Clarisa dejo que la arrastre fuera de la habitación, bajo la atenta mirada de los demás pacientes de urgencia, si en varias ocasiones se ha visto en este jueguito de hombres, pero casi siempre espectadora de sus amigas, nunca protagonista. Ahora no comprende porque a sus amigas le emocionaba tanto, es incómodo, las tratan como una propiedad más que como una persona. El papel masculino del protagonista dominante no es para todas.
Bajo la vista, tal vez es demasiado aburrida, si hiciera un escándalo y pidiera explicaciones, quizás sus relaciones con el sexo opuesto no fallarian.
—¿qué crees que haces? ¿Planeas arrastrarme hasta mi casa?
Sacudió su mano y se soltó del agarre del hombre. Darío volteo para verla, nada con esta mujer resulta como quiere.
¿Por qué no lo busca? ¿Por qué no se enoja? ¡Por que no le pide explicaciones!
—Dario. —se acercó con un poco de emoción y... ¿Esperanza? Sí, un poco.
—¿qué buscas? ¿Quieres que te ruegue qué dejes de ir y venir para comenzar algo? Nosotros no nos conocemos, nos hemos visto menos de diez veces, ¿qué esperas de mi? Vienes y haces una pataleta como si sintieras celos pero ¿de que y quien? ¿A quien ves en mi que pareces siempre tan exaltado? Me buscas pero no se que buscas, actúas como si lleváramos años en una relación pero la verdad es que no tenemos nada que ver el uno con el otro, a lo más podríamos tener una relación profesional.
Darío no supo como responder.
¿Por qué? Carisa siempre es tan perspicaz.
—no entiendo que quieres decir... —dijo con molestia.
—entonces piensa en ello, cuando resuelvas tus problemas, ojalá encuentres a alguien y no sea muy tarde para que madures.
Se dio la vuelta dispuesta a irse pero Darío no estaba dispuesto a quedarse con eso.
—¿qué quieres decir? Estas tratando de cortar conmigo...
Ella agarro su mano sobre el brazo, lo alejo sin poner fuerza. —Darío, para romper con alguien debe haber algo que romper...
Las palabras de Carisa se quedaron ahí, en su mente repitiendose una y otra vez, incluso no pudo trabajar bien durante varios días. Como la chica dijo, sus hermanos mejoraron rápidamente y aunque la vio una o dos veces en los pasillos del hospital, no cruzaron palabras.
Con el orgullo de Darío, jamás dio el primer paso, sintió que siempre era él quien avanzaba hacia ella y aunque todavía traía unas ganas locas de estar cerca de la mujer, no daría su brazo a torcer.
—no es gran cosa rey, hay mil mujeres más...
—¿y Lucía? No la has ido a ver aunque te llame y siempre que viene a la empresa dices que no estas...
—no se como tomar las cosas con lucia , retomar la relación o dejarla del todo.
—piensa en lo más conveniente para ti pero te aseguro que un día más sin tomar una decisión causa distancias enormes entre las personas.
—¿qué quieres decir?
—en años, la única mujer que realmente he visto que te hace volverte loco, incluso más que lucia, es la doctora y ya fuiste testigo de que no eres el único que siente lo mismo con ella, eres listo Darío, sabes bien que hay hombres tan buenos como tu y sin una ex que este siempre presente en sus vidas.
—no dejaré a lucia...
Rey suspiro.
—entonces vuelve con ella, solo cuidate porque muy limpia no creo que este, en el último año estuvo con con cuantos ex ¿8? Tus gustos son extravagantes...
—sabes que no es por eso... Le debo mucho.
—si, si, y también se quitan las ganas cuando están de ánimo, si fueras prostituto le habrías pagado hace años. —Rey camino con decisión, afirmo la mano en el escritorio.—No necesitas mentirme o mentirte, te gusta la doctora pero piensas que le debes algo a lucia, así como le debes a la policia, a los bomberos, a todo quien te haga un favor. Mantenerla toda su vida no ha pagado la deuda aún aunque tu vida esta detenida en esa deuda.
—Ella me salvo cuando nadie más lo hizo, estuvo conmigo en los momentos precisos.
—le debes, y por eso piensas pagar toda tu vida el favor... Dario, estuvo contigo, así como también fue la causante de la mayoría de esos momentos, cuando la encontraste en la cama con otro solo un día después de irse a vivir juntos, cuando se fue al extranjero porque no quisiste comprarle una casa a sus padres, cuando la descubriste engañandote de nuevo, no es una pareja, es una escoria y tu te dejas manejar. No le debes nada, fue un romance adolescente del que no has podido sentir porque te sientes culpable del aborto de un niño que ni siquiera era tuyo.
Rey se enderezo, agarro la carpeta del escritorio y salio a trabajar. Darió lanzo un "mierda" al aire. Se puso de pie y tomo su chaqueta, bajo y agarró el coche para luego ir directo al hospital nuevamente. Estacionado espero hasta las 12 de la noche a que Carissa saliera hasta que por fin la vió. La mujer noto su auto, era vistoso, lujoso y muy notorio, pensó en pasar de largo y con pasos lentos se acerco a su motocicleta. La puerta del conductor se abrio, estaban a solo unos metros. Dario bajo la cabeza viendo a la mujer de reojo como si se sintiera extremadamente culpable de estar nuevamente ahí.
—Lo siento, sé que no he sido claro contigo.
—Eso esta bien, la vida intima de los demás no me incumbe.
—Pero quiero que te importe, realmente quiero que te importe.
—Dario, si hay otra persona, seriamos demasiados. —Ella se rio pero decir eso de alguna forma le provoco mucha tristeza, porque le gusta dario, Incluso con ese porte y la actitud de cachorro, su pecho late con fuerza, quiere estar cerca, enrrollarse contra su pecho y mantenerse ahí, sintiendo el almizcle de perfume y tabaco que despide el hombre, que en otras personas encontraría tan desagradable pero en él, es como un aroma que la hace sentir segura y excitada al mismo tiempo.
—¿puedes darme otra oportunidad? una para conocernos sin nadie más entre los dos.
Carissa lo vio fijamente, sin saber si creer o no lo que decia, dario enderezo la espalda, despegando su cuerpo del auto queriendo dar unos pasos hacía ella. La voz de carissa rompio el silencio que se formo y dijo con suavidad.
—¿comiste? apenas tengo tiempo libre, y mañana no trabajo asi que podríamos ir a comer.