidamente me escondí en la habitación de Chloe dejándola entre abierta para no ser descubierta.
No entendía por qué me sentía tan curiosa por él.
No pude evitar reparar en su cuerpo, tuve una breve visión de su espalda ancha para después deslizar mi mirada por su abdomen marcado al igual que sus brazos cuando se tensionaron mostrando sus venas en ellos.
Todo en él parecía poderosamente aterrador, pero también increíblemente sexy.
Él era un hombre oscuro.
Como si hubiera un secreto alrededor de él pero eso lejos de ponerme sobre aviso, secretamente me atraía.
¿En qué estoy pensando?
Se trata del tío de mi mejor amiga.
Recordaba bien cómo me había salvado del mar, si no hubiera sido por él hubiera muerto.
Pero después de que llegamos a la cueva e hizo una fogata no recuerdo nada... más que la atracción salvaje que me abordó desde el primer momento.
Sé por Chloe que él es mucho mayor que yo, aunque eso no quita que me sienta atraída por ese hombre.
Me mordí el labio inferior concentrándome en el momento presente.
Entendiendo al fin que él no estaba solo.
Su mano sostenía el brazo de una mujer a la cual no podía ver gracias a que él la bloqueaba.
Contuve el aliento sintiendo algo extraño dentro de mi pecho al ver lo cerca que ellos estaban y me pregunté quién era esa mujer.
Ni siquiera podía escuchar qué era lo que él le estaba diciendo pero era obvio que se trataba de su amante, quizás su mujer.
¿Por qué estoy sintiendo esto...?
Vi que ella se paraba en puntillas tratando de alcanzar los labios de él, no me gustó lo que veía así que intenté cerrar la puerta pero esta sonó llamando la atención de ambos.
Cuando los ojos de los dos estuveron sobre mí deseé desaparecer.
Ellos pensarían que yo los estaba espiando y de cierta manera era así.
—Alexa...
El susurro de mi nombre viniendo de sus labios hizo que me tensara.
Fue imposible no alzar la mirada en su dirección encontrándome con el calor de esta.
Él soltó el brazo de la mujer quien de inmediato me fulminó con la mirada.
La conocía de algo pero no recordaba bien.
Quizás la había visto en la fiesta de los sobrinos de Chloe.
No había otra explicación.
—Yo... lo siento muchísimo.
No quería interrumpir.
—Pues lo hiciste —gruñó la mujer por lo bajo.
Nicholas, el tío de Chloe, gruñó en su dirección antes de comenzar a dar pasos hasta mí.
Definitivamente era un hombre intimidante y profundamente masculino.
Atractivo.
—No es así, ¿Necesitas algo?
La voz del hombre pareció más suave al dirigirse a mí, sin embargo, aún puedo ver lo grande y letal que parece.
Por más atractivo que sea es un hombre que me genera algo de miedo e incertidumbre.
—N-no, estaba buscando a Chloe.
—Ella acaba de salir.
Deberías irte también —espetó la mujer rubia y yo me contuve para no fruncir el ceño.
¿Por qué demonios estaba hablándome así?
—Ella puede estar donde quiera Samara, no te metas —gruñó él—. Me vestiré e iremos a buscarla juntos. ¿Qué te parece?
Su amable cortesía me parecía extraña, desde que estaba aquí en su casa no recordaba haberlo visto demasiado pero recordaba lo que Chloe me había dicho sobre su tío.
Sus modales exquisitos.
Cualquier hombre que los tuviera podría parecer afeminado, estaba acostumbrada a que los hombres fueran unos completos imbéciles pero él era diferente aunque la palabra "Afominado" para él sería una burla.
Ese hombre sin dudas era el más masculino que había visto en mi vida.
–No quiero molestar —me las arreglé para responderle bajo aquella mirada poderosa suya.
Tenía algo en ella que erizaba el vello de mi nuca.
Por un momento me quedé absorta en su mirada siendo interrumpida por su voz suave.
—Nunca me molestarías, volveré pronto.
