Capítulo 6

2649 Words
Theo Una semana después y tras miles de mensajes de disculpa Samantha decidió volver a hablar conmigo, ella me comento que había sido una semana maravillosa, que Max era un hombre ideal y que no podía estar más agradecida de la vida por haber encontrado semejante pareja. Y fue ahí donde comencé a comprenderla, a entender porque Sammy odiaba que yo hablara de las mujeres con las que estaba, porque claro ella estaba feliz y agradecida de la vida, pero yo hablaba superficialmente de las mujeres, yo solo hablaba de sexo y de cosas frívolas cuando ella ahora en pareja hablaba de las maravillas de su novio. Decidí que era mejor tenerla en mi vida emparejada que no tenerla del todo, porque la semana que ella no me dirigió la palabra fue terrible, no tener a mi compañera, a mi alma gemela para poder contarle de mi día de lo que me dolía de lo que soñaba…no podía dejarla ir y aunque estuviera con otro hombre que no fuera yo iba a aceptarlo porque se merecía cada gota de felicidad que estaba sintiendo en este momento. -recuerda que va a llegar a comer con nosotros. - dijo Sam mientras miraba su teléfono. -lo se cari…-me logre detener a tiempo, pero ella intuyo lo que iba a decir y solo abrió los ojos en forma de advertencia. –lo se Sammy. -solo dale la oportunidad para conocerlo, te vas a dar cuenta de que es lo mejor que me pudo haber pasado. - parecía que estaba decidida a matarme a punta de puñaladas de palabras. Solo tuvimos que esperar unos minutos más para que llegara el hombre de la hora, el saludo a mi Sam con un beso demasiado largo para mi gusto y le acaricio la cintura y un leve agarrón en su trasero que intentaba que pasara desapercibido, pero claramente para mí no lo paso y quise matarlo por tocarla de esa forma. ¡Nadie debía tocarla de esa forma, era demasiado…demasiado… ah! -mi chica. - dijo una vez que se despegaron. -mi chico. - dijo ella saboreando cada palabra que salía de su boca. –cómo puedes ver y como tu sugeriste arregle las cosas con Theo. - dijo señalándome con la mano. Esa última frase solo me mato un poco más porque al final ella no lo había decidido, el tipo le había dicho que me perdonara. Conmigo siempre era lo contrario, ella escuchaba lo que yo decía e incluso mis consejos, pero casi nunca o mejor dicho nunca realmente me hacía caso, finalmente siempre me decía que había terminado escuchando a su madre o mi madre o cualquier persona que no fuera yo. -debes tener siempre a tu mejor amigo y perdonar cuando es lo que más anhelas, aunque no lo quieras admitir. - dijo Max mientras volvía a darle un beso rápido y luego me miraba y me guiñaba un ojo. -gracias por hacerla entrar en razón. - no dije más respecto a mí con Sam y luego me puse en la posición de intentar conocer al novio de mi mejor amiga. Nadie podía negar que el tipo era realmente perfecto y que yo no tenía ningún tipo de posibilidad mientras Samantha lo mirara como a la última coca cola en el desierto, pero tenía que creer en mí y mientras más conociera al hombre y descubriera que era lo que había enamorado a Sam más posibilidades tendría para que ella se diera cuenta de era yo con quien debía estar. Una vez mi padre me dijo “Theo, en la guerra y en el amor todo se vale”. Bueno acaba de tomar el consejo del viejo. 2 meses después -¡me caso!- grito emocionada Samantha, yo la quede mirando en estado de shock. -¿co…cómo?- pregunte tartamudeando y con los ojos muy abiertos, esto no podía ser verdad. -¡sí!- su grito me hiso saber que de verdad estaba emocionada con la idea. –no se para que seguir esperando si con Max nos amamos de verdad. -¡no te puedes casar!- grite pero ella parecía no escucharme. -¡no puedes!- mi voz sonaba rota por la desesperación y el despecho. -no seas envidiosas Theo, tú ya encontraras a alguien quien te haga feliz.- dijo mi madre con una gran sonrisa y felicitando a Sam. -te lo dije hijo, tienes que decirle la verdad a Sam. Pero nunca me hiciste caso y ahora la has perdido.- me dijo mi padre como decepcionado. -gracias por dejarla ir.- Max estaba con una sonrisa que no se la podía y cuando se acercó a mi Sami le toco el vientre. -¿Por qué te toca el estómago?- pregunte pensando lo peor. -¡vamos a ser padres!- todo el mundo grito y los felicito y yo… yo quería solo morir. - ¡NO! - desperté gritando desesperado y sudando como caballo bandido mexicano. Habían sido los dos meses más largos de mi vida viendo la felicidad de Samantha con el perfecto de Max, yo solo quería gritar cada vez que nos topábamos los tres. Estaba cansado y tan dolido al ver que Sam cada día parecía querer más y más a su reluciente novio. - ¿Qué te pasa? - pregunto adormilado y cansado Rob a mi lado, él estaba harto de mis pesadillas en medio de la noche. -fue una pesadilla, solo una pesadilla.