- Me alegro verle en nuestra casa, Condesa. – Dijo la mujer favorita del Kan. Como me hablo en ruso y tenía aspecto físico más bien occidental, que oriental, me hizo pensar que ella es de origen eslavo. - ¿Usted es rusa? - pregunté. - No, pero mis orígenes eran rusos, mi tatarabuela era Roxelana, que fue la cuarta y única esposa legítima de Suleimán el Magnífico. Por eso a todas las niñas de mi familia enseñaron el ruso, - dijo la mujer con presunción. No estaba tan equivocada de llamarla «Hürrem». - ¿Y usted que numero de mujer lleva? - pregunte con sarcasmo, porque no me gusto su arrogancia. - La favorita, la más poderosa e importante. Si usted intenta humillarme, esta muy equivocada, Condesa. Tu estas aquí, porque yo lo permití, - dijo con maldad. - Perdóname, pero ahora no soy

