Ya pasaron unos cuantos días, después que yo dije a “Hurem” mi estatus social, pero esto no cambio nada. Estaba retenida en mi habitación, por cierto, muy cómoda y espaciosa, sin poder salir cuando quisiera, solo pude ir acompañada por Lidia a los baños. Allí descubrí muchas cosas más de las que me conto Lizi. Aparte de las cuatro mujeres de Kan en el harén vivían sus concubinas, o sea, las esclavas sexuales. Pero muchas de ellas nunca vieron al Kan. Esto era para mí un gran descubrimiento. El Kan las tenía solo por mantener el estatus. Entendí que el estaba enamorado de su mujer Fátima Hanum, la que intentaba quitar a Validé su poder en el Harén. Por lo visto que la suegra y la nuera no se llevaban bien. O sea, el problema de siempre podría serme útil. En estos días que yo estaba en e

