Capítulo 3

2394 Words
Theo Ellie llego cuando yo estaba saliendo del edificio y sin avisarme se me lanzo directo a los brazos, sus piernas me abrasaron por las caderas y con sus brazos rodeo mi cuello atacando a mi boca directamente con la suya. -¡hey!- la detuve sacándola de encima de mí. -¿Qué pasa?- pregunto mirándome extrañamente pero aun con deseo en sus ojos. -no te cité para esto.- dijo señalándonos a los dos. - ¿y entonces para qué? - pregunto molesta y se sacó el flequillo de los ojos soplando. -necesito saber para donde fue Sammy y como es el tipo que la acompaño. Necesito saber cada detalle de aquel hombre. - parecía desquiciado y un psicópata en su último estado de paranoia, pero me daba igual porque quería saber dónde estaba mi amiga. Yo me preocupaba por la seguridad de Samantha, aunque a ella no le preocupara, yo sabía lo que a ella le gustaba y ese hombre con el que había salido no le gustaba, lo estaba haciendo solo para ponerse en peligro y yo la iba a salvar a como diera lugar. - ¿te gusta Samantha? - me pregunto con una ceja más arriba que la otra y sus manos en su cintura como toda una detective. - ¡es como mi hermana pequeña! – grite con la voz más aguda de lo normal exagerando un poco… bueno, tal vez exagerando demasiado. -¡por favor! ¡puff! - no sabía dónde meterme y tampoco entendía porque estaba reaccionando así, por favor, todo el mundo sabía que Samantha era mi mejor amiga y que yo solo era muy protector y por eso necesitaba saber dónde se encontraba en este mismo instante. -entonces ¿Por qué quieres saber con quién salió y adonde? - pregunto acusatoriamente. Esta vez su tren superior se acercó más a mi como queriendo intimidarme. -porque si algo le pasa quiero saber a quién acusar y a quien matar si es necesario. - dije como niño pequeño con berrinche. -¡ok!- Ellie levanto los brazos como cansada de escucharme mentir. –todo lo que es del tipo es que se llama Max Glynne y estudia medicina con ella aparte de que es un adicto a los deportes de alto riesgo y según las palabras de Sam es simplemente el hombre perfecto sobre la faz de la tierra ¿contento?- esta vez se cruzó de brazos y me miro decepcionada. - ¿sabes dónde la iba a llevar? - no me interesaba ni un poco como se sintiera la chica, solo me importaba saber que estaba pasando con Sam. -no, él no le dijo nada y yo no lo conozco como para preguntárselo. - volvió a mirarme de arriba abajo y negó con la cabeza. –Mientras más tardas en darte cuenta de que la amas, más tiempo le das a él de que la conquiste y te la quite. - y se fue sin mirar atrás. - ¡solo quiero cuidarla! - le grite para que me escuchara, aunque había caminado demasiado rápido, como queriendo alejarse de mi patético trasero. Sus palabras tocaron hasta la última fibra en mí y mi pecho dolió. -¿estaré enfermo?- me pregunte a mí mismo en voz alta mientras me sobaba en el lugar del corazón. Tome mi teléfono y le marque al único hombre que sabría qué hacer en este caso. -¿papá?- pregunte cuando contesto el teléfono. - ¿Theo? - tal vez no lo llamara muy seguido, pero lo veía todos los fines de semana así que no era necesario, aunque se seguía sorprendiendo con mis llamadas. -papá necesito tu ayuda. - no lo quería admitir, pero me sentía derrotado, me sentía dejado de lado, me sentía celoso y no quería sentirme así. - ¿Qué pasa hijo? - papá se escuchaba preocupado al escuchar mi voz derrotista. - ¿hijo? ¿Qué le pasa a Theo? - escuche que a lo lejos mi madre hablaba. Yo era el niño de mamá y muchas veces ella exageraba un poco respecto a mi. -tranquilízate cariño, no le pasa nada. Solo quiere tener una charla de chicos.