47.

1798 Words
❝MINISTRO.❞ ▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃▃ Fudge llevó a los mellizos Potter por el estrecho pasadizo, tras el farol de Tom, hasta que llegaron a una pequeña estancia. Tom chascó los dedos, y se encendió un fuego en la chimenea. Tras hacer una reverencia, se fue. -Siéntense -dijo Fudge, señalando dos sillas que había al lado del fuego. Los hermanos se sentaron y Hydra sintio a Lucifer moverse en su bolsillo. Fudge se quitó la capa de rayas y la dejó a un lado. Luego se subió un poco los pantalones del traje verde botella y se sentó enfrente de Harry. -Soy Cornelius Fudge, ministro de Magia. Hydra hizo una mueca, si el ministro de Magia estaba frente a ellos eso queria decir que estaban en grandes problemas. Tom, el propietario, volvió con un delantal puesto sobre el camisón y llevando una bandeja con té y bollos. Colocó la bandeja sobre la mesa que había entre Fudge y Harry, y salió de la estancia cerrando la puerta tras de sí. -Bueno -dijo Fudge, sirviendo el té- no me importa confesarles que nos han traído a todos de cabeza. ¡Huir de esa manera de casa de tus tíos! Había empezado a pensar... Pero están a salvo y eso es lo importante. -Ahora... -continuó- les agradará oír que hemos solucionado la hinchazón de la señorita Marjorie Dursley. Hace unas horas que enviamos a Privet Drive a dos miembros del departamento encargado de deshacer magia accidental. Han desinflado a la señorita Dursley y le han modificado la memoria. No guarda ningún recuerdo del incidente. Así que asunto concluido y no hay que lamentar daños. -¿Sin ningún avión? -preguntó Hydra haciendo a Fudge sonreir. Harry permanecio en silencio. -¡Ah! ¿Te preocupas por la reacción de tus tíos? -añadió Fudge- Bueno, no te negaré que están muy enfadados, Harry, pero están dispuestos a volver a recibirlos el próximo verano, con tal de que te quedes en Hogwarts durante las vacaciones de Navidad y de Semana Santa. -Siempre nos quedamos en Hogwarts durante la Navidad y la Semana Santa -dijo la pelirroja- Y no quieremos volver nunca a Privet Drive. -Vamos, vamos. Estoy seguro de que no pensarán así cuando te hayan tranquilizado -dijo Fudge en tono de preocupación- Después de todo, son su familia, y estoy seguro de que sienten un aprecio mutuo... eh... muy en el fondo. -Así que todo cuanto queda por hacer -añadió Fudge untando de mantequilla en un bollo- es decidir dónde vas a pasar las dos últimas semanas de vacaciones. Sugiero que cojan una habitación aquí, en el Caldero Chorreante, y... -Un momento -interrumpió Harry- ¿Y nuestro castigo? Hydra puso los ojos en blanco y le pego una patada a Harry. -Harry se confundió -dijo la pelirroja rápidamente- quiso decir gracias. -¡No los vamos a castigar por una tontería como ésa! -gritó Fudge, agitando con impaciencia la mano que sostenía el bollo- ¡Fue un accidente! ¡No se envía a nadie a Azkaban sólo por inflar a su tía! Voy a ver si Tom tiene unas habitaciones libre para ustedes. Fudge salió de la estancia con paso firme, y Harry lo siguió con la mirada. -La próxima no hables y dejamo a mi -dijo Hydra. Fudge regresó acompañado por Tom, el tabernero. -La habitación 11 y 12 están libres -les comunicó Fudge- Creo que se encontrarán muy cómodos. Sólo una petición (y estoy seguro de que lo entenderán): no quiero que vayan al Londres muggle, ¿de acuerdo? No salgan del callejón Diagon. Y tienen que estar de vuelta cada tarde antes de que oscurezca. Supongo que lo entienden. Tom los vigilará en mi nombre. -De acuerdo -respondió Harry- Pero ¿por qué...? -No queremos que se vuelvan a perder -explicó Fudge, riéndose con ganas- No, no... mejor saber dónde estás... Lo que quiero decir... Fudge se aclaró ruidosamente la garganta y recogió su capa. -Me voy. Ya saben, tengo mucho que hacer. -¿Han atrapado a Black? -preguntó Harry. Los dedos de Fudge resbalaron por los broches de plata de la capa. -¿Qué? ¿Has oído algo? Bueno, no. Aún no, pero es cuestión de tiempo. Los guardias de Azkaban no han fallado nunca, hasta ahora... Y están más irritados que nunca. -¿Los dementores lo estan buscando? -preguntó Hydra recordando algo que habia leido. -Si. Bueno, adiós. Y con una última sonrisa, salió de la estancia. Tom se acercó a los Potter sonriendo. -Si quieren seguirme, señores Potter... Ya he subido sus cosas... Los mellizos siguieron a Tom por una escalera de madera muy elegante hasta una puerta con un número 11, frente a esta estaba la 12. Tom abrió las dos puertas con la llave. Hydra se despidió de Harry con un beso en la mejilla y saludo a Tom con un asentimiento de cabeza. Dentro del cuarto había una cama de aspecto muy cómodo, algunos muebles de roble con mucho barniz, un fuego que crepitaba alegremente y, encaramada sobre el armario... -Ya puedes salir, amigo -dijo Hydra en pársel.       . . . -¡Dra! -grito Cygnus llamando la tencion de la pelirroja. Harry que estaba al lado de su hemana rodo los ojos. -¿Te veo más tarde? -preguntó no queriendo ver a Malfoy. -Por supuesto. -¿Donde te estas quedando? -preguntó Draco después de abrazarla. -En el caldero Chorreante -informo. -Ese lugar es asqueroso. -Si, algo sabiamos -siguió Cygnus- Tía trato de convencer al ministro de Magia para que pases lo quedaba de las vacaciones en casa, pero viste como es ese señor... -Con la fuga de ese traidor de la sangre era obvio que te iban a tener controlada -dijo Draco. -¿Que tiene que ver Sirius Black con Harry y conmigo? Cygnus y Draco compartieron una mirada. -Nada -se corrigió el rubio- Me refiero a que Sirius Black es el primo de mi madre y eso... -¿El primo de Narcissa? -preguntó Hydra sorprendida. -Si, pero lo desterraron -respondio Cygnus. -¿Vinieron solos? ¿Narcissa y tu padre? -Ellos estan comprando nuetros materiales de Hogwarts y nos dejaron buscarte. -¿Tu ya tienes todo? -preguntó Cygnus. -Si, absolutamente todo. Cuando Draco y Cygnus tuvieron que volver con Narcissa y Lucius, Hydra busco a su hermano, quien estaba en compañía de Ronald Weasley y Hermione Granger. -Hola -saludo sonriendo cuando llego a su lado- Lindo gato. Hermione me devolvió la sonrisa mientras acariciaba al animal. -¿Te soltaron los Malfoy? -preguntó Harry. -Si, tenian que irse. Los cuatro emprenderon el camino hacia em Caldero Chorreante. Al entrar lo unico que Hydra pudo distinguir fueron cabezas rojas. Presupuesto que Hydra conocia a Fred, George, Percy, Ron y Ginny; pero no conocia a los señores Weasley. -¡Harry! -dijo el señor Weasley levantando la vista y sonriendo- ¿cómo estás? -Bien, gracias -dijo Harry. -¿Hydra, no? -preguntó el señor Weasley- Casi pense que eras de mi familia. -Es un gusto conocerlo, señor Weasley -dijo Hydra sonriendo. En ese momento entró en el bar la señora Weasley cargada con compras y seguida por los gemelos Fred y George, que iban a empezar quinto curso en Hogwarts, Percy, último Premio Anual, y Ginny, la menor de los Weasley. -Hola, Harry, cariño. Supongo que has oído ya todas nuestras emocionantes noticias. -señaló la insignia de plata recién estrenada que brillaba en el pecho de Percy- El segundo Premio Anual de la familia -Y último -dijo Fred en un susurro. -De eso no me cabe ninguna duda -dijo la señora Weasley, frunciendo de repente el entrecejo- Ya me he dado cuenta de que no los han hecho prefectos. -¿Para qué queremos ser prefectos? -dijo George- Le quitaría a la vida su lado divertido. -¡Hydra, cariño! Eres tan parecida a tu madre... -dijo la señora Weasley tomando la cara de la pelirroja con ambas manos. -Mmm... es un placer conocerla señora Weasley. -¡Oh, cielo! Llámeme Molly, todos lo hacen. Después de la cena todos se sentían algo pesados y adormilados. Uno por uno fueron subiendo las escaleras hacia las habitaciones, para ultimar el equipaje del día siguiente. Hydra salio de su habitación al escuhar gritos afuera. -¿Que esta pasando? -preguntó cuando diviso a Harry. -Percy perdió su insignia -informo- Voy a ir a buscar algo que Ron se olvido abajo ¿Venis conmigo? Hydra asintió y juntos bajaron. Se oían voces en el comedor. -No tiene ningún sentido ocultárselo -decía el señor Weasley- Hydra y Harry tienen derecho a saberlo. He intentado decírselo a Fudge,pero se empeña en tratarlos como a niños. Tienen trece años y... -¡Arthur, la verdad los aterrorizaría! -dijo la señora Weasley en voz muy alta. -No quiero asustarlos, ¡quiero prevenirlos! ¡Cada vez que pienso lo que podía haberles sucedido la otra noche, cuando se escaparon de casa...!  dicen que Sirius Black está loco, y quizá lo esté, pero fue lo bastante inteligente para escapar de Azkaban, y se supone que eso es imposible. Han pasado tres semanas y no le han visto el pelo. Y me da igual todo lo que declara Fudge a El Profeta: no estamos más cerca de pillarlo que de inventar varitas mágicas que hagan los hechizos solas. Lo único que sabemos con seguridad es que Black va detrás... -Pero ellos estarán a salvo en Hogwarts. -Pensábamos que Azkaban era una prisión completamente segura. Si Black es capaz de escapar de Azkaban, será capaz de entrar en Hogwarts. -Pero nadie está realmente seguro de que Black vaya en pos de ellos... -Molly, ¿cuántas veces te tengo que decir que... que no lo han dicho en la prensa porque Fudge quería mantenerlo en secreto? Pero Fudge fue a Azkaban la noche que Black se escapó. Los guardias le dijeron a Fudge que hacía tiempo que Black hablaba en sueños. Siempre decía las mismas palabras: «Está en Hogwarts, está en Hogwarts.» Black está loco, Molly, y quiere matar a Hydra y a Harry. Si me preguntas por qué, creo que Black piensa que con su muerte Quien Tú Sabes volvería al poder. Black lo perdió todo la noche en que ellos detuvieron a Quien Tú Sabes. Y se ha pasado diez años solo en Azkaban, rumiando todo eso... La puerta del comedor se abrió y segundos después el rumor de pasos le indicó que los padres de Ron subían las escaleras. La botella de tónico para las ratas estaba bajo la mesa a la que se habían sentado. Volvieron a subir por las escaleras, con la botella, en silencio. Hydra se despidió de Harry con una mirada y entro a su habitación. La pelirroja se durmió pensando que nunca iba a tener un año tranquilo en Hogwarts.
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