Rápidamente se dio la vuelta para irse a su habitación.
Cuando llegó al lado de la mujer rubia pude escuchar lo que le gruñó.
—Vete, Samara.
No voy a crear una jodida guerra entre manadas por tu inmadurez.
Se metió a su habitación cerrando la puerta detrás de él.
¿A qué se refería con guerras entre manadas?
Pronto olvidé mi cuestionamiento cuando me fijé que la mujer rubia venía en mi dirección fulminándome con la mirada.
Di un paso atrás claramente amenazada por ella lo que la hizo ladear una sonrisa juguetona antes de deslizar su mirada sobre mí.
—Tú no puedes gustarle.
Eres muy poca cosa.
Yo le devolví la mirada sintiendo la ira arder en mi cuerpo.
¿Quién demonios se creía que era?
No me importa una mierda su altura.
Si quería intimidarme quizás lo había conseguido por un momento pero mi irritación es aún mayor.
—Deja de reflejar tus inseguridades en otra.
Supéralo.
No le interesas.
No sé de dónde vinieron esas palabras llenas de veneno pero poco me importó.
No iba a dejar que ella intentara hacerme menos.
No es nadie para mí.
La mujer llamada Samara levantó su mano furiosa intentando abofetearme pero antes de que su mano llegara a mi mejilla esta fue detenida por alguien más.
—No te atrevas.
Abrí la boca sin esperarme que Chloe apareciera de repente para evitar el golpe y la mujer abrió los ojos horrorizada como si hubiera sido pillada por alguien muy importante para ella.
—Chloe...
Mi amiga soltó la mano de la mujer con brusquedad dándole la espalda para clavar sus ojos en mí.
—Vamos, esperaremos a mi tío afuera.
Ella tomó mi muñeca para salir de la casa pero la mujer la interceptó.
Ahora yo no era relevante para ella.
—Chloe —repitió suplicante la mujer.
—No quiero escucharte.
No ahora Samara.
Otra cosa —gruñó encarándola de nuevo sin soltar mi muñeca—. No te metas con Alexia.
Ella es mi mejor amiga y voy a defenderla.
Samara se quedó muda por lo que Chloe me arrastró con ella afuera.
—Lo siento, yo no quería...
—¿De qué demonios estás hablando? ¡Fue estupendo!
Me quedé atonita cuando me volví para verle la cara a mi mejor amiga quien sonreía con diversión.
Yo la miré aturdida sin entender qué era lo que le pasaba.
Hasta hacía unos segundo ella estaba seria.
Furiosa.
—¿Qué...?
—La pusiste en su lugar.
Alguien necesitaba decírselo y esa eres tú.
¡Que increíble!
—¿Qué es increíble? —preguntó el recién llegado detrás de mí.
Su voz grave con ligero acento griego hizo que mi corazón saltara y mi cuerpo fuera consciente de la cercanía del suyo, ya que pude sentirlo muy cerca de mí.
De repente no me pude concentrar en nada más.
Tenía que admitir que este hombre es... interesante.
—Tú abuelo, tú eres increíble.
Deberías saberlo.
Ella le guiñó un ojo divertida antes de añadir.
—Bien, ya podemos irnos.
—¿A dónde vamos? —pregunté con curiosidad.
En estos dos días él no había estado cerca.
Incluso parecía como si estuviera huyendo deliberadamente ¿Y ahora iba a llevarnos a algún lugar?
Tengo que dejar de pensar tantas tonterías.
¿Por qué él querría huir de nosotras?
—Nick nos llevará al río.
—¿Nick? —cuestionó él arqueando una ceja, lo que hizo que Chloe sonriera aún más.
—No va a estar con nosotras ni nada, así que no te sientas incómoda.
Mi abu solo nos va a llevar porque necesita pasar por ahí.
Están levantando una casa para mi hermana April en el bosque, como su deseo de cumpleaños.
Quiere ver el cielo estrellado y dice que ese es el mejor punto para hacerlo.