- me confortaba a mí mismo en susurros mientras me levantaba para ir a mojarme un poco. -¿me vas a decir que te pasa?- grito Rob desde su cama. -acabo de tener la peor pesadilla de la vida entera.- dije una vez que volví un poco más tranquilo pero aun en mi cabeza seguía repitiendo que solo era una pesadilla. -es tercera vez en lo que va del mes que te despiertas gritando.- desde que Sam me presento al gigantón musculado como su novio oficial mi vida se había reducido a sufrir por ella y era peor aun cuando almorzábamos todos juntos y él no podía quitarle las manos de encima. -no sé cuánto más pueda soportar verla con ese estúpido.- dije pasándome las manos por la cabeza y despeinándome aún más. –estoy desesperado. - la estrategia de “en la guerra y en el amor” no estaba funcionando ya que Samantha ya no pasaba la misma cantidad de tiempo conmigo y los pocos minutos diarios que teníamos no eran suficientes para poder buscar alguna debilidad en el gigantón y mucho menos para descubrir como engatusarlo para que dejara a Sam. -tienes que decirle lo que sientes o si no la vas a perder de verdad y una de tus pesadillas se va a volver realidad.- sin decir nada más mi mejor amigo se dio vuelta dándome la espalda y siguió durmiendo, yo por primera vez mire el reloj y me di cuenta de que eran pasado las 4 de la madruga por lo que trate de seguir durmiendo lo que fue realmente inútil. ¿Si le digo? ¿Me creerá? ¿Dejara a su estúpido novio por mí? ¿Aun seré importante en su vida? Y así pase lo que quedaba de noche sin poder volver a pegar ojo y con mi cabeza llenas de preguntas. Al día siguiente era sábado y sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Necesita ir a casa y hablar con mis padres. ***** -¡ha llegado el rey de la casa!- entre gritando a casa de mis padres. Era la hora de almuerzo y como cada sábado mi padre hacia un pequeño asado para la familia. Yo había informado el día de ayer que no iba a ir porque tenía cosas que hacer, pero como Samantha se había negado a responder el teléfono y la pesadilla no me había dejado más remedio que pedir consejos termine llegando a casa de mis padres de sorpresa. - ¿Qué haces acá? - apareció mi madre corriendo con cara de circunstancia, muy preocupada y con los ojos muy abiertos. Algo no andaba bien acá porque yo era el tesoro de mamá y ella jamás me había hablado en tu parecido. - ¿pasa algo? - ahora era yo el preocupado. -no, na… nada. - ahora está tartamudeando lo que me decía que estaba nerviosa. Definitivamente algo estaba ocurriendo y ella no me quería en casa. - ¿mamá? -señora Myhrvold ¿Dónde encuentro los vasos?- de la nada apareció el gigantón musculado. La rabia me lleno el cuerpo mientras su mirada se encontraba con la mía, él como siempre tan perfecto me dedico una sonrisa amistosa. –Theo, pensé que no vendrías, tu madre me dijo que estabas enfermo y Sam dijo que estabas muy ocupado con los exámenes finales. - se acercó a mí y me estiro la mano, pero yo no respondí, mis ventanas nasales estaban a punto de estallar y si fuera un dibujo animado estaría saliendo humo por mis orejas. Quería gritar. - ¡cariño! ¿Por qué demoras tanto? Te dije que los vasos estaban en el estante de la izquierda- entro gritando Sami al comedor donde estábamos todos. Cuando me vio se puso pálida y se escondió detrás de Max. Sabía perfectamente solo por mi mirada que en cualquier momento podía explotar y que podía dejar un regadero infernal. - ¿está toda la familia feliz reunida? - pregunte irónicamente. -¿llegue a arruinarles la fiesta? Estaba ciego de rabia porque mis padres habían aceptado al estúpido en mi casa sabiendo que yo estaba enamorado de Sam, bueno al menos mi padre lo sospechaba era suficiente para vetar por completo el nombre del gigantón musculado en casa de mis padres. Poco me importaba que pensaran en Samantha como una hija más y que tenían el deber de conocer al nuevo novio. Ellos sabían que debían preguntarme cualquier cosa relacionada con Sam a mi primero que a nadie. -Theo, cálmate. - dijo el estúpido mientras se acercaba a mí y ponía una inmunda mano en mi hombro. Lo mire con asco y el retiro su mano para levantar ambas a la altura de su cabeza. –yo estoy aquí en son de paz. - apreté mis puños y estaba listo para comenzar a golpear al estúpido frente a mí, pero una pequeña silueta se puso frente a él para defenderlo y luego escuché: -Theo por favor mírame y cálmate. - ahora quien dijo eso fue Sam, ella miro a Max y este entendió lo que le pido solo con la