CHARLOTTE — Vamos a jugar— aquella voz me persigue. Siento que está cerca de mí y tengo miedo, estoy muy asustada. Temía que escuchara como latía mí corazón y por ello pudiera encontrarme. No me gustaba ese juego. Me encuentro en el interior del armario de la habitación de Sam, puedo oler el perfume de la ropa de mi hermano mayor. Mi respiración es agitada y mis ojos lagrimean sin control alguno, tenía mucho miedo. Siento náuseas y mi vientre comenzó a doler. — No puedes esconderte de mí— su voz junto a sus pisadas se vuelven más cercanas, resuenan sobre el piso y hace eco por toda la casa, se escuchan con más claridad y me quedo inmóvil; aquello ocurría cada vez que me asustaba. Aún no me había recuperado de la última vez, me dolían las piernas y siempre que jugábamos a ese juego me d