Así que mi abu decidió regalarle una casa con terraza en ese punto para que April tenga su deseo se cumple.
Aunque es una sorpresa.
Chloe ancló su brazo al mío para que comenzáramos a caminar con "su abu" siguiéndonos.
Pero yo no pude evitar girar mi cabeza en su dirección.
—Creo que le va a encantar.
Es un regalo perfecto, señor.
Sus ojos se clavaron en los míos y por un instante me puse nerviosa ante la profundidad que vi en ello.
Casi incluso se me olvida respirar.
—Lo sé.
Mi abu siempre da los mejores regalos del mundo.
*
Chloe me hablaba sobre algo pero lo cierto era que no lograba concentrarme.
Mi mirada de una u otra manera se dirigía hasta los hombres que estaban construyendo la casita de April.
Bueno, no miraba a "los hombres" en general, miraba a uno en específico.
Nicholas.
En mi mente había dejado de tutearlo para llamarlo por su nombre, aunque fuera increíblemente caliente llamarlo "señor", insinuante pero discreto.
Su duro cuerpo se movía por el lugar dando órdenes, ha nacido para ser un líder, eso es evidente. Aunque también se encargaba del trabajo pesado, y secretamente era el mejor momento para mí.
Se había quitado la camisa como el resto de los hombres, supongo que por el calor, sus músculos se tensaban con cada movimiento suyo mientras lo veía trabajar.
Una fina capa de sudor adornaba su piel bronceada mientras que sentía mis manos arder necesitando tocarlo.
Dios mío, ¿De dónde ha salido un hombre tan guapo como él?
Incluso la palabra se quedaba corta para toda esa belleza masculina.
Incluso por debajo del agua, yo me sentía húmeda con tan solo verlo.
Mierda, estoy segura que quiero esas manos grandes sobre mí.
Gemí interiormente y luego me horroricé.
¡No puedo pensar así sobre el tío de mi mejor amiga!
Me reprendí apartando mis ojos y pensamientos de él.
—Venga, vamos a jugar algo más divertido con los chicos.
—Chloe, dijiste que estaríamos solas —gruñí.
—Lo siento, no esperaba que aparecieran por aquí.
Pero eso solo lo hace más divertido, ¿No crees?
Yo me mordí el labio nerviosa a punto de negarme pero los chicos ya estaban viniendo en nuestra dirección.
—Hola, Alexia.
—Hola Ian.
Él deslizó una mirada sobre mi cuerpo hasta volver a mi rostro.
De repente comencé a ver todas las similitudes entre él y Nicholas.
Su sobrino era demasiado parecido a él, como su hermano Acheron.
De hecho parecía una copia casi exacta, ambos eran masculino, poderosos, muy guapos, solo que Nicholas era serio.
Y parecía letal.
Ese misterio que lo rodeaba me gustaba muchísimo.
No obstante, era un hombre mayor que yo.
Quizás me llevara diez años más.
Ian es de mi edad, sería más correcto y además no creo que Chloe se enfadara si nosotros...
¿Pero qué estás pensando Alexia?
Yo no vine aquí para esto...
Y sin embargo, no podía evitar apreciar la belleza hipnotizante de los Breisacher.
Me dejé llevar por los chicos y cuando me relajé al fin pude divertirme un poco al lado de Ian, cada vez que tenía el impulso de dar una mirada en dirección al tío de Alexia me negaba acercándome más a Ian para que esa extraña obsesión que acababa de descubrir por aquel hombre pasara.
—Entonces, ¿Quieres salir conmigo esta noche Alex? —murmuró coqueto Ian inclinando su cabeza hacia mí.
Sentí su respiración suave poniéndome nerviosa y una vez más imaginé que se trataba de Nicholas, definitivamente estaba loca.
—Y-yo... está bien, salgamos —me encontré respondiendo de manera dócil mirándolo a los ojos mientras que sentía otra mirada quemarme la espalda.
Pero en ese momento creí que era obra de mi imaginación.
Aunque no sabía cuan lejos de la realidad estaba.