OLVÍDALO.

1320 Words
ALEXIA Al despertar mi cabeza daba vueltas. La noche anterior había bebido demasiado pero recordaba lo que había pasado entre Nicholas y yo. Mis mejillas adquirieron un color rojo mientras que me dirigía al baño. Había actuado como una desvergonzada frente al tío de mi mejor amiga y me había entregado al mejor beso que he sentido en mi vida, después había aparecido esa mujer. —Que tonta soy ¿Qué demonios hice? —gruñí para mi reflejo. Terminé de arreglarme y salí del baño pero me detuve en seco gimiendo en voz alta cuando lo vi sentado en la silla de la habitación de Chloe. Él era demasiado grande e intimidante. Sus ojos ardían con algo que no pude identificar. Me fijé en sus piernas poderosas como todo él y me reclamé a mi misma por los pensamientos que comenzaba a tener. "¿A caso no has tenido suficiente con la noche anterior? Despierta Alexia?" —¿Qu-qué haces aquí? Mi voz tembló para mi desgracia y él arqueó una ceja sin dejar de mirarme con esos bonitos ojos suyos. —Necesitamos hablar, amor. —No me llames así. Tragué saliva nerviosa de estar a solas otra vez junto a él. Nicholas era un hombre muy diferente a otros y eso podía sentirlo. Lo que me inquieta es mi atracción irresistible hacia él. Como mi mi alma y cuerpo quisieran que me uniera a este hombre. Cosa que era completamente absurda y me asustaba. —Alexia, yo... Él caminó en mi dirección poniéndome alerta. Cada parte de mi cuerpo traidor saltó necesitando su cercanía, dejándome sin defensas. Sin embargo, sabía que debía actuar rápido. —Lo único que sé es que lo que hicimos ayer está muy mal. No volverá a ocurrir. Intenté apartarme de él nerviosa y mi corazón empezó a latir más rápido por su cercanía, no obstante, cuando pasé por su lado para irme en busca de mi amiga, Nicholas tomó mi muñeca para tirar de esta y halarme a su cuerpo. Mis manos empujaron su pecho pero no pude moverlo ni siquiera un poco. Alcé la vista con el ceño fruncido, lista para reclamarle. No contaba con quedarme paralizada frente a sus ojos profundamente azules que me miraban con agonía. —¿Es por Samara? Te lo explicaré todo. Apreté mis labios sintiendo el sabor amargo de algo que no había experimentado nunca. Celos. Por Dios, estaba celosa de que la nombrara en mi presencia. No sé quién demonios es esa mujer pero ya había comenzado a detestarla. —Suéltame. No tiene nada que ver con ella, solo sé que se trata de un error del que no quiero que Chloe se entere. Vi la molestia en sus pupilas pero también había dolor, era como si lo hubiera herido de alguna manera, pero parecía absurdo para mí. Me moví entre sus brazos. Buscaba liberarme de su férreo agarre. Debí pensar mejor en hacerlo ya que él es evidentemente más fuerte que yo. Pero todo lo que hice fue excitarlo con el movimiento. Ahora podía sentir su m*****o endurecido empujando contra mi vientre. —Dije que me dejes ir... Luché para que él no notara mi vergüenza aunque mis mejillas ardieron irremediablemente. No pude terminar la oración cuando él apretó su mano grande contra mi boca. Rápidamente hizo que entrara en el baño aplastándome contra la pared detrás de mí mientras que su pecho empujaba el mío. Lo miré a los ojos sorprendida. —Chloe viene, actúa normal. —¿Ali? ¿Estás en el baño? ¿Cómo la había escuchado? —Soltaré tu bonita boca –susurró en mi oído de manera casi imperceptible erizándome la piel cuando su boca hizo un breve contacto con mi piel—. pero debes alejarla de aquí, de no ser así, Chloe se enterará de lo que habíamos estado haciendo. Quise reclamarle alzando mis ojos hacia él mientras fruncía el ceño, sin