Marco.
Llegue a casa después de dejar a Orlando en la suya y me di una ducha rápida antes de acostarme.
Como de costumbre me levanté muy temprano para ir a correr, regrese dos horas después, el auto de Orlando está estacionado afuera.
Entre a la casa pero no había rastro de Orlando, fui hasta la cocina por un poco de agua antes de subir a mi habitación.
— Buenos días Marco, el joven Orlando llegó temprano, está en tu habitación — Me informo Zaira el ama de llaves.
— Gracias Zaira.
Entro a mi habitación y Orlando está tirado sobre mi cama, sus pies cuelgan de ella, cómo si se hubiera cansado de esperar sentado.
— No pence que te vería hasta mañana.
— Tienes algo que me pertenece — Dice mientras se incorpora.
— ¿De que hablas? — Respondo mientras me quito la playera, está empapada de sudor por el ejercicio.
— El número de Lily, lo deje en tu auto anoche.
Camino hasta el buró junto a mi cama y le entrego las llaves de mi coche para que pueda ir a buscarlo, realmente debe interesarle esa chica para que esté despierto a esta hora un domingo soportando una resaca.
— Déjalas en su lugar, me daré una ducha. — Cierro la puerta del baño y abro la regadera.
El recuerdo de la amiga de Lily viene a mi mente, desde que la vi entrando al antro, no pude despegar mi vista de ella, parecía ajena al descontrol de aquel lugar, su sonrisa derrochaba inocencia.
Su dulce aroma me embriagó al instante, la forma en que mordía su labio inferior, simplemente me hacía querer besarla, me perdí tanto observando su rostro al hablar que olvide preguntarle su nombre, probablemente ahora solo piense que soy un estúpido.
— ¿Sigues aquí? — Digo al ver que Orlando sigue en mi habitación.
— ¿Que es esto? — Me muestra un papel.
El número de Lily esta escrito sobre una nota de compras, los números se confundían con las letras, lo que, lo hacía casi imposible de entender.
— Lo siento, puedes buscarla el próximo sábado, seguro estará ahí.— Digo dándole poca importancia al asunto.
— Tengo que llamarla, le dije que lo haría. — Dice apremiante.
— Suerte con eso — Digo al ver que sería imposible descifrar el número.
— Llama a su amiga, ¿cómo se llama? yo olvide su nombre, bueno en fin, es el pretexto perfecto, dile que perdí el papel, necesito su número.
Parecia bastante interesado en hablar con ella.
No pude responder, me sentí como un idiota adolescente, no tenía su número y lo peor es que ni siquiera pregunte su nombre.
— No puedo.
— Yo lo haré — Tomo mi teléfono y encendió la pantalla — ¿Cuál es su nombre?
— No lo se.
— ¿Tu no tienes su número y no sabes su nombre?
— No
— Me sorprende que no sigas siendo virgen.
Se dejó caer sobre la cama, aceptando su derrota, termine de vestirme y salí de la habitación con él detrás de mi.
— ¿Les sirvo el desayuno? — Pregunta Zaira al vernos bajar.
— Si Gracias Zaira y por favor trae una aspirinas.
No dejó de observar el papel durante todo el almuerzo.
— Lo vas a desgastar si lo sigues mirando así.
— Yo por lo menos lo intento.
— Bien, dame eso. — Pido con la mano extendida.
— ¿ Que vas a hacer? — Pregunta preocupado de que lo pueda dañar.
— Dámelo. — Ordenó una ve más.
Tomé el papel y lo observe durante unos segundos a contra luz, saque mi bolígrafo y escribí sobre mi periódico una pequeña lista de números que parecían coincidir con los del papel, alguno de esos tendría que ser el correcto.
— Llama, si no es, te disculpas y continuas con el siguiente — Dije mientras le pasaba el periódico con los números.
Saco su teléfono y marco los números de la lista pero ninguno era el de Lily, tomo mi bolígrafo e hizo lo mismo que yo, observo el papel por ambos lados y anoto un par de números más.
Continuo marcando numeros sin éxito, regreso a la lista anterior, y marco nuevamente uno de los números que yo anoté, no había respondido la primera vez.
Pego el teléfono a su oreja y espero.
— Hola ¿Lily?
No pude escuchar su respuesta y casi no fue necesario, Orlando se levantó de la mesa y se encerró en mi despacho, salió después de un par de minutos.
— ¿Acertaste el teléfono de Lily o la otra persona al otro lado del teléfono era muy agradable?
— Idiota — Respondió con ironía — Iba saliendo de casa de su amiga, me llamara cuando llegue a casa, tengo que irme.
— Te veo mañana — Me despedí.
— Se llama Charly — Grita mientras se marchaba.
Sabia que había preguntado su nombre por mi, pero para conseguir su número, estoy seguro no me lo pondría tan fácil, me hara pagar por mi error de novato.