Podía oler la excitación de su hermana al inclinar la cabeza entre sus muslos. Besó los labios vaginales de Amy, que empezaban a fruncirse e hincharse. Ella jadeó, sintiendo un escalofrío que le recorrió la espalda. Su lengua se deslizó y lamió lentamente desde abajo hasta arriba, saboreando sus deliciosos jugos. ¡El sabor era tan intenso!
—¡Ohhhh!— gimió ella, cerrando los ojos. Él colocó las manos a ambos lados de su trasero y deslizó la lengua en su coño, lamiéndolo por dentro. Su respiración era temblorosa, ¡estaba tan excitada! Amy apoyó los pies en la espalda de su hermano, entregándose a él. Él lamió los labios hinchados de su coño, disfrutando del sabor. Tenía la polla completamente dura en sus pantalones, y se frotaba a través de ellos mientras comía el coño de su hermanita. Ella metió la mano entre sus piernas y sostuvo su cabeza allí. Jeff lamió hasta su clítoris y chupó el sensible bulto en su boca.
—¡Dios mío, Jeff!— gimió ella, frotándose la entrepierna contra su cara, apenas logrando apartar las bragas. Él lamió el clítoris mientras lo sostenía entre sus labios, y el orgasmo la invadió por completo. —¡Uh! Uh... ¡Ohhhhhh! ¡Ohhhhhh Dios!— gimió Amy, corriéndose. Era la primera vez que alguien la hacía correrse, y fue fantástico, ¡mucho mejor que hacerlo sola! Excitado como un loco, Jeff se subió encima de su hermana, que se recuperaba, y comenzó a besarle el cuello. Ella respiraba con dificultad.
—Espera un segundo— jadeó. —Tenemos que decidir algunas cosas si vamos a hacernos eso—. Jeff esperó. —No podemos tener sexo— dijo Amy. —De acuerdo— respondió él, aceptando que eso sería demasiado.
—Además— dijo, —probablemente no deberíamos besarnos. Solo sexo oral, para que nos sintamos bien. ¿Te parece bien?—
—Sí— respondió respirando con dificultad, temblando de deseo.
—¡Bien, ahora séllalo con un beso! ¡Sin lengua!— dijo sonriendo. Él la besó en la boca; ella lo rodeó con los brazos y lo besó con fuerza, con la boca cerrada. Era consciente de su bulto, que le presionaba contra la entrepierna, y la excitaba mucho. Lo soltó y él se levantó, bajándose la bragueta y el botón. Sacó su pene y se arrodilló en el suelo junto a su cabeza, sosteniendo su erección de quince centímetros frente a su cara. Amy lo miró con avidez. Jeff se lo ofreció, presionando ligeramente la punta contra sus labios. Abrió la boca y tomó dentro la cabeza de hongo. Su boca calentó la punta de su pene. Extendió la mano y agarró el m*****o de su hermano, acariciándolo mientras chupaba más.
Amy se incorporó apoyándose en un codo y empezó a mover la cabeza contra su ingle, absorbiendo casi todo su pene una y otra vez. La sensación era increíble. Los ruidos de succión eran fuertes y resonaban por toda la habitación. «Sorbo, sorbo, sorbo, sorbo, sorbo, sorbo, sorbo». Estaba ansiosa por recompensar a su hermano por el trabajo que su lengua le había hecho. Él se agachó y le ahuecó un pecho por encima de la blusa, apretándolo ligeramente por primera vez. «Mmm», ronroneó ella, sin dejar de chuparle la polla con avidez. Él le acarició el pecho, amasándolo mientras su hermana le hacía una mamada.
Jeff recorrió su cuerpo con la mano, sobre su falda, entre sus piernas. Apartó sus bragas a un lado y sus dedos acariciaron suavemente la entrepierna húmeda de Amy. —¡Um!— su gemido fue amortiguado por su polla. Su dedo jugueteó con su clítoris brevemente, haciéndola detenerse, con el pene en la boca, luego volvió a deslizar el dedo por su entrepierna húmeda y ella gimió, comenzando de nuevo la mamada. Su dedo se detuvo en la, sin duda, estrecha entrada de la v****a de su hermana. Ella respiraba con dificultad alrededor de su polla. Deslizó el dedo en su apretado tesoro. Ella sacó su pene de su boca con un sorbo.
—¡Ohhhhhhhh!— gimió ella, su mano aún agarrando su erección. Su coño estaba tan apretado, tan húmedo. Apretó su dedo mientras lo hundía en ella hasta el fondo. Lo deslizó dentro y fuera de ella, Amy retorció su coño contra su mano. Él pasó el dedo por sus labios hasta su clítoris, donde volvió a hacerle cosquillas. —¡Ohhhh, joder, Jeff, no puedo concentrarme!— gimió ella. Él inclinó la cabeza entre sus piernas, subiéndole la falda y apartándole las bragas. Su aroma era intenso; los labios rosados de su coño estaban hinchados y brillantes mientras se acercaba. Deslizó las manos bajo su trasero y le levantó la entrepierna; sus dedos sujetaron sus bragas a un lado mientras volvía a succionar su delicioso clítoris con la boca.
