No Estás Sola Ashcombe Hall – Tarde gris y silenciosa Isabella no esperaba visitas. La criada anunció que un mensajero había dejado un sobre y un paquete sellado para ella con suma discreción. Lady Honoria dormía una siesta breve en su habitación y, por primera vez en días, Ashcombe Hall parecía contener el aliento. Isabella llevó el paquete a su escritorio. Sus dedos temblaron ligeramente al romper el lacre y desplegar la carta. A medida que leía, una sensación extraña se fue abriendo paso bajo la piel, como si su cuerpo reconociera un calor que no era físico, una certeza que le rozaba el alma sin tocarla. Carta manuscrita de Viktor Vodrak, entregada en sobre lacrado con el sello de su familia. A Lady Isabella Ashcombe, Le ruego me disculpe por el atrevimiento de escribirle en un mo

