Observó a su hermana deslizar la parte superior de su pene en su boca. Observó cómo sus labios se deslizaban lentamente por la mayor parte de su m*****o. Su boca estaba tan cálida alrededor de su órgano. Se quitó la camisa y la dejó caer al suelo mientras Amy comenzaba a mover la cabeza de un lado a otro sobre su pene. 'Sorbo, sorbo, sorbo, sorbo, sorbo, sorbo' consiguió un ritmo constante de succión, y los sonidos de sus sorbos se podían oír en las escaleras, eran tan fuertes, si alguien hubiera estado allí. Su orgasmo estaba en aumento, pero quería verla desnuda primero. Sacó su pene de la boca de su hermana con un sorbo. La puso de pie. Sus labios se encontraron, y él chupó su labio superior en su boca. Comenzó a deslizar su lengua en su boca y Amy rompió el beso.
—¿Sin lengua, recuerdas?— preguntó. Él asintió sonriendo. Extendió la mano y ella lo observó desabrocharle los botones de la blusa. La dejó caer al suelo, dejando al descubierto un sostén de encaje azul oscuro, un escote bonito y un vientre suave y blanco crema. Se quedó allí de pie, pasiva, mientras su hermano le desabrochaba el cierre de la falda. Esta se deslizó por sus piernas y ella se la quitó. Él se quitó los pantalones y la ropa interior, quedando completamente desnudo.
Amy vestía solo su sujetador de encaje azul y sus diminutas bragas blancas. Sus suaves pechos presionaban contra el sujetador mientras su pecho subía y bajaba. Él se acercó a ella y la atrajo hacia sí. Las manos de Jeff se deslizaron por la parte trasera de las bragas de su hermana menor, sobre su suave trasero. La besó, chasqueando los labios mientras sus manos apretaban su trasero desnudo. Amy le devolvió el beso, respirando con dificultad, consciente de su polla dura presionada contra su estómago. Él continuó besándole el labio superior mientras la llevaba hacia la cama. Cayeron en la cama, él encima de ella entre sus piernas. Besó su cuello, su pecho, la pendiente de su pecho. Jeff extendió la mano y le quitó el tirante del sujetador de los hombros. Su pecho izquierdo quedó gradualmente expuesto a él por primera vez. Su areola rosada rodeaba un pezón muy duro. Él lamió su pezón y ella suspiró, un hormigueo recorriéndole el cuerpo de arriba abajo, centrándose en su coño. Él metió la mano debajo de ella y le desabrochó el sujetador. Se lo quitó y lo tiró al suelo, liberando sus dos hermosos pechos. Agarró uno de los pechos de su hermana con cada mano y los acarició, lamiendo un pezón.
Amy se sentía increíble mientras su hermano le chupaba uno de los pezones. Besó hasta el otro pezón y se lo succionó. Ella suspiró de nuevo mientras él lamía toda su areola. Jeff besó su suave vientre hasta las bragas. El aroma de su hermana era intenso mientras besaba sobre la fina tela. Besó sus labios vaginales por encima de las bragas y ella se estremeció. Besó sus muslos y por encima de las bragas, besándola por toda la zona.
Ella se retorcía sobre él, deseando que le lamiera el coño desnudo. Estaba tan cachonda que necesitaba la lengua de su hermano en su coño desnudo. Él la agarró por la cinturilla de sus bragas y Amy le levantó el trasero, permitiendo que su hermano deslizara las delicadas prendas por sus largas piernas. Ella se las quitó uno a uno, y Jeff tiró las diminutas prendas al suelo con el resto de su ropa. Amy, su hermana pequeña, yacía ante él, completamente desnuda, con las piernas abiertas. Los rosados labios de su v****a brillaban a la luz, enmarcados por rizos de vello púbico castaño.
Se inclinó entre ellos y besó sus labios húmedos. Ella contuvo el aliento. Él lamió suavemente sus labios excitados, volviéndola loca. —Ohhhhhhhhh— gimió suavemente. Lamió dentro de su coño necesitado, saboreando sus deliciosos jugos, lo que la hizo levantar el culo de la cama para encontrar su lengua. Metió la mano entre sus piernas y sujetó la nuca de su hermano. Él lamió su clítoris rápidamente, haciéndola retorcerse. Respiraba con dificultad. Nunca iba a ponerse más duro de lo que estaba en ese momento. La deseaba. Apostaba a que el coño de su hermana era tan estrecho; lo haría correrse al instante. Para su decepción, al borde de otro orgasmo, besó su vientre. Besó sus tetas y su cuello, con su polla dura moviéndose de un lado a otro mientras se acercaba al coño desnudo de su joven hermana.
Su pene descansaba cómodamente sobre su húmeda rajita mientras la besaba en la boca. Su coño estaba tan caliente que podía sentir el calor húmedo a lo largo de todo su m*****o. No había nada entre la v****a de Amy y el pene de Jeff. Ella le devolvió el beso, retorciendo su entrepierna contra su duro m*****o, buscando satisfacción y empeorando las cosas.
Incapaz de contenerse, su lengua se deslizó en su boca. Él la inyectó en la de ella y los hermanos se besaron profundamente por primera vez, explorando sus bocas con sus lenguas. Se acariciaban la boca con las manos mientras retorcían sus cuerpos desnudos, besándose apasionadamente. Él metió la mano entre ellos y deslizó la cabeza de su pene por los labios de la v****a de Amy. Se sentía caliente contra la punta de su pene. Lo colocó en la entrada de su tesoro. Ella jadeaba.
—Mejor no, Jeff— dijo ella, pero logró. —¡Hagamos el 69! ¿De acuerdo?— Respirando hondo, con su hermana aún a su merced, apartó el pene de su coño dispuesto. Se tumbó a su lado boca arriba, y ella se montó encima de él, pasando una pierna sobre su cara. Su coño apretado y peludo flotaba justo sobre su cara, y su pequeña mano levantó su m*****o duro en el aire. Sintió su polla hundirse de nuevo en la cálida humedad de su boca, y la agarró por el culo y la empujó contra su cara. Chupó todo lo que pudo de su coño en su boca mientras ella le chupaba la polla. Tenía la nariz justo en su culo; podía ver su pequeño y apretado ojete mientras su lengua exploraba las profundidades de su coño.
Amy gimió alrededor de su polla, aunque su cabeza seguía balanceándose, decidida a obtener su semen. Él lamió su clítoris. Ella estaba perdiendo el control, y chupó con increíble fuerza el pene que tenía en la boca. —Mmmmmph— gimió al acercarse el orgasmo. Amy se corrió. Se corrió con fuerza. Su coño palpitaba alrededor de la lengua de su hermano. Su boca succionó intensamente su polla, provocando que él también se volviera loco. Él continuó lamiendo el coño de su hermana mientras ella retorcía su entrepierna sobre su cara, corriéndose con fuerza. Sintió que él empezaba a correrse en su boca y no pudo reaccionar, dejando que gran parte del semen se le escapara por la comisura de la boca.
Amy sacó el pene de Jeff de su boca, jadeando, casi ahogándose. Más semen salió disparado de la punta de su polla y aterrizó en la cara de su hermana. Su polla se sacudