CAPÍTULO 2
Mientras me dirijo a la hacienda por mi mente pasan los momentos en los que mis padres jugaban conmigo y de cómo disfrutaba pasar tiempo con ellos.
- Señorita, señorita - las palabras del conductor me saca de mis pensamientos - ya llegamos señorita
- Gracias, tome - le entrego el dinero del trayecto, me hace un asentimiento de forma de agradecimiento.
Bajo del auto, y el señor me ayuda con mi maleta y tomo un fuerte respiro no sé qué me espera a partir de ahora. El conductor entra en el auto y se va, yo me adentro a la hacienda y veo cosas tan cambiadas, son muchos los años que no estuve aquí.
Cuando me voy acercando más a la casa me topo con la mirada de mi madre quien comienza a caminar hacia donde me encuentro atrapándome entre sus brazos.
– Viniste, mi amor viniste – me dice, pero no logro responder a su abrazo – te extrañe mucho, no sabes cuánto – me aprieta aún más fuerte contra su cuerpo, trato de levantar mis brazos para abrazarla como cuando era niña, pero algo dentro de mí no me lo permite. Se va separando poco a poco de mí mirándome fijamente.
– He deseado por años que volvieras – me dice casi sollozando – estoy feliz de que volvieras.
– Yo también estoy feliz de volver, sabes que adoro estas tierras donde fui tan feliz... hasta que mi papá murió.
– Sabes que eso fue algo muy doloroso para las dos, hija, pero ahora que volviste a la hacienda espero que comiences a juntar recuerdos hermosos y te la pases bien – dice esperanzada.
– No sé si sea posible vine aquí por algo y porque te quiero también, pero estando aquí Cristofer no creo que eso pase – digo con remordimiento – aunque sé que un día te vas a decepcionar de él.
– No digas eso Cristofer nunca me ha dado motivos para pensar que algo así pueda pasar.
– Porque TE TIENE EMBOBADA – digo impotente ver que mi madre no ve la realidad – ¡él se casó contigo por interés! y un día te lo voy a probar.
– Acalia ¡basta! – se enoja – Cristofer nunca ha hecho algo malo al contrario me ha hecho feliz y juntos logramos levantar la hacienda y mucho – no puedo creer que ese tipo la haya engatusado – ¡Por Favor! Acalia... Yo le tengo mucha confianza
– Si, creo que ese es el problema. Pero también me va a dar gusto revisar las cuentas
– Se te olvida que a diferencia que cuando estaba con tu papá no sabía nada de este negocio, ahora he estado al pendiente y te aseguro que no vas a encontrar nada mal – me asegura con toda firmeza.
– ¡Ojalá! así sea madre. ¿Sabes que estudie todo lo relacionado con haciendas desde administración hasta los cultivos que se realizan?
– Pues Cristofer te puede ayudar y explicar todo lo que quieras sobre la hacienda – argumenta haciendo que me enoje aún más.
– No necesito que ese hombre ayude – niego con la cabeza – por favor no volvamos a hablar de él
– Yo quisiera que estuviéramos tranquilos los tres y que no te sientas incomoda, ni molesta con él... y que disfrutes que estes de nuevo en casa.
– Lo voy hacer, ya verás...
Luego de la conversación con mi madre nos adentramos a la casa donde me encuentro con nana Lupe quien corre a abrazarme.
– ¡Mi niña! ¡Mi niña! – le abrazo muy fuerte como si no quisiera que nunca me soltara – ¡Mi hija mira quien llegó! – grita nana Lupe y veo que sale Sofi quien también se alegra de verme y vine corriendo a abrazarme también.
***
Después del encuentro que tuve con mi madre, nana y Sofi me llevaron a mi antigua habitación para instalarme, mientras lo hago lo primero que hago es darme una ducha para quitarme el sudor del viaje y poder relajarme un poco. Cuando salgo del baño escucho que tocan la puerta.
– ¿Se puede? – Sofi asoma la cabeza por la puerta
– Claro, entra – le hago el gesto con la mano
– ¿Te ayudo a peinarte?
– Esta bien
Hay un silencio algo incómodo, pero va pasando mientras me va peinando, Sofi siempre fue mi amiga cuando vivía aquí hacíamos travesuras y jugábamos juntas. Luego de un momento Sofi comienza a hablar diciendo:
– Ya sé que te cae gordo, pero la verdad es que el patr... – me volteo mirándola molesta – ...él ha hecho mucho por la hacienda.
– Pues sí la verdad vi a la hacienda mucho más moderna – digo resignada no es que no me alegré de que esté mejor la hacienda, sino que sea él el motivo de que esté así.
– Es que él trajo el agua caliente a la cocina... – deja de peinarme y se siente en el mueble – puso un sistema de esos para regar las tierras y... y compró más terrenos para sembrar
– Ya vi que se ganó a los trabajadores... todos hablan maravillas de "él patrón" – muevo los dedos en forma de comillas mientras digo el patrón.
– Pues de él y de tu mamá porque entre los dos hicieron muchas cosas – se paró y continuó peinándome – Haber ya quedo... Te ves bien bonita – le sonrío para después dirigirme a la cama donde deje un pequeño bolso de maquillaje y un vestido.
– Mira – agarro el bolso – te traje lápices de labios y sombras para que también te pongas muy bonita... ah y mira – cojo el vestido – y lo más importante tin...
– Guao – se pone contenta y recibe las cosas y me mira – gracias... te extrañe mucho mejor me voy antes que me ponga a chillar.
– Me dijeron que ella y Rosa me van hacer lo que más me gusta de comer para la cena - digo emocionada.
– Gracias – se acerca y me abraza, luego se dirige a la puerta y sale.
***
Al día siguiente noto como los rayos del sol se aparecen con todo su esplendor por mi ventana ayer fue un día con muchas emociones menos mal que el tal Cristofer no se apareció en la cena por motivo de una reunión de la exportadora y me alegro no tener que topármelo, pero creo que mi suerte no durará mucho.
Al terminar la cena llamé a Claudia y le conté sobre mi llegada se alegró tanto de que llegara bien y me dijo que cualquier cosa le avisará y haría hasta lo último para venir y ayudarme también hablamos sobre la graduación que se haría y que Daniel había preguntado por mí.
Me alisto para bajar a desayunar y dar un paseo por la hacienda para familiarizarme de nuevo.
Luego de desayunar me encuentro con Sofia al salir de la casa dirigiéndome donde las caballerizas y me veo a Nieve cuando me fui aún era un potrillo ahora es todo un caballo.
– ¡Que guapa que te tienen Nieve...! – exclamo acariciándola – Vamos a ir a montar, aunque hace tanto que no lo hago a ver si me acuerdo - informo.
– Eso nunca se olvida niña ahorita se lo ensillo - dice Chucho sacando las sillas para montar
– Gracias Chucho, que gusto verte de nuevo
– ¿Y este caballo? es nuevo – afirmo acariciándolo
– Es Sombra, y es del patrón Don Cristofer
– ¿Cómo que Don Cristofer?
– Pues es el patrón desde que se casó con su madre ella dijo que debemos tratarlo con respeto porque él iba hacer el amo – dice y no puedo creer que no se esperara a que pasara tiempo para llamarlo así.
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Quisiera saber sus opiniones, los estaré leyendo!!
Estare actualizando los jueves y sabados hata el capítulo 5, esten atentos!!