Theo
El fin de semana fue una real mierda porque el sábado después de terminar la mañana como le hice con Sam me fui donde mis padres que me llenaron de preguntas y yo solo contesté con gruñidos y malas palabras, sin contar que le hice la vida imposible a mi pequeña Chloe que tampoco estaba muy feliz. Trataba de negar todo lo que estaba sintiendo intentado pasar tiempo con mi familia, pero incluso eso me hacía pensar en Samantha ya que normalmente ella siempre venia conmigo de visita ya que su madre se había mudado y mis padres la había prácticamente adoptado una vez que se quedó sola en el estado.
Tenía a mama nerviosa con mi mal humor y con mis malas formas de responder y papá quería golpearme por mis faltas de respeto y gritos a mamá de que me dejara tranquilo. Estaba pagando todo mi malestar con ellos y el domingo cuando arregle mis cosas para volver a la universidad pude notar que estaban agradecidos de que me fuera de una vez y tal vez incluso deseando que no volviera o al menos solo porque todos sabían que Samantha tenía el poder de tranquilizarme desde tiempos inmemorables.
Llegó el lunes y yo lo estaba odiando porque no quería que comenzara ya que me sentía vacío sin hablar con Sammy, pero ella no había contestado mis mensajes ni mucho menos mis llamadas y aunque sabía que merecía todos estos castigos por haber salido con la estupidez de “como hermanos que somos”, que no me lo creo ni yo, ella me hacía falta.
Golpes contantes y rápidos en mi puerta me despertaron, la única que llamaba así era Sam por lo que me levante casi corriendo.
-me das pena hombre.- dijo Rob, mi mejor amigo y compañero de cuarto. Si, vinimos juntos a la universidad, aunque había superado por completo lo que en algún momento sintió por Sam.
- ¡oh cállate! - dije abriendo la puerta solo con bóxer sin importar nada.
-necesitas vestirte para que vamos al doctor. - dijo mirándome solo a los ojos, aunque podía notar como le costaba mantener su vista en mi rostro, aunque su voz sonaba igual de molesta que el sábado en la mañana. Al parecer ni siquiera mi torso esculpido por los mismísimos dioses parecía funcionar para disminuir el enojo máximo de Samantha.
- ¿doctor? - pregunte confundido.
-sí, te pedí hora para un cardiólogo por el problema en tu pecho.- aun le costaba mantener si vista fija y eso me hizo sonreír. –aún estoy enojada contigo así que es mejor que te vistas rápido para que terminemos con esto luego.
No iba a perder una oportunidad de estar con ella toda la mañana y mucho menos dejar de saber que era lo que de verdad me pasaba en mi pecho, solo esperaba que no fuera nada grave.
-dame 15 minutos, pasa.- sabía que estaba cómoda con Rob porque desde siempre que se conocían y eran buenos amigos.
Salimos del edificio a eso de las diez de la mañana y fuimos caminando a la consulta del doctor, yo estaba muy nervioso porque no quería escuchar lo mismo que había dicho mi padre, estaba aterrado porque pudiera tener algo al corazón pero era mucho peor saber que me podría haber enamorado de mi mejor amiga.
-Theo Myhrvold. - me llamo la secretaria y Sammy se levantó conmigo para acompañarme a la oficina del doctor.
Nos sentamos frente a un hombre que anotaba algo en una ficha, era un hombre mayor, calvo y el poco pelo que tenía era cano pero cuando nos mire me di cuenta de que nunca había visto unos ojos más azules que los de él y era el mismo color el que daba una sensación de confianza y relajación. Estaba en buenas manos.
Nos sonrío y estiro su mano para saludarnos a ambos.
-Theo, cuéntame que es lo que te pasa.- dijo aun con la sonrisa en la cara.
-bueno doc, la verdad es que hace unos 4 días aproximadamente siento una presión en el pecho y mi respiración se va a momentos.- volvió a anotar algo y luego se levantó.
-acompáñame a la camilla, ven tú también cariño.- dijo mirando a Sam, ella se levantó y se puso de pie a mi lado. –Sácate la polera por favor Theo.- rápidamente hice lo que me pidió y me di cuenta de que Sam estaba muy cómoda con todo lo que estaba sucediendo, se puso el estetoscopio en los oídos y el extremo blanco lo puso sobre mi corazón mientras que con la otra mano me tomaba el pulso de mi mano. –Sabes cuándo sentiste por primera vez la presión en el pecho.- preguntó concentrado en todo lo que estaba haciendo.
