Tres

915 Words
El sonido es ensordecedor, aún gritando es imposible entender algo aquí, me acerco al oído de Lily para poder hablarle. — ¿De dónde lo conoces? — Pregunto refiriéndome al hombre de la puerta. — Fue guardia de seguridad en el banco de papá. Las personas chocan con nosotras mientras caminamos en busca de un lugar para sentarnos, pero eso parece no importarle a Lily, sus manos se mueven en el aire al ritmo de la música. — Vamos ahí hay un lugar — Toma mi mano y me arrastra por el lugar hasta llegar a una mesa desocupada. — ¿ Que quieres tomar? — Pregunta mientras llama a uno de los meseros. — Un refresco está bien. Hace una mueca de aburrimiento. — Dos tequilas — Ordena, ignorando por completo mi comentario. Las bebidas llegan de inmediato. Tomamos nuestro shot de un solo trago, puedo sentir el tequila quemando mi garganta. — ¿ Que querías contarme? — Me aceptaron en la Universidad — Respondo después de unos segundos. Decido omitir lo del matrimonio por ahora, no parece el momento indicado para hablar de eso. — Eso es increíble — Grita emocionada, se levanta y toma mi mano llevándome a la pista. El tequila y la música parecen hacer efecto en mi, el calor recorre mi cuerpo y relaja cada uno de mis músculos, empiezo a bailar lentamente al ritmo de la música. — Ese chico no te quita la mirada de encima — Dice señalando las mesas del segundo piso. Volteo a ver disimuladamente, está recargado sobre el barandal, lleva puesta una camisa blanca y un pantalón de vestir azul marino, tiene las mangas dobladas hasta los codos, y los dos primeros botones abiertos, luce tan sexy y definitivamente no intenta ocultar lo que hace, estoy segura de que no es a mi a quien observa, los movimiento de Lily son sensuales, usa un vestido n***o ajustado que deja ver su hermosa figura. — Necesito beber algo, muero de calor. — Pide mi amiga abanicando la mano frente a su rostro. Regresamos a la mesa y está vez ordenamos algo más fresco y con menos alcohol. Hay un desfile de chicos en nuestra mesa, la mayoría invitando a Lily a bailar pero ella se niega, lo cual agradezco, no sabría que hacer sola en este lugar. Mientras platicamos, no puedo evitar voltear hasta donde estaba el chico, pero ya no está, me sorprende verlo caminar hacia nuestra mesa, está acompañado de otro chico, igualmente guapo pero de cabello rubio. Se detienen justo frente a nosotras, son bastante altos, lo que me hace levantar la vista cuando uno de los chicos habla. — ¿Quieres bailar? — Pregunta el chico rubio dirigiéndose a mi amiga. — Por su puesto. — Acepta y da un salto de su lugar. Se marcha con una sonrisa en sus labios, meneando las caderas a la vista de aquel chico. — ¿Te molesta si me siento? — Pregunta con voz ronca su amigo. — No, adelante. — ¿Vienes seguido? — pregunta buscando tema de conversación. — Primera vez, soy más de estar en una biblioteca, pero bueno es una ocasión especial. — Explico sin necesidad. — No me digas ¿es tu cumple años? — Entramos a la Universidad. — Felicidades, ¿que carrera vas a tomar? — Finanzas — Me sorprende lo fácil que me resulta hablar con el. Lily regresa de la pista, hay sudor en su frente, toma su copa y bebé lo que resta de un solo trago, el chico llega justo detrás de ella, coloca la mano en su cintura, ella voltea de inmediato, llevando sus labios hasta los de él. Una sonrisa incómoda se forma en mis labios por la escena mientras esperamos a que en algún momento se detengan a tomar aire, se devoraban los labios mutuamente, temi que en cualquier momento la tumbara sobre la mesa y le hiciera el amor aquí mismo. Unos segundos después, los segundos más largos de mi vida a decir verdad, por fin se separaron, o por lo menos dejaron de besarse, ella estaba sentada sobre sus pierna. — Lily deberíamos irnos. — Sugerí incómoda. — No seas aburrida, hay que divertirnos. — Vamos Lily es tarde. — Insistí, pero se negó nuevamente. — Vamos Orlando, tienen que irse. — Hablo el chico al ver el poco éxito que tuve con mi amiga. Tomé el bolso de Lily y salimos del lugar acompañadas de los dos chicos guapos, por supuesto Lily no se despegó de Orlando. Saque las llaves del auto y metí a Lily en el lado del copiloto, en su estado era imposible que la dejara conducir, me asegure de abrochar su cinturón de seguridad y rodee el auto mientras ella se despedía por milésima vez de Orlando. Di marcha atrás pero no avance mucho cuando Lily me detuvo. — Espera no le di mi número — Balbuceo. Tomé una pluma y anote su número en el primer papel que encontré, lo arrebato de mi mano y se lo entrego a Orlando. — ¿Y tú no me darás tu número? — Pregunto el chico del cual aún no sabía el nombre. Justo antes de que pudiera responder Lily vómito dentro del auto. — Lo siento, tengo que llevarla a casa — Me disculpe y salí del lugar. Llame a casa y dejé un buzón de voz avisando que dormiría en casa de Lily, aún sabiendo que probablemente papá no notaría mi ausencia.
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