embargo, sabía que esto no se trataba de una amenaza. —¿Ali? —Sí Chlo, estoy aquí. —El desayuno está listo. ¿Quieres que te espere? –¡No! Quiero decir, no tienes porque hacerlo. Bajaré cuando esté lista. —Está bien. Te espero abajo, no tardes. Escuché la puerta de la habitación cerrarse y de inmediato empujé el pecho de Nicholas queriéndolo alejar de mí y por suerte cedió. De otra manera no lo habría logrado apartar. Era demasiado fuerte. —¿Te volviste loco? ¿Por qué estás aquí? Tragué nerviosa al ver como sus ojos me recorrían. —Quiero hablar de lo que pasó ayer. Estaba tan nerviosa, aunque hice mi mejor acto de indiferencia. Di un paso hasta la puerta y en cuanto intenté abrirla una vez más él me detuvo. Sus manos empujaron la madera mientras que me encerraba. Mis respiración se hizo pesada al sentirlo más cerca de mi espalda. Fue peor cuando Nicholas susurró en mi oído erizándome la piel. —No te dejaré salir de aquí hasta que hablemos. Finalmente me di la vuelta para encararlo. Estaba furiosa por el recuerdo de la noche pasada. —¡¿Y de qué demonios tenemos que hablar?! ¡Te quedaste con ella! Quizás por fin te haya mostrado "lo que las mujeres de verdad pueden hacer", ¡Apártate! —estallé furiosa recordando a esa mujer y me cabreó cuando vi como su mirada se iluminaba de repente. —¿Acaso estás celosa? —¿Debería estarlo? Yo no soy nadie para ti, apenas acabamos de conocernos. De repente Nicholas tomó mi mentón haciendo que alzara mi mirada para que nuestros ojos se encontraran de una vez por todas y que mi corazón saltara al ver algo oscuro en su mirada. Contuve el impulso de estirarme para besarlo porque eso estaba pasando por mi cabeza. No tenía idea de lo que me pasaba con este hombre pero estaba volviéndome loca. —En eso te equivocas dulzura, eres todo para mí, desde el primer momento lo supe, incluso aunque no podía olerte —susurró en mis labios y de repente pude sentir un grupo de mariposas revolotear en mi vientre—. Pero supongo que esto es demasiado para ti por el momento, es muy pronto. Su boca cubrió la mía tal y como si me reclamara. Mi cuerpo entero estalló en llamas, ardiendo con tan solo un toque fue suficiente para que me entregara al placer de sus labios contra los míos. Aferré mis manos a su cuello intensificando nuestro beso hasta que los dos quedamos sin aliento. —Eres demasiado perfecta amor, demasiado pura. Nadie va a lastimarte. Lo mejor será que no lo sepas aún. Aunque sea difícil. —¿De qué hablas? —susurré sin aliento. No debería haber cedido con tanta facilidad a su beso pero sinceramente cuando él estaba cerca de mí hacía que perdiera la cabeza. Nicholas clavó sus ojos que poco a poco se convirtieron en negros. Contuve un gemido de sorpresa y miedo. Tuve el impulso de salir corriendo, no obstante, él sostuvo mi cintura evitando mi huida como si hubiera leído mi mente. —Vas a olvidar lo que pasó en la fiesta y también olvidarás lo que pasó ahora. Nunca me he acercado a ti más que la primera vez que nos conocimos. Nunca hemos estado juntos, nunca te he besado más que en sueños. Ahora te dormirás y despertarás en tres minutos, te alistarás e irás con Chloe. Yo solo soy el tío de tu mejor amiga. Me sentí completamente atontada hasta que caí laxa entre sus brazos. Mis ojos se cerraron y pude sentir como me cargaba llevándome hasta mi cama. Y cuando desperté él ya no estaba aquí. —Que sueño más extraño —susurré apartando la sábana de mi cuerpo—. No beberé nunca más. Me levanté lista para asearme e ir en busca de Chloe. Algo me decía que tenía que hacerlo.
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