— Lily, Lily despierta — Susurré, mientras daba pequeños golpecitos, intentando despertar a mi amiga.
— No quiero — Dijo mientras tomaba la almohada para cubrirse el rostro.
— Tu teléfono tiene una llamada, creo que es Orlando — Apenas pronuncie su nombre salió de la cama de un salto, hizo un gesto al notar que le había mentido, no pude evitar reír.
— Eres tan cruel — Dijo haciendo un falso puchero.
— Báñate, tienes que llevarme a casa, me urge quitarme esta ropa, prepararé el desayuno para ti — Dije a modo de chantaje.
Arrastro los pies hasta el baño y después de veinte minutos, salió luciendo tan linda como siempre. tomé mis cosas y salimos de su habitación, nos despedimos de sus papás y subimos a su auto, bueno casi, el vómito estaba por todas partes.
La espere unos cinco minutos hasta que regreso con las llaves del auto de tu mamá.
— ¿Ya me dirás qué pasó con el amigo de Orlando?
— Solo conversamos.— Respondí con poco entusiasmo.
— ¿Que? no puedes estar con un tipo como el y solo conversar.
— No soy tu Lily, no tendría el valor de hacer algo más.
— Lo se cariño, tendrás otra oportunidad, estoy segura que te llamará — Dijo optimista.
— No lo hará.
— Entonces puedes llamarlo tu, ahora las chicas tambien podemos dar el primer paso.
— No pasará.
— ¿ A qué te refieres?
— Bueno la cosa es que, yo no tengo su número y el no tiene el mío.
Me miro como si tuviera algo raro en el rostro.
— Sabes lo solucionaremos, podemos buscar su página de facebook.— Replicó optimista.
Bajamos del auto y entramos a casa, fuimos directamente a la cocina, mientras yo buscaba los ingredientes ella se sentó en un banco junto a la barra.
— Bueno, empecemos, ¿ cuál es su nombre?
— Yo... No lo sé
— ¿Estás bromeando? — Pregunto en un tono que más bien parecía regaño.
— Yo no tengo experiencia en esto, él no me preguntó mi nombre así que no supe cómo hacerlo — Explique, mientras colocaba el desayuno sobre la mesa.
— Lo tengo — Grito, emocionada. — Se lo pediremos a Orlando cuando me llame.
Le di una sonrisa tierna, al recordar el motivo por el cual quería hablar con ella.
— Vamos a mi habitación, necesito contarte algo. — Pedí una vez que terminamos el desayuno.
Nos tiramos sobre la alfombra viendo el techo, una al lado de la otra.
— ¿ Recuerdas a Marco?
— ¿Quien? — Pregunto confundida.
— Marco De Luca.
— ¿El gordito?
— Si
— ¿Que pasa con él?
Lo pensé por unos segundos antes de responder, intentando buscar la mejor manera de decirlo, pero no había, inhale hondo.
— Me voy a casar con él — Dije tan rápido que sonó como un trabalenguas.
Lily no respondió, me miró por unos segundos antes de soltar una gran carcajada.
— Eres una tonta casi haces que me de un infarto, ya dime la verdad ¿que pasa?
— Es la verdad Lily.
— Pero, no entiendo, nunca me dijiste nada, ¿desde cuándo salen? ni siquiera sabía que había regresado.
— No salimos, y en realidad no se dónde esté justo ahora.— Admiti apenada por la situación.
— Llámame estúpida si quieres pero no entiendo nada de lo que estás diciendo.
— Su papá le ofreció un trato al mío, no tengo todos los detalles pero básicamente se trata de casarme con Marco para que el pueda tomar la presidencia de la empresa y a cambio pagará mi Universidad.
— No aceptaste ¿cierto?
— Solo será un año, ni siquiera tendremos que vivir juntos, solo es un papel, un requisito tonto, y yo, bueno, sabes que de otra forma no podré pagar mis estudios.
— ¿Cuando será eso?
— Aún no lo sé, recién le dije a papá que aceptaría el trato, solo no me juzgues, eres la única persona a la que le puedo contar esto.
— Jamás lo haría.
No sabía lo mucho que necesitaba un abrazo hasta que ella lo hizo, definitivamente tengo la mejor amiga.
— Entonces ¿ que pasa con Orlando? — Pregunte cambiando de tema.
— Me encanta, es guapísimo — Dijo a la vez que revisaba su teléfono por quinta vez en diez minutos.
— De eso no hay duda.
— ¿ Cress que me llame?
— Lo hará, dale tiempo, el tipo aún debe estar dormido.
Su teléfono timbró, pero no contesto de inmediato, según ella para hacerce del rogar, hizo un puchero al mento de ver la pantalla.
— Es mamá — dijo antes de contestar — Necesita el auto, me tengo que ir.
— Me mandas un mensaje llegando. — Pedí.
— Lo haré, nos vemos en clases.
Nos despedimos con un último abrazo.