Salgo de la casa abriendo y cerrando las manos para liberar la tensión que se aferra con fuerzas a mí. No me siento culpable por haber actuado como lo hice, en todo caso me arrepiento de no haber sido más rápida en decidirme, pero hubiera preferido que fuera en otro lugar. Esta casa es un hogar familiar, no puedo mancharlo de esa manera. Miro a Christopher al final del patio, está lanzando un palo al perro contento que hace carrerilla con nuestra pequeña para alcanzarlo. Una sonrisa sincera se forma en mis labios y todo lo demás deja de existir. No imaginaba que algo pudiera hacerme sentir así, esta calma que me arropa al verlos. Hace años, cuando me dije que probablemente no tendría una familia, tampoco me preocupó lo suficiente como para hacerlo un problema permanente. Pero este in