- la calmo mi padre, sentí algunos pasos y luego el sonido del viento a través del teléfono. –perdón campeón, pero tuve que salir o tu madre se volvía loca si sabía que necesitas ayuda ¿Qué pasó? - ¿papá que sentiste cuando mamá te dijo que iba a salir con otro hombre? - mis padres pasaron por un mal momento de relación y mi madre para alejarlo de ella le dijo que iba a salir con otra persona que la quisiera de verdad, mi padre no lo sobrellevo muy bien. Al parecer yo había heredado lo peor de ambas partes. - ¿Theo que pasa? - esta vez la preocupación fue remplazada por ¿diversión? -Sammy está en una cita con un chico que parece ser el hombre perfecto y me siento desplazado, ya no me deja abrasarla ni decirle cariño y me duele el pecho. No quiero sentir lo que estoy sintiendo ahora. - dije en palabras rápidas y confusas. Quería expresarme, pero no sabía cómo, las palabras no parecían suficiente y las sensaciones corporales me eran demasiado extrañas como para explicarlas. - ¡Dios! - dijo mi padre en un susurro escandalizado. –Te has enamorado. - no eran precisamente las palabras que quería escuchar, pero aun así sabía que existía la posibilidad, pero me negaba completamente a aceptar semejante descubrimiento. No lo quería asimilar porque si era real significaba que mi vida daba un giro en 180 grados y no quería que cambiara, mi vida era perfecta como estaba y el amor no la iba a cambiar y mucho menos el enamoramiento de mi mejor amiga. - ¡por favor papá! Sami es como Chloe para mí, tal vez el dolor del pecho es porque tengo alguna cardiopatía que recién se ha presentado. Voy a ir al doctor y veras como me vuelve el aliento y mi pecho deja de doler. - corte la llamada antes de que mi padre pudiera decir algo más al respecto de mi falso enamoramiento de Sammy, mi única Sammy. ***** Me levanté y lo primero que hice fue a ir a ver cómo había amanecido mi chica estrella, Sammy. La había llamado por última vez a las 2 de la madrugada y no me contesto por lo que supuse que aún estaba con el gigantón musculado que había elegido como su Romeo. Llegue y sin golpear entre porque tenía copia de la llave en caso de que Sam la olvidara que ocurría más seguido de lo que era normal. Encontré a Sam abrasando la almohada con una sonrisa en su boca y con su pelo esparcido por el colchón. Mi corazón comenzó a palpitar como un caballo de carrera y sentía que en cualquier momento iba a salir de su lugar correspondiente. Se veía maravillosa y me daban ganas de robarla y alejarla de todo el mundo, de llevármela lejos y que fuera solo para mí. En incline a su lado, sin mirar donde se encontraba Ellie quien me miraba acusadora por despertarla, y le acaricie la mejilla, era tan suave, luego le trate de acomodar su pelo para terminar despertándola con un leve susurro en el oído y un beso bajo su oreja. - ¿Sammy? - dije casi como si no quisiera despertarla. -¿cariño? -mmhmm. - fue el único sonido que salió de su garganta entre enojada pero feliz para luego moverse un poco y estirarse. Cuando abrió sus maravillosos ojos azules y se dio cuenta de que era yo quien estaba a su lado me regalo una de esas sonrisas reservadas para mí. –Theo. - se sentó en la orilla de la cama y decidí que con pijama se veía mucho mejor que como lo hacía la noche anterior. Al ver que su sonrisa se mantenía agradecí que no hubiera escuchado la palabra con la que había comenzado a despertarla. -te invito a tomar desayuno. - dije devolviéndole la sonrisa. Después de haberla compartido la noche anterior con alguien que no me gustaba nada necesitaba sentirla cerca mío y la mejor forma que conocía era dándole café y dulces. -me visto y salimos. - saltado se levantó y comenzó a arreglarse, yo la miraba embelesado, ella parecía tan liviana que daba la sensación de que estaba levitando. Ella era un ángel y yo era un afortunado en tenerla en mi vida. Llevaba una falda corta con tablas, unos zapatos bajos y una polera que le dejaba al aire su ombligo… dios, era una visión de una mujer demasiado deliciosa, casi comestible. - ¿vamos? - pregunte estirando mi mano, ella la miro por algunos segundos que me parecieron horas y luego la tomo, pero pude ver la reticencia a hacerlo e incluso la sentí un poco rigida. - ¿te traigo algo Ellie? - pregunto a su compañera que aún estaba acostaba y matándome con la mirada. -no gracias, solo pásala bien. - su voz acusadora se dirigía a mí, pero lo ignore completamente. La chica se dio vuelta y al parecer siguió durmiendo. La lleve al Starbucks más cercano y pedimos frappuccinos porque había un sol hermoso esa mañana junto con un trozo de cheesecake de frambuesa para ella. - ¿Qué tal? - pregunte esperando que me contara de su cita. -¡perfecta!