-eso sería el viernes cuando…- me quede callado y mire de reojo a Sam, no iba a decirle al doctor que fue por culpa de ella pero él me miro y se dio cuenta lo que estaba viendo, una sonrisa se asomó en su rostro.
-¿son novios?- pregunto mirando a Sam. Mi corazón se aceleró y por cómo me miro el doctor se dio cuenta de que mi pulso también se alteró.
-no, somos muy amigos, casi como hermanos.- dijo Sam, las últimas palabras las dijo entre dientes.
-¡ah!- me queje del dolor en el pecho y el doctor volvió a sonreír.
-¿tienes novio?- le volvió a preguntar a Sam sin dejar de sentir mis ritmos vitales.
-no, pero estoy conociendo a un chico muy especial.- su sonrisa decía que estaba feliz con lo que estaba pasando con el gigantón musculado.
-¡ah!- me volví a quejar del dolor y esta vez mi corazón latió más fuerte que antes.
-cariño te voy a tener que pedir que salgas un poco para poder hablar con tu amigo, casi hermano. - por su sonrisa socarrona pude notar que no eran buenas noticias para mí. Y yo me di cuenta de lo ridículo que había sido llegar hasta un doctor cuando desde siempre supe lo que realmente estaba mal conmigo.
- ¿es grave? - pregunto Sammy preocupada mientras el doctor dejaba todo tal como estaba antes y me pasaba mi polera.
-nada que no se pueda curar con cariño y atención.- le guiño un ojo y le mostro la puerta para salir.
Esperamos que Samantha saliera de la consulta para que el doctor me guiara a su escritorio nuevamente.
-eres simplemente increíble.- dijo el doctor riendo.- hijo, tienes que decirle lo que sientes porque de otra manera te la van a quitar.- estaba anotando nuevamente.
-¿Qué quiere decir?- aun negando lo que ya sabía.
-estás enamorado de tu amiga y por lo que ella me dijo tienes que moverte rápido porque si no su “chico especial” te la va a arrebatar y eso sí que sería malo. - se acomodó mejor y me miró fijamente. - tienes mucho tiempo libre como para hacer uso de este viniendo al doctor por algo que todo el mundo sabe que es amor, es ridículo que hayas llegado hasta este punto solo por la negación. Acepta lo que sientes y díselo a la chica.
Me quede mirando a la nada y luego de uno minutos de asumir la noticia que el propio doctor me había dado me levante y salí despidiéndome solo con un suave apretón de manos. Sammy me esperaba sentada muy intranquila, lo notaba por como movía las manos.
-¿Qué tienes?- pregunto una vez que llego a mi lado, se pudo frente a mí, me acaricio la mejilla; podía ver la preocupación en sus ojos mientras su suave toque me tranquilizaba. Yo como siempre me aproveche del momento y deje que me acariciara un poco más solo por el hecho de que extrañaba muchísimo su toque.
-nada grave, tienes que estar tranquila que me dio algunos ejercicios para hacer y con eso se me va a pasar todo. - la mire directamente a los ojos, pero mi mirada se desplazó rápidamente a sus labios y me dieron unas ganas irrefrenables de besarla, me estaba acercando y ella no se alejaba y estaba tan cerca de lograr aquello que llevaba anhelando desde que el doctor había hablado conmigo, pero el momento murió cuando su teléfono comenzó a sonar.
-¡Max!- contesto con una sonrisa en la boca mientras tomaba mi mano para sacarme del edificio clínico.
Me dije a mi mismo que era mucho más sano no escuchar la conversación, que no le hacía bien a mi corazón y trate de pensar en otras cosas mientras veía como sonreía al hablar con ese tipo.
A pesar de que veía como se iluminaba al hablar con el tipo, a pesar de ser testigo de cómo ella estaba floreciendo como mujer gracias al tiempo que estaba pasando con Max no me importaba, mi lado egoísta me atacaba y me decía que yo también podía hacer eso por ella, que yo podía hacer las mejor por ella, que yo era muchísimo mejor que el estúpido de Max Glynne.