Amy le apretó la polla, gimiendo, mientras su hermano lamía su clítoris. Le lamió el coño, deslizando la lengua entre los pliegues apretados, lamiendo sus fluidos. Ella volvió a meterle la polla en la boca mientras él lamía el interior de su coño. Le agarró las nalgas, apretándolas con fuerza mientras lamía su clítoris lo más rápido posible. De nuevo, Amy se vio obligada a sacarse la polla de la boca, haciendo un fuerte ruido de sorbo. —¡Ohhhhh!— gimió, con otro orgasmo acercándose a ella. Se corrió. Más fuerte que antes. Retorciendo la entrepierna en su cara, su coño se convulsionaba, su corazón latía con fuerza y su cuerpo temblaba. Jeff se incorporó mientras ella recuperaba el aliento.
—¡Dios mío!— exclamó. Él frotó su pene contra la cara, las mejillas, la barbilla, la nariz y la boca de su hermana. Ansiosa por complacerla, Amy abrió la boca y dejó que le metiera la polla. Agarró la base de su pene con las manos y chupó con fuerza. Movió la cabeza arriba y abajo de su m*****o lo más rápido posible; deseaba desesperadamente complacer a su hermano, tragarse su semen. Estaba perdiendo la cabeza. Sintió que se acercaba el orgasmo mientras su hermana le chupaba el m*****o con fuerza. Gimió, y Amy sintió el pene de Jeff latir en su boca. Sintió un líquido caliente salir disparado de su garganta y tragó rápidamente. Una descarga tras otra se disparó en su boca hambrienta, y Amy intentó desesperadamente tragar cada gota. Podía sentir el líquido caliente deslizarse por su garganta hasta su estómago, calentándolo. Más semen de su semen se vertió en su lengua, y Amy notó el sabor salado al tragarlo. Lo recibió todo este tiempo, sin dejar escapar nada. ¡De verdad le encantaba el sabor! Él la besó dos veces en los labios y miraron la televisión hasta que sus padres llegaron a casa.
Regresó dos semanas después. Estaba cachondo ahora que había quedado con su hermana. Para su decepción, su hermana había invitado a una amiga cuando llegó a las cuatro. Sus padres se fueron al menos hasta las cinco o cinco y media. Amy todavía llevaba puesto el uniforme, pues acababa de volver de la escuela. Lo recibió con un abrazo, apretándose contra él, intentando obtener una reacción, sonriendo cuando la obtuvo. Ella y su amiga se giraron para leer algo en la mesa de la cocina, de espaldas a él.
Amy se llevó ambas manos a la espalda. Sin darse cuenta de su amiga, se levantó la parte trasera de la falda. Lentamente, su trasero quedó expuesto, cubierto solo por el triángulo de sus bragas blancas con diseño rosa. Sujetando su falda con una mano, la otra empujó sus bragas ligeramente hacia arriba por la hendidura de su trasero, dejando al descubierto más nalgas. Se bajó la falda cuando terminaron de leer. Estaba duro como una roca.
Quince minutos después, sacó a su amiga a toda prisa por la puerta y se giró hacia su hermano. Cayeron en brazos del otro, y él la besó suave y repetidamente en los labios. La acompañó hasta la mesa de la cocina mientras sus labios chasqueaban con fuerza. Amy se incorporó en la mesa mientras su hermano se paraba entre sus piernas abiertas. Cayó de rodillas. Jeff extendió la mano y apartó las bragas de su hermana a un lado, dejando al descubierto su vello púbico. Sus labios rosados e hinchados estaban apretados, enmarcados por sus rizos castaños. Se echó hacia atrás y dejó que su hermano se saliera con la suya. Lentamente lamió los pétalos de su coño de 18 años, lamiendo de abajo a arriba. Su sabor era muy fuerte, sus jugos fluían de verdad. Su lengua lamió su coño con movimientos largos y firmes.
—Oh, Dios, Jeff.— Gimió, con el coño ardiendo, el orgasmo acercándose. Últimamente se estaba excitando bastante con los dedos, pues pensaba constantemente en su hermano. Él le lamió el clítoris rápidamente, y Amy retorció el coño en su cara, disparada hacia el orgasmo. —¡Ohhhhhhhhhhh, joder!— gimió, corriéndose. Todo su cuerpo temblaba; su coño palpitaba mientras Jeff seguía lamiéndola. Finalmente, por suerte, se detuvo y se levantó. Su hermana estaba medio tumbada en la mesa de la cocina, jadeando.
—Vamos a mi habitación— susurró, —mamá probablemente no llegue hasta dentro de una hora, ¡pero nunca se sabe!— La ayudó a bajar de la mesa y la siguió escaleras arriba, hasta el dormitorio. Dejó la puerta abierta para que pudieran oír cuando su madre llegara. Amy se quedó frente a él. Lo besó suavemente, con la boca cerrada. Lo besó de nuevo, con el coño aún hormigueando. Cayó de rodillas ante él y le desabrochó el botón y la cremallera. Le bajó los pantalones y la ropa interior, liberando su m*****o erecto. Lo agarró por la polla y empezó a lamerle los huevos, algo que nunca había hecho y le daba un poco de curiosidad. Se metió un testículo en la boca, mientras su mano acariciaba lentamente su m*****o. Lamió su m*****o y lamió todo alrededor de su cabeza de hongo.