- y su sonrisa me dijo que no mentía (¿era muy mala persona al desear que lo que me decía fuera mentira?) –Max es todo un caballero y me demuestra que le importo solo yo, pone toda su atención en mí y está atento a todo lo que pueda necesitar, se nota que me quiere solo a mí. - su rostro lleno de felicidad rompió mi corazón, mi pecho volvió a doler y me lo toque esperando que el dolor desapareciera. - ¿estás bien Theo? - me pregunto preocupada mirando a mi pecho viendo como yo intentaba que el dolor disminuyera sobando la zona adolorida. -sí, bueno no tanto, desde ayer he sentido una presión en el pecho y creo que voy a tener que ir al doctor.- dije escondiendo lo obvio. -el lunes vamos a ir sin falta. - dijo tomándome de la mano y con ese gesto mi corazón se desbocó, pero mi dolor disminuyo. Yo no había querido preocuparla, pero el hecho de que le importara de tal forma que me quisiera llevar al doctor me hizo sentir el hombre más afortunado del mundo, me hizo volver a sentir su único hombre, el único a quien ella le regalaba su tiempo para cuidarlo, para quererlo para mimarlo. No la quise contrariar y solo asentí. Samantha Durante mi desayuno con Theo hablamos de algunas cosas pero por más que quería cambiar el tema él me hacía volver a la cita. -¿Cómo es que decidiste salir con el gigantón musculado si no te gusta que las personas perdamos nuestro tiempo en el gimnasio?- me pregunto Theo mientras bebía un poco de su café. -Max no va al gimnasio, hace deporte al aire libre, es adicto a los deportes extremos desde el surf hasta descenso con traje aéreo.- ese chico estaba loco pero eso lo hacía aún más perfecto. Pero por más que trataba de convencerme de que él me haría bien mi corazón no se quería conformar con él, para ese traidor si no era Theo no era ninguno. -creo que no es sincero. - aún seguía sin entender a Theo y me estaba molestando todo lo que cuestionaba a Max. -por favor deja de decir cosas malas de él, es un gran chico y yo puedo ver y tú necesitas entender que me quiere de verdad y que le importo. Déjame ser feliz a mí una vez, es todo lo que pido. - mi cara demostraba cansancio porque estaba de verdad cansada de escuchar sus aventuras con las madres de sus amigos mientras mi corazón se rompía poco a poco a lo largo de los años. –cada vez que me quieres contar alguna aventura yo te escucho, aunque no lo creas te escucho, y ahora yo te pido que me escuches en silencio como yo lo hago cuando tú hablas conmigo de tus intimidades. Dame por una vez en la vida el papel principal en esta historia que te estoy contando o solo no preguntes si no quieres saber. - mis ojos estaba inundados en lágrimas porque quería que se diera cuenta del daño que me hacía con sus palabras con cada historia, era mi turno de ser feliz, aunque me tuviera que obligar a mí misma a querer a Max. -cariño.- dijo en un susurro Theo y estiro su mano para alcanzar la mía a través de la mesa pero la retire y negué con la cabeza. –quiero saber qué fue lo cambio entre nosotros. Samantha quiero volver a abrazarte sin sentir que te pones rígida de incomodidad, quiero hacerte sonreír como antes, quiero volver a dormir contigo en la misma cama como hermanos que somos. - “como hermanos que somos”, con esa simple palabra destrozo mi última esperanza y me hiso explotar. -¡no soy ni tu hermana ni tu cariño!- grite mientras me levanta y me iba sin esperar por él. Al salir del local pude ver como Theo aún estaba sentado en la mesa al lado de la ventana y miraba a la mesa con unos ojos que mostraban desazón y miedo. No quería ir llorando por la calle, pero el dolor que sentía por lo que había hecho Theo hacia que no me importara que la gente me mirara como pobrecita. No quería que me doliera confirmar una vez más que no lo importaba al único hombre que mi corazón quería. Si había podido dejar de sentir las mariposas cada vez que lo veía entonces iba a ser capaz de dejar de quererlo o necesitarlo. Tenía la oportunidad de mi vida con Max ahora en mi vida y la iba a aprovechar completamente, porque Max lo merecía, ese chico merecía toda mi atención y todo mi cariño y yo también era digna de alguien que me quiera de verdad y que me ayude a ser mejor.
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