Daisy 15 de abril de 1920 Dos días más tarde de haber hablado con James, Daisy se había visto obligada a guardar reposo en la habitación. De alguna manera, era desconcertante el giro que habían tomado los acontecimientos. Una mujer que no conocía había aparecido el día anterior para tomar sus medidas -algo bastante inusual- y luego le había enseñado distintas texturas de tela para que eligiera la más agradable. ¿Qué narices se suponía que estaba tramando James? No solo no lo había visto a lo largo de estos dos días, si no que no dejaba de enviarle a personas que le hacían preguntas extrañas. -Esto tiene que acabar -murmuró caminando hacia la puerta. Simplemente no podía dejar las cosas como estaban. Daisy salió de la habitación y caminó hacia el despacho de James con paso apresurad

