Cap 3 Un reencuentro

1934 Words
Semanas después de aquél incidente, Oliver llevaba una vida tranquila, para él Lía había sido quizá una aventura provocada por soledad, la edad y la emoción del momento, sería un recuerdo bueno, pero peligroso que sería guardado y sellado por lo que le quedara de vida. Ella se había ido decidida a no volver a tocar el tema, no lo había intentado contactar ni nada. Los informes decían que Skdy estaba normal, sin problemas más allá de los escolares. Pero esa tarde, algo lo volvió a poner inquieto. —¿Es la sexta vez que alguien la ve con náuseas o mareos? Los investigadores habían reportado que Skdy estaba muy preocupada por su amiga, quien estaba enferma y permanecía en su habitación la mayor parte del día durmiendo. —Si papá, yo creo que está demasiado estresada con sus prácticas o... Milo será padre. ¿Tú que piensas? Por favor, si es lo segundo, ayúdanos a esconderlo de los Rouguette, la señora de la casa es capaz de llevarse a Lía y encerrarla. Skdy conocía un poco los alcances de esa familia y sobre todo, el carácter de la madre. Lía era su amiga, era la primera vez que le daban algo de libertad, no se la podían quitar por un embarazo. Desde su perspectiva, ella podía abortar o tener al bebé mientras terminaba su carrera, Milo, Afrodita, no eran tipos malos, eran responsables y estaba totalmente segura de que se harían cargo de ella y el niño. —Skdy, no debes adelantarte a sacar conclusiones, primero deben estar seguras de que es un embarazo. —Ya lo sé, pero tiene muchos síntomas. Le volveré a pedir que haga la prueba. Ella no quiere y cuando le sugiero que es un embarazo se angustia y se aísla. No sé a qué le teme tanto, total, si es así, ya está, no por evadirlo el problema desaparecerá. ¿Papá, me escuchas? —Si... Primero comprueben. Me tengo que ir Skdy, tengo un asunto urgente que atender. Su padre era un hombre muy ocupado, así que no se extendió más y colgó. Camus estaba estudiando sobre su cama, Sophia en su sofá y Saga de pie junto a su novia. Los tres la miraron. —Skdy, de verdad no sé qué vamos a hacer con Lía. Está actuando muy extraño. Hace un rato la escuché llorar, quise entrar a verla pero ni siquiera me contestó y menos me abrió la puerta. —Pues no sé Sophi, ella está muy asustada. Quizá decirle que está embarazada le provocó más estrés y no sepa cómo lidiar con todo. Camus dejó su libro y le hizo una seña a Saga para que hablara. —La verdad es que escuché una conversación entre ella y alguien de su familia al teléfono. Querían que volviera a casa cuanto antes y también dijeron algo sobre encontrarse con su abuelo. Ella quizá está mal por eso. —La familia de Lía es muy extraña. Yo creo que hay problemas serios ahí, debemos apoyarla antes que sugerirle una prueba de embarazo, con lo emocional. Camus sabía por Afrodita que los Rouguette querían descendientes dignos, en su caso, niños hermosos capaces de cargar con el apellido y el título. Era bastante presión para una chica sensible como Lía. —Bueno, entonces voy a sacarla y vamos a llevarla a pasear, si no quiere hablar que no lo haga, al menos que se distraiga. Por si acaso voy a usar mis runas para decidir que hacer para mantener a su familia a raya. —Sólo no frente a Angelo o se desmaya. —Mi amor, sabes que como buena bruja, debo conectarme con lo sobrenatural, es parte de mi naturaleza y además, nunca falla mi método, aquí están ustedes como prueba. —Amiga, aprovecha y pregunta si tendremos que esconder a Lía nosotros. Skdy asintió y con mucha calma usó sus tan queridas y confiables runas. Lo primero que revelaron fue que alguien llegaría a buscar a Lía y después lazo de hermanos. Skdy se rió. —¿Qué? ¿Qué dicen los espíritus? —Shh, Saga, no interrumpas. —No, déjalo, alguien va a venir por Lía y las runas le tienen cariño a alguno de ustedes o los demás muchachos, porque tengo un hermano, un alma gemela. —Seguro es el cangrejo. A los dos les gustan las mismas películas de terror. —Puede ser. Vamos a buscar a Lía y vemos que hacer para ayudarla. Los cuatro sonrieron y se prepararon mentalmente para enfrentar a una familia problemática. En su habitación, Lía lloraba, estaba con la tercera prueba en la mano y salían dos rayitas. Definitivamente estaba embarazada, pero ese no era el problema, sino que el padre era Oliver Nyfada. Se suponía que aquella primera vez los condones aún funcionaron, pero no, lo probable era que alguno se hubiera rasgado, porque las pruebas decían que tenía dos meses de embarazo y era el tiempo en que había sido la fiesta. No sabía si llamar a Oliver o si hablar con Milo o Afrodita y que le ayudaran a hacer pasar al niño como suyo, lo que no sería justo, pero le evitaría perder a Skdy, ya que en cuanto se enterara que el bebé era su hermano, la odiaría. Tomó su celular y cuando iba a llamar a Milo, entró una llamada de un número desconocido, pero como decía el marcador Oslo Noruega, imaginó quién era. —¿Ya te enteraste? Preguntó con voz quebrada. —¿Es verdad? —Si..... Tengo dos meses... Significa que en la fiesta... —Trata de calmarte, te hace daño angustiarte. Dime, ¿tu familia lo sabe? —No, pero creo que sospechan porque me han llamado para que vaya cuanto antes... —Tranquila. Lía volvió a llorar, era evidente que su