14.

1226 Words
—Siempre me sorprendió algo de ti, te apoye en la junta y te di todo el poder de decisión porque sabía que eres el más inteligente de la familia, mis hermanos no podían con una gran responsabilidad, por eso a mi también me entregaron el poder de desición. No sé en que momento, nosotros que tomamos tan buenas decisiones, tu padre y yo, tu llegaste a tener un gusto tan terrible... Dario no comprendió al principio porque su abuelo parecia estar hablando al azar, no fue hasta que tuvo que esquivar un libro volador que paso rozando su cara que entendio. —Te lo digo Dario Tassara, quizás es porque eres muy joven y solo has conocido a una persona que por alguna razón estupida, causo un gran impacto en ti, pero lucia... Jamás entrara por la puerta de la casa, tengo dos nietos más que pueden llevar el negocio, pero Lucia no puede entrar en la familia. .. Así que piensa en ello como quieras, jamás se te impuso nada, todo se te consulto siempre incluso cuando se debatio quien tomaria el control, pero sobre esa mujer yo tengo la ultima palabra, tampoco quiero que le facilites más dinero para que vaya a revolcarse con otros hombres mientras tu esperas que la vida pase y decida madurar y elegirte. —Ella no es así...—Claro que lo es, y dario lo sabe. —Claro que lo es Dario, ha vivido sin trabajar un día en su vida solo manteniendose de hombres tontos como tu, ¿qué? ¿tan buenas mamadas hace que puede hacerte defender su comportamiento de mierda ? La puerta se abrio y la enfermera que había escuchado la colorida frase del abuelo estaba roja, pero la doctora era diferente, ella se mantenía apacible como si hubiera escuchado algo que realmente no le iba ni venía. Eso enojaba aún más a Dario. —Yo me ocupare de mis problemas abuelo pero lo que estás pensando no s. —Dijo esto y salio pasando al lado de Carisa, rozo su mano con la punta de sus dedos pero ella actuo como si no hubiera pasado nada, como si esa caricia hubiera sido accidental, como si dario fuera solo el familiar más de un paciente. —Esta niña realmente le gusta dormir...—Dijo carisa, sonrio al anciano que le corresponio el gesto y se sumergieron en algunas frases inconexas de nuevo. —Sus indicadores son normales, en cualquier momento despertara, zion también, seguramente sus cuerpos aun están exahustos por el enorme esfuerzo de anoche pero todo está perfecto. Mi turno termina en dos horas, seguramente despertaran antes de que me marche así que vendré antes de irme para ver su estado. sentira dolor al despertar pero ante cualquier malestar, solo llamen a la enfermera y le dara analgesicos, se recuperara rápido. La enfermera ajusto el medicamento y la cama de ambos niños y nuevamente se marcharon con carisa, ella pensó que Darío estaría afuera en el pasillo pero no le dio más importancia cuando vio que no estaba. Continuo con su rutina y dejo de prestar importancia a todo lo que ese hombre provocaba en ella. Entendió con lo que alcanzo a escuchar de la conversación, de que Dario si tiene alguien, y que sí, hay alguien por quien discute incluso sobre meterla a su familia así que debe ser algo serio para hablar a ese nivel. "Carisa, eres tan tonta, un tipo así no deberías ni pensar en iniciar algo con él, además es infantil y no estan en la misma pagina" Se autoregaño mientras se cambiaba la ropa, su bata de hospital olia a desinfectante, su ropa también. Saco una playera que siempre guardaba en caso de tener que cambiarse, mientras aún estaba solo con su ropa interior, entro una enfermera en el último instante, gritando de que había una emergencia y no habían más medicos en turno. Otro escandaloso accidente, justo cuando su mente está más ocupada, siempre aparecen estos casos, parecen una bendición y una maldicion, no permiten que su cabeza se meta de lleno en las relaciones amorosas. Una mujer elegante con ropa tradicinal estaba llena de sangre, movia y aretaba sus manos caminando al lado de una camilla, un hombre atractivo, cabello castaño claro que estaba cubriendo su frente, el pecho descubierto desde la mitad y un enorme paño blanco goteando sangre en su hombro. Dario Spencer. El hombre solto una dolorosa risa y sus labios palidos por la perdida de sangre y el dolor, se curvaron en una media sonrisa. Carisa ladeo su cabeza, traía la polera al revés lo que hizo que la mujer la viera con cierta desconfianza, pero cuando la chica comenzo a dar indicaciones y se movió agilmente para traer los implementos, ponerse los guantes y la mascarilla, de alguna forma le dio a entender que sabía bien lo que hacía. —Spencer, ¿por qué todo encuentro contigo siempre es una aventura? La señora no comprendió, sin embargo continuo escuchando, le remordia de dolor ver a su hijo en esa situación, pero la chica lo distrajo al parecer. —Soy un hombre grande y no siento ningun dolor— dijo sonriendo, cuando carisa metio unas pinzas en su hombro y luego un sonido metalico se escucho. Fue rápido, le costo solo un retorcijon de la expresión del hombre y la anestesia estaba haciendo lo suyo. —No tocó ningún punto vital para tu suerte, deberas descansar mucho porque probablemente sientas el brazo sin fuerza, unas 3 semanas de descanso, un poco de terapia y ejercicio haran lo suyo en la recuperación del tejido así que debes poner de tu parte también, chico grande. —Miró a la madre de Dario Spencer—No sé preocupe, es una herida aparatosa pero hay mayor daño que implique un gran riesgo, pero que no se te haga costumbre... Carisa sonrio, le hablaba como trata a los niños, la enfermera que le había avisado de la emergencia parecia aliviada, al parecer la policia fue la que la alarmo tanto ya que se no habían más medicos en turno esa noche como para atender algo catastrofico. —supongo que los dos agentes que están afuera quieren hacer algunas preguntas, la enfermera les entregara todo lo que necesiten sobre la atención, seria mejor que se quede esta noche bajo observación por cualquier cosa y ya mañana egrese a descansa a casa. La madre sonreía y agradecia, dario miro a ambas mujeres y sonrio aliviado mientras recibia ropa de hospital que le dio la enfermera, la ropa cayó al piso y carisa miró a la enfermera con un poco de disgusto, el hombre tenía un hombro recien operado, aún ni siquiera le ponian puntos y ella quería que se vistiera solo. Carisa termino con los corchetes, le saco el trozo de ropa que le quedaba enganchada de la cintura y le ayudo a poner la camisa de hospital. —¿esto también es trabajo de la doctora?— Pregunto Darío tassara afirmado en el borde de la puerta —Llevo más de 40 minutos esperando, si tu compañera no me dice que estás aquí seguiría esperando. Carisa se enderezo, Spencer suspiro cansado, como si todos los malestares de aquel disparo le vinieran derepente. —Tassara, ¿tambien quieres ver como me pone los pantalones o saldras ?
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