Capítulo 2

2139 Words
Termino de bajar las escaleras y me posiciono al lado de mi madre. El hombre me mira sonriendo y me observa como si de algo importante se tratara. —Hola, Hanna. —Extiende su mano. —Hola, ¿cómo sabes mi nombre y quién eres? —Pregunto estrechando su mano. —Mi nombre es Alex Black, llevo tiempo buscándote. Tenemos muchas cosas de que hablar. —Tú no tienes nada que hablar con mi hija, por favor Alex, déjala fuera de todo esto; ella..., ha sufrido mucho con la muerte de Robert. —Sophia suplica pasando las manos por su falda bien planchada. —¿Mamá de qué hablas? Dejarme fuera de qué, no entiendo nada —. Y esa es la verdad, no logro entender de qué habla mi madre, y por qué Alex dice que lleva tiempo buscándome. —Hay algo que no sabes—, la miro sin entender. —Mi hermana Karen y Jace eran cazadores, pero nunca supimos, sino hasta el día en que te dejaron con nosotros, recuerdo con exactitud sus palabras, cuiden de ella como si fuera su hija, manténganla al margen de las cosas sobrenaturales. Quizás no nos creas, pero nosotros somos cazadores. Y te pido por favor que mantengan a mi hija fuera de todo esto, quiero que ella tenga una vida normal; por eso se la estamos entregando, con todo el dolor del alma, al abandonarla. —Hace una pausa.. —No le creíamos, hasta que Lucas nos dijo que eran cazavampiros. —Se sienta en un sillón. —Alex, toma asiento, por lo visto Hanna tiene que saber todo. —No digo nada con respecto a lo que eran mis padres, en realidad..., eso no me sorprende dado que Liam me lo dijo la noche que hablé con mis padres. Sé que llevo sangre de cazadora, y la verdad a mí eso no me importa en lo más mínimo. —Lo sé, Liam me lo dijo. —Digo y me encojo de hombros restándole importancia. Ella me mira sorprendida. —Bueno, Alex. Dime ¿por qué llevas tiempo buscándome? —Recojo mi cabello en una coleta alta, escucho unos pasos acercase hacia acá. Me giro y veo a Aria. Ella al ver a Alex, le sonríe y juega con un mechón de su cabello, de inmediato pongo los ojos en blanco. Cuándo será el día en que ella dejará de será así. Mi amiga se acerca a mí y se sienta a mi lado, Alex me dice que tenemos que hablar a solas ya que es algo importante. Pero Aria es mi amiga de mi entera confianza. Así que mi respuesta es un "Se queda" Él alza una ceja y me encojo de hombros. Entonces decide hablar. —Soy cazador de sangre pura, así como lo eres tú. —Comienza a decir. —Y sé que tú eres hija de Jace Clayton, tus padres y los míos fueron los mejores. Ellos eran amigos. —Hace una pausa. —Un día mi padres salieron y nunca volvieron, porque aparecieron muertos, el mismo día que mataron a los tuyos. Mi tío Elliot me acogió en su hogar y también a mi hermano, nos enseñó a asesinar vampiros, somos pocos lo que hay, ya que Damián se ha encargado de matarlos a todos, él asesinó a mis abuelos, mató a todos nuestros antepasados. —¿Cuántos años tendrá ese vampiro? —De acuerdo, ¿y yo que tengo que ver ahí? Respóndeme esta pregunta. ¿Damián fue el que mató a mis padres biológicos? —Él asiente levemente, un nudo se forma en mi garganta al saber que ese mismo vampiro causó la muerte de Robert. —¿Por qué me buscas? —Decido cambiar de tema. —Estamos organizando un grupo de cazadores para atacar a Damián, y a los del consejo, tenemos pensado matar a esos asquerosos vampiros, y para lograrlo..., te necesitamos. —Lo miro con incredulidad, observo su rostro para ver si quizá está mintiendo o es una broma. Pero no, permanece serio; trago saliva. —Yo..., no nací para eso. —Me pongo de pie. —Lo siento pero con mi ayuda no cuentes, no quiero saber nada de vampiros. —Espeto y comienzo a caminar hacia las escaleras. Aria me sigue y cuando voy a subir el primer escalón, una mano sujeta mi muñeca haciendo que me detenga, me giro encontrándome con la mirada de Alex. —Eres una sangre pura, sólo quedamos pocos, y por eso te necesito, sé que debes estar enfadada por todo lo que esa especie te hizo. —Frunzo el ceño. —Sé que Damián ocasionó la muerte de Robert, y también sé lo que pasó con Liam. —Me suelto de su agarre. —Te he vigilado desde hace meses, porque tenía que cerciorarme de que fueras tú. Katherina Clayton, eso me dijo mi tío, él me habló de tus padres y me dijo tu nombre. —Abro los ojos como platos, miro a mi madre y ella asiente. —Mi nombre es..., Katherina. —Susurro mirando a un punto fijo. No es normal enterarte de la noche a la mañana, que eres hija de cazadores y que tienes otro nombre, que ahora necesitan tu ayuda para matar al vampiro más peligroso, aunque debería aceptar por venganza..., pero..., no puedo. No quiero convertirme en una asesina, pero pensándolo bien; ellos ya están muertos. Aún así, quiero una vida fuera de todo esto. —Cuando dices sangre pura, ¿a qué te refieres? —Inquiero. Sonríe. —Que tus padres fueron cazadores de los originales. Es decir, cuando comiences a entrenar tus poderes irán creciendo, serás ágil, y tu fuerza aumentará..., en cambio, están los cazadores que se nos unen, o que reclutamos. —Será eso cierto, miro a Aria y ella muerde su labio viendo a Alex. —Ellos al entrenar, sabrán pelear y utilizar las armas. Pero..., no es lo mismo como los sangre pura. ¿Entendiste? Asiento. —Alex, lo siento pero yo quiero una vida fuera de todo esto. —Digo mirándolo fijamente. —Te necesitamos, además tú tanto como yo, queremos acabar con Lucy, esa vampiresa me debe una y se las cobraré muy caro. —Espeta molesto. —¿Qué te hizo? —Pregunto confusa. —Ella sedujo a mi hermano y después lo mató. —Tensa la mandíbula. —Lo siento, no debí preguntar. —Paso las manos por mi cabello. —Alex, vete por favor. Yo, no quiero esa vida, y suerte con tu venganza. —Giro sobre mis talones y subo a mi habitación con Aria detrás de mí. Me acuesto en la cama, siento que Aria se sienta a mi lado. Por qué cuando quiero olvidar que los vampiros existen, aparece un cazador. No quiero saber nada que me recuerde a Liam y a ningún vampiro; lo único que quiero es una vida normal como cualquier otra chica de mi edad, quiero terminar mis estudios e ir a estudiar a la universidad. —Amiga. —Aria toma mi mano y me da un leve apretón, le dedico una sonrisa. —Deberías pensarlo. ¿No crees? —La miro escéptica. —Yo te acompañaría con gusto a tus entrenamientos. —Hace un baile sensual con la cejas. —¡Estás loca! —Exclamo tirándole la almohada. —Aria, no quiero esa vida, ya basta. —Replico molesta mientras cubro mi cabeza con una almohada. —Está bien, sólo era una broma. —Ríe a carcajadas. (===) —¿Qué tal este? —Le pregunto a Aria, me puse un vestido muy provocar, color vino tinto. Me encuentro con mi amiga en el centro comercial, dado que he decido cambiar mi forma de vestir. —¡Está lindo! —Chilla y agarra mas vestidos. —Llévate estos. —Me los entrega. Después de comprar muchas cosas, nos fuimos a comer algo. Aún recuerdo las palabras de Alex diciéndome que mi nombre es Katherina Clayton; suspiro y le doy un sorbo a mi jugo. Cuanto deseo salir de clases para poder irme a estudiar a la universidad..., quiero conocer rostros nuevos, hacer nuevos amigos y dejar todo esto atrás. Añoro una nueva vida, y olvidar por completo lo que viví en este estúpido pueblo. Tras haberme pintado el cabello de color n***o, el cual me llega casi a la cadera, y ponerme el piercing en mi labio inferior, eso me dolió..., aunque no mucho; pero no importa, me gusta como se me ve. Aria decidió colocarse uno en el ombligo. Nos fuimos a nuestras casas. Al llegar, entro sigilosamente y corro con rapidez hacia mi habitación. En realidad..., aún no quiero que Sophia vea mi cambio, es estúpido. Lo sé, dado que en cualquier momento me verá. Al cabo de un rato, entro a la ducha. Al salir, me visto y me dejo caer en la cama, pienso en el giro tan grande que dio mi vida..., todo ha cambiado, nada es lo mismo. Siento una molestia en mi labio, ya que se me es extraño tener algo nuevo. Pero me encanta como se ve; la puerta se abre y logro ver a mi madre, ella pone los ojos como platos. —Hanna Miller. ¡¿Qué te hiciste?! —Inquiere molesta. —Un cambio de Look. —Me pongo de pie, y doy una vuelta mientras muevo las manos. —Estás mal. —Se cruza de brazos. —No te gusta. —Hago pucheros. —Acaso no me veo bien. —Tomo mi cabello y lo peino con mis dedos. Pone los ojos en blando. —Te ves hermosa, pero no era necesario ese cambio. —Coloca sus manos en mis hombros. —Pero si te sientes bien así, lo puedo aceptar. —Guiña un ojo. —Gracias mamá, me alegro que siempre me apoyes. —La brazo. —¿Por qué nunca me dijiste nada de que conocías a Alex? —Pregunto y me siento en la cama. —Lo supe por Lucas, él me dijo que Alex te estaba buscando. —Hace una mueca. —Entonces un día, Alex estuvo aquí, pero tú estabas muy mal por la muerte de Robet. —Cierra los ojos y respira hondo, sé que le duele la muerte de mi padre. Y recordarlo la hiere. —No lo dejé que te viera, hasta que anoche apareció otra vez. —Entiendo, mamá yo no quiero ser una asesina. —Me acuesto boca arriba. —Tengo hambre. —Digo para cambiar de tema. —Vamos a cenar, para eso vine aquí, a avisarte. —Ríe y ambas salimos de la habitación. (===) Hoy es lunes y me encuentro camino a la escuela. Tras varios minutos caminando llego a la entrada, veo a muchos estudiantes que sólo me miran detenidamente mientras murmuran entre ellos... No les doy importancia y me dirijo a mi casillero para buscar los libros de mi primera hora de clases. "Historia" Cuando llego, coloco la clave, y de inmediato llegan recuerdos a mi mente, eso..., es algo inevitable, por más que intente no acordarme de todo lo que viví hace unos meses, siempre llegan esos recuerdos que son como dagas a mi corazón. Tomo los libros y cierro el casillero. —¡Hola, Hanna! —Me giro al escuchar la voz chillona de mi amiga. —¡Estoy feliz de verte aquí! —Hola, Aria. —Saludo, y veo detrás de ella viene Lucas, el cual abre los ojos como platos al verme, también Nicholas. —Hola, hermosa. —Me abraza con fuerza, pero sin hacerme daño. —Siento mucho la muerte de Robert. —Dice y besa mi mejilla. —Te extrañé. —Digo estrechándolo en mis brazos. —Hola, preciosa. —Dice Nicholas y abre sus brazos, me alejo de Lucas y me dirijo hacia Nicholas, lo abrazo. —Que gusto volver a verte. —Besa mi sien. —Estás preciosa, me gusta ese piercing. —Ríe. —Gracias. —Sonrío y siento mis mejillas teñirse de rojo. Nos quedamos hablando un rato, al cabo de un rato, el timbre suena y nos dirigimos a nuestras respectivas clases. Al llegar al salón de Historia, me siento al lado de Lucas; todos los estudiantes me quedan mirando cono si fuera un experimento fallido. O, algo parecido. Suspiro, en ese momento entra un hombre cabello cobrizo, ojos color celeste. —Buenos días. —Camina hacia el escritorio y se sienta. El profesor comienza clases. A decir verdad..., súper aburrida. Tras dos horas de clases, el timbre suena. Recojo mis cosas y me dirijo hacia él para decirle que me deje trabajos por las semanas que falté. Tras haberle contado el porqué de mi ausencia, me dejó algunos trabajos para obtener mis notas. Salgo de allí y me dirijo a mi siguiente clase. (===) —Aria, ¿me ayudarías a hacer los trabajos de Historia? —Estamos en la hora del almuerzo, en la mesa se encuentra Aria, Lucas, Nicholas y yo. —Sí, si quieres voy a tu casa después de clases. —Asiento. Me dispuse a almorzar, cuando de repente mi mirada coincide con esos ojos color verdes. Trago saliva, él viene entrando a la cafetería y me mira sorprendido; veo que le hace seña a James, el cual sonríe al verme. Ambos se acercan a mí. ¿Qué se supone que debería hacer? La verdad es que no quiero hablar con ellos, soy consciente de que ellos no tienen la culpa de lo que me pasó, pero no puedo evitarlo.
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