Me recosté en la cama con la carta de la universidad en mis manos, la leí una y otra vez, mientras repasaba las razones para no aceptar, pero lo cierto es que ya había decidido.
Los recuerdos de mi infancia con Marco eran pocos, era un niño tímido, bastante bajo de estatura para su edad y algo regordete, su cabello n***o siempre estaba alborotado.
Tal vez él necesitaba esto tanto como yo, solo sería un acuerdo entre dos amigos, un matrimonio falso que nos beneficia a ambos, no suena tan mal.
Aguarde lo más que pude esperando a mi padre, pero el sueño termino por vencerme.
El sol colándose por mi ventana me desperto, me cepille los dientes y fui a la cocina aún en pijama y con mi cabello apuntando en todas direcciones.
El lugar estaba en silencio, papá aún dormia, encendí la cafetera y comencé a prepar el desayuno, tomé unos huevos de la nevera, un poco de tocino y pan tostado, papá salió de su habitación siguiendo el aroma del desayuno recién hecho.
— Buenos días papá. — Saludé sin despegar la vista de la comida en la estufa.
— Buenos días.
— Toma asiento, ya casi está listo.
Deje los platos sobre la mesa y servi el café. comimos en silencio durante un momento, la comida era buena, pero los nervios no me permitían disfrutarla, deje los cubiertos sobre el plato, analizando mis palabras una última vez.
— Acepto — Dije sin dar ningún tipo de explicación. papá me miró extrañado sin entender a qué me refería.
— Acepto el trato, me casare con Marco De Luca, quiero poder estudiar la Universidad.
papá se levanto de su silla y vino hasta mi, me dió un abrazo fuerte, por primera vez parecía entusiasmado por algo.
— Hablaré con Adriano, se pondrá muy contento. — Dijo con una sonrisa en el rostro.
Forcé una sonrisa, terminamos el desayuno en silencio, se levantó de la mesa y se retiró sin decir nada, mi emoción se vio opacada por la insertidumbre de no saber que pasaría de ahora en adelante.
Sacudí la cabeza y fui a mi habitación, tomé una ducha y me prepare para ir al trabajo, es sábado, tengo los dos turnos, necesito el dinero, falta muy poco para la graduación, lo que significa gastos.
El aroma a café me recibío, nunca me cansaba de esto.
— Hola, soy Charlotte — Dije mientras me acomodaba frente a la registradora.
— Hola, soy Fabián, el nuevo. — Se presentó el joven que ocupaba el puesto de Arnold.
— Mucho gusto Fabián, bienvenido.
Las mesas comenzaron a llenarse de clientes, el sábado suele ser el día con más trabajo, definitivamente un mal día para comenzar a trabajar.
Después de horas de trabajo, el último cliente sale del lugar.
— ¿Tienes mucho tiempo de trabajar aquí? — Pregunta Fabián mientras limpiamos las mesas.
— Tres años, comencé a trabajar cuando tenía quince años — Respondo amable a su pregunta.
— Así que dieciocho años, debes estar por entrar a la Universidad.
— Si, bueno, sigo esperando que me respondan, ¿tu estudias?.
— Segundo año de ingeniería.
— Eso explica tu habilidad con la máquina de expresó — Bromeó.
Al terminar, ofrece llevarme a casa pero me niego, somos compañeros de trabajo pero no lo conozco, prefiero caminar.
Necesito hablar con Lily, es mi amiga y se que puedo contarle lo que está pasando, sin juzgarme, así que decidí llamarla, responde al segundo tono.
— Hola
— ¿Te desperté? — Pregunto mirando mi reloj.
— ¿Bromeas? es sábado por la noche, estoy lista para salir a divertirme, deberías acompañarme.
— Paso, sabes que no es lo mío.
— ¿ Que no es lo tuyo? ¿Divertirte? anda vamos, paso por ti en media hora. — Insiste.
— Está bien — Acepto sin ganas y termino la llamada.
Me doy una ducha rápida y busco algo de ropa, escojo un vestido blanco de una manga, es corto, pero cubre lo necesario, recojo mi cabello en una cola de caballo alta, me aplicó un poco de maquillaje, estoy lista, me siento satisfecha con el resultado.
Salgo al escuchar el claxon del auto de Lily.
— Hola — La saludo mientras ajusto el cinturón de seguridad.
— Hola, estás hermosa, tendría que haberte convencido de salir mucho antes.
— Gracias Lily, tu también lo estás — Su comentario me sonroja, no acostumbro arreglarme tanto, ni usar ropa tan escotada, paso mi día vestida con mi uniforme escolar y solo lo cambio por el de trabajo.
No encuentro el momento para contarle lo que está pasando, no quiero causarle un infarto mientras conduce y tener algún accidente, esperaré a que lleguemos a dónde sea que vamos.
— ¿ A dónde vamos? — Pregunto curiosa.
— Es un antro nuevo, te va a encantar. — Responde entusiasmada.
Llegamos unos minutos después, tuvimos que dar un par de vueltas a la manzana para poder encontrar un lugar donde estacionar el auto.
Por fin un lugar disponible, Lily empieza a maniobrar pero el lugar es muy pequeño, mi puerta quedó tan cerca del auto que se encuentra al lado, que tengo que cruzar hasta el lado de Lily para poder salir.
— ¿Lista? — Pregunta Lily después de los diez minutos que me tomo salir del auto.
— Eso creo — Digo dudosa de entrar en aquel lugar.
Lily toma mi mano y me conduce hasta la entrada del lugar, me cuesta trabajo seguirle el paso, me sorprende su habilidad para caminar tan rápido usando tacones.
La fila para entrar es enorme, la gente se queja por el tiempo de espera, dudo que alguien intente pasar a la fuerza, el guardia es un tipo enorme, con cara de pocos amigos,estaba casi segura que pasaríamos la noche haciendo fila.
Apenas nos acercamos el hombre de seguridad reconoció a Lily.
— Señorita Tyler, que gusto verla nuevamente — El tipo la saluda de manera respetuosa.
— Hola Jhon, ella es Charlotte, viene conmigo.
Inmediatamente Jhon levanto la cadena y nos dió el paso.