familia lo sabía. —No quiero abortar... Este bebé es la familia más directa que tengo... Si yo lo educo y lo formo con amor y cuidados humanos... No se convertirá en una marioneta fría... —Bien... No quieres abortar, es un derecho decidir sobre tu cuerpo. ¿Vas a decirles la verdad? —No... Pensaba pedir ayuda con mis amigos, de esa forma Skdy no tendrá que enterarse nunca... Unos golpes en su puerta la asustaron, casi soltaba su teléfono, se estresó más cuando escuchó las voces de Skdy y Sophia. —Lía, abre, vamos a salir. —Anda, te llevaremos a un lugar nuevo con reliquias, como las que te gusta coleccionar. Oliver escuchó y guardó silencio un momento. —En... En un momento, primero déjenme ducharme. Lía se metió al baño y Oliver continuó la conversación. —Iré, llegaré en la mañana, ve a la embajada. No tengas miedo, de alguna manera lo solucionaré con tu familia. —Pero y Skdy.... Sollozó angustiada y el hombre del otro lado de la línea la consoló. —Lo entenderá con el tiempo. Ahora deja de llorar y sal con ellos. Lía obedeció, porque el problema ya no podía esconderse y porque era quizá la última vez que Skdy la trataría como una amiga. Se resignó, ahora tenía un bebé que cuidar, de su familia, de ella misma y de los demás. Se tocó el vientre, no lo sentía fuera de lo común, pero sabía que ahí había vida. Se duchó, se vistió con un vestido cómodo de color crema, usó tacones bajos y cubrió sus ojeras con maquillaje. No quería preocupar más a sus amigos, sobre todo, quería pasar una buena noche con Skdy antes de que la bomba explotara. —Al fin sales, vamos, hay que ir abajo, Kanon se ofreció como acompañante. —Gracias Skdy, gracias chicos. Sophi, mañana tengo prácticas fuera del campus, ¿puedes por favor devolver unos apuntes por mí a mi compañero Omar? —No te preocupes que yo me encargo. Saga presentía algo, como la calma antes de la tormenta, sus instintos decían que habría problemas, pero pensó que sería con la familia de Lía. Camus planeaba una forma de hablar y llegar a un acuerdo con los Rouguette, si el bebé era de Milo, él y todos ayudarían a criarlo y de ser necesario, pagarían los gastos y demás si es que la expulsaban de su familia. —No piensen en nada de la universidad. El lugar al que vamos se supone tiene una colección de piezas especiales usadas en rituales arcaicos. Dicho esto, deben valer una fortuna, así que tenemos que elegir con cuidado. A Lía le gustaban mucho las reliquias, se emocionó por la breve reseña. Abajo como habían dicho, Kanon esperaba, llevaba una gran malteada de vainilla en sus manos, la ya familiar malteada que siempre le daba al verla. Sonrió y corrió a abrazarlo, era muy cómodo tener tan cerca a un hombre tierno. Por un momento deseó que el bebé fuera de Kanon, así no tendría tantos problemas. Como no quería llorar más, sonrió y subió con él a la camioneta que había conseguido. Era más seguro ahora que estaba embarazada viajar en una camioneta que en un coche usado para correr. —¿Estás bien? ¿Te enojaste conmigo? —No, para nada Kanon, no estoy enojada contigo, es que tengo algunos problemas personales y no sé muy bien cómo lidiar con ellos. —Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea a la hora que sea. —Gracias Kanon, quizá deba reclutarte, pero no te diré por ahora nada, será cuando estemos a solas. A Kanon le preocupó escuchar eso. Generalmente Lía era una chica muy alegre, pero ahora parecía no tener humor para nada. —Ya estamos todos, ¿quién conduce? —Sugiero que lo haga Camus, no te ofendas Skdy pero cuando tu lo haces, ocurren muchas cosas raras y peligrosas. —Sophia, yo nunca los he accidentado, en fin, allá tú, pero cuando te canses de andar en tacones y en la calle, no voy a detenerme a levantarte. La pelea inició, era costumbre ya para todos que las dos azabaches discutieran por cualquier cosa. Lo que era extraño, era Lía sin intervenir, se había quedado en silencio y miraba por la ventana como si no escuchara nada. Kanon la abrazó y ella se quedó quieta. Llegaron, Skdy y Sophia se apartaron para entrar a la tienda y buscar. Las dos también se dieron cuenta de la indiferencia de Lía, cuando ella siempre las regañaba para que hicieran las pases. Adentro se volvieron a reunir para hablar sobre eso. —¿Le pegó tan duro lo de su familia? —Eso parece. Realmente es serio el problema. —Bastante. Hay que traer a Milo por la noche sin que ella lo sepa y que se haga responsable. Si fue muy hombre para embarazarla, también debe ser muy hombre para dar la cara. —También lo pensé. Hay que convocar a los 14 y ver cómo arreglamos con su familia. Entre las dos planearon todo y empezaron a citar a cada caballero para la noche, todo sin que Lía se diera cuenta de sus esfuerzos por ayudarla. Oliver había arreglado sus asuntos en la embajada y ya estaba volando hacia Grecia. A sus 45 años sentía un gran miedo de enfrentarse a las consecuencias de sus actos y de perder a su hija. Escuchar a Lía llorar al teléfono, lo hizo sentir culpable, le había arruinado la vida a una jovencita y además la relación de amistad con su hija. Por sus espías y colaboradores sabía que Estefan había citado a un médico y que Clío tenía dos candidatos para casar pronto a su hija.
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