John y yo nos despedimos, lo vi alejarse, y cuando me aseguré de que estaba bien lejos, emprendí mi viaje de regreso a la cabaña decidido a sacar a Kaiser de ese lugar, no sin antes matar a cada uno de esos desgraciados. Doloroso placer Tom sonreía en medio del dolor y apenas me descuidé, él se abalanzó sobre mí para besarme. Sus labios se sentían suaves y en su aliento podía percibir el sabor de un licor que no lograba identificar. Sus manos acariciaron mis senos y rápidamente buscaron el punto que me llevaría a darle paso a más caricias. Abrí mis piernas tanto como pude, ofrecí mi abertura mientras me aferraba a su cuello con uno de mis brazos y con el otro me apoyaba del asiento para no caerme. Tom entró sus dedos en mi v****a, haciendo que gimiera en su boca; él sonrió, se levantó l