Samantha
Theo me tenía preocupada y como no me quiso decir que le había dicho el doctor mientras yo estaba afuera esperando decidí llamar a Ele para advertirle lo que podía estar pasando con Theo.
-pequeña Sami.- contesto Dante, el padre de Theo.
-hola gran Dante.- salude de la misma manera que siempre. – ¿estará Eleonor por ahí?
-sí, te la paso de inmediato.- escuche palabras a lo lejos y movimientos para luego dar paso a la dulce voz de Eleonor.
- ¿Qué pasa pequeña Sam? - pregunté y pude escuchar la sonrisa en su voz. Todos en la familia de Theo me decían de la misma forma por cariño.
-Ele, te llamaba para avisarte que hoy en la mañana fuimos con Theo al doctor, me comento de un dolor en el pecho y lo lleve a un cardiólogo, pero el doctor al dar el diagnostico me pidió que saliera y Theo tampoco me quiso contar que era lo que tenia.
- ¿Theo está enfermo? - pregunto preocupada. Siempre había sentido envidia del cariño y casi devoción que sentían los padres de Theo por sus dos hijos, ya que yo había crecido con una madre despreocupada y nunca había conocido a mi padre, pero al ser la mejor amiga de Theo los Myhrvold prácticamente me había adoptado y yo era una integrante más de la familia
-no le sé muy bien porque según lo poco que me dijo, el doctor no le dio remedios ni exámenes por hacer. - todo era tan raro, esos dolores de Theo daban como mínimo para algún electrocardiograma o alguna radiografía, pero el medico se había negado a hacer mas estudios.
-voy a hablar ahora con Dante porque el otro día llamo en la noche y no me quiso decir de que habían hablado los dos. Gracias por avisarme Sammy, estamos hablando. - corto sin dejarme decir nada más pero ahora ya estaba más tranquila porque sabía que Eleonor se preocuparía de Theo mejor que nadie.
Me fui directo a clases donde sabía que me encontraría con Max, mi cabeza había llegado a la conclusión de que Max era lo mejor para mí pero aun así antes de verlo tenía que preparar al traicionero de mi corazón para que me dejara tranquila y no insistiera en que Theo era el correcto para nosotras.
Jolín ya estoy hablando conmigo misma.
Después de la complicada mañana con Theo, Max era tranquilidad y relejo completo para mí y estaba agradecida de que se transformara en mi momento feliz del día.
-como está la rubia más hermosa en esta universidad. - escuche la voz de Max a mi espalda y una sonrisa inconsciente apareció en mi rostro.
Durante el fin de semana nos comunicamos por mensajes de texto y no podíamos parar así que terminamos conociéndonos mejor de lo que yo esperaba para estar juntos desde hace 3 días y como en la mañana había ido al doctor con Theo esta era la primera vez que lo veía desde el beso del viernes. Me puse nerviosa y no sabía cómo saludarlo por lo que mi sonrisa flaqueo un poco pero como siempre él decidió que sabía que era la mejor para ambos y me saludo con un rápido beso en mis labios.
-a pesar de que estuvimos hablando sin parar estos días te extrañe de todas formas.- me tomo por las caderas y me acerco aún más a él. Era muy cómodo estar cerca de él y me gustaba pero me seguían faltando las mariposas en el estómago o los retorcijones al sentirlo cerca.
Me seguía faltando Theo.
No, me dije a mi misma, Theo se iba a dejar de meter en mis pensamientos, lo único que importaba a esta altura es que tenía frente a mí a un hombre que me apreciaba por quien era sin importarle nada más que mi felicidad. Me negaba a arruinar todo con Max por la estupidez de mi corazón de seguir buscando en cada hombre a Theo, eso se acaba aquí mismo.
Sin pensarlo dos veces más bese a Max, como la noche de la cita, lo bese porque lo deseaba, porque anhelaba volver a sentir todo lo que había sentido con ese beso hace algunas noches atrás. Iba a hacer lo que fuera necesario para sentirme cómoda y feliz con Max porque ambos lo merecíamos. Ambos merecíamos ser felices y sabía que juntos lo íbamos a ser.