Al sentarme en el sofá, me di cuenta de que ambos estábamos desnudos. Kaiser me había visto así, pero no debía volver a suceder, la he respetado desde que la conozco y no dejaría que la situación por la que ella estaba atravesando me hiciera faltarle el respeto, así que me levanté para buscar un pantalón de Hans. Debo admitir que en la cintura me ajustó muy bien, pero en las piernas… parecía un chiste, así que doblé hacia arriba la tela sobrante. Tom no se movió de su puesto y parecía muy cómodo con su desnudez, tal vez siempre permanecía desnudo mientras estuviese en ese lugar, no lo sé, tampoco lo averiguaría. El lugar era tranquilo, solitario y creo que se presta perfectamente para estar cómodo. —¿Cómo está Herald? —en realidad no me interesaba ese chico, pero no quería que Kaiser se