mirada, salió al patio de mi casa con mis padres a su espalda. –mírame a mí, enfócate en mi - repitió y con ambas manos en mi rostro guio mi mirada a sus ojos. –fija tus ojos en los míos y por favor pon atención a lo que voy a decir. - una vez que tuvo mi total atención tomo una de mis manos y la puso en su corazón. –perdón. Que hombre en la faz de la tierra se puede resistir a esa cara que te hace latir el corazón y te da la fuerza para levantare cada día. Bueno tal vez estaba siendo un poco dramático ya que no hace mucho había descubierto mis sentimientos hacia ella, pero la verdad era que desde siempre ella había logrado calmarme, sabia como llegar a los más profundo de mi ser y conectar. -definitivamente no me puedo enojar contigo. - le dije mientras intentaba relajarme respirando poco a poco y luego le sonreí y le di un pequeño beso en la mejilla más cerca de la boca de lo que tenía permitido. -sé que no he estado muy cerca estos últimos dos meses pero por favor entiéndeme, estoy en una relación y de verdad quiero que funcione.- dijo con los ojos dolidos, no tenía bien claro si era porque me estaba pidiendo tiempo a mi o porque no le gustaba estar donde estaba y con quien estaba, yo rezaba para que fuera la segunda la opción. -una vez que termine esta estúpida reunión te espero en mi habitación y ahí vamos a hablar porque la verdad es que ya no soporto más lo me está pasando y necesito contártelo todo. – hable directo en su oído para evitar problemas con el gigantón o con mis padres y después de mirarlos a todos con reproche y sin decir nada mas subí las escaleras y de un portazo cerré la puerta de mi habitación. Se acabó de soportar todo ese dolor e intentar ser un buen amigo. Esta misma tarde le iba a decir todo a Samantha y sin importarme si el ridículo del novio salía lastimado. Yo tenía más que claro que ella y yo estábamos hechos el uno para el otro y ella necesitaba saber que yo lo había descubierto y que estaba más que preparado para entregarme por completo a ella. Samantha Theo me dejo intrigada con lo que me quería decir por lo que termine hablando con Max y una vez que terminamos de comer le pedí que me esperara en su habitación y que yo lo pasaría a buscar para que saliéramos en la noche. -te espero a las 8 ¿entonces?- pregunto mientras me tenía sostenida por la cintura y yo le sonreía, de apoco me había ido acostumbrando a su toque y a sus besos pero aun no me sentía 100% cómoda cuando intentábamos algo más que los besos y él había sido muy paciente conmigo. -te prometo que voy a tratar de llegar antes. - nos dimos un último beso y compartimos una sonrisa cómplice antes de que Max se fuera. Subí a la habitación de Theo con un trozo de tarta que había preparado con Eleonor en la mañana cuando llegué. -traigo una ofrenda de paz. - dije cuándo entre sin golpear. Jamás había golpeado esa puerta, según Theo era la única que tenía ese privilegio. -Sammy. - se levantó rápidamente de la cama y me recibió con una sonrisa inmensa. Estaba ansioso, sus manos se retorcían entre si y él no lograba mantener la postura tranquila que normalmente tenía cuando estaba de pie frente a mí. - ¿Qué es lo que me querías decir? - pregunte curiosa mientras me sentaba en el borde de la cama y comenzaba a comerme la tarta que supuestamente era para Theo. Bueno a mí la ansiedad claramente me golpeaba con el hambre. -Sam, lo que te voy a decir puede cambiar las cosas entre nosotros, pero de verdad creo que vale la pena porque ya no soporto verte con el idiota de tu novio. - se acercó un poco más a mi mientras me miraba de una forma que jamás había sentido de él…me miraba de forma intensa como si…como si… ¿me quisiera? -Theo me estas asustando. - solo esperaba que no me dijera lo que creía que me iba a decir. Después de tanto tiempo esperando y soñando con este momento ahora no quería escucharlo porque me aterraba que fuera por egoísmo y no lo que sintiera realmente. Max me hacía sentir amada y la prioridad para él, con Theo podían ser tantas cosas que de verdad no sabía si quería realmente saber lo que estaba o no por salir de su boca. Tomo mis manos y me ayudo a levantarme de la cama, dejo el platillo a un lado y luego acaricio mi mejilla para luego dar paso a las palabras que más soñé y que más me aterraban en la vida saliendo de su boca. Inhalo tomando aire y luego en un susurro me dijo: -te amo. – se acercó a tal punto que respirábamos el aire del otro, sus ojos estaban a solo centímetros de los míos y nuestras narices se tocaba románticamente, era todo tan íntimo cuando dijo las últimas palabras. –al fin te veo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD