EXTRA POV : KATHERINE. Diez. No nueve. Ni once. Diez. Desde que era una niña, mi madre me obligaba a escribir una lista con mis propósitos para cumplir en el año. Me decía que la doblara y la llevara siempre conmigo a modo de recordatorio y que no olvidara el último propósito, pues era el más importante de todos. Al principio no entendía el por qué fijar todos esos propósitos y durante los primeros años solo lo hacía para conseguir que se callara y dejara de presionarme, era muy duro ser la hija perfecta. Escribía cosas como: «Que mi mamá no me avergüence delante de mis amigas por estar ebria» «Tener el cabello más sedoso» «Ser la envidia de todas las niñas» Conforme fueron pasando los años siempre lograba cumplir con cada propósito y comencé a tomarmelo realmente en s

