Narrador. Observando una última vez con cierta nostalgia la modesta mansión de la playa, Lara asintió antes de subir al auto. Y es que ella no se hallaba muy feliz de tener que regresar a la ciudad, pero por compromisos, y la misma empresa no tenía otra salida. Una vez que ambos se hallaron en el interior del auto, Julián tomó su mano y depositando un casto beso en el dorso, el vehículo emprendió su viaje, después de pasar momentos maravillosos en ese lugar. Para ambos, desde pasear a la orilla de la playa hasta las humildes cenas, fueron maravillosas, las mejores que habían tenido en su vida, pero como todo lo bueno, estas llegaron a su fin. Una vez que la pareja llegó a la agitada ciudad, tuvo que ir a la empresa con urgencia, y siendo recibidos por sus respectivos asistentes, sus c

