La vampiresa me mira con rabia. Pero lo único que siento en estos momentos es una felicidad que embarga todo mi ser, puesto que por fin Lucy pagará por todo el daño causado. Alex coloca unas esposas de plata en las manos de la pelirroja, ella gruñe e intenta soltarse pero el cazador no se lo permite, puesto que intensifica más su agarre. Ella gime del dolor en el momento en que Alex presiona las esposas. —Suéltame. —Gruñe, veo que Alex la mira con odio, en ese instante la golpea en una de sus piernas haciendo que caiga de rodillas al piso. —No sabes lo que te espera. —Sentencia con voz cargada de veneno, observo que el cazador le apunta con el arma. —Levántate, es hora de irnos. Lucy se pone de pie, gruñendo comienza a caminar y de un rápido movimiento ella se da la vuelta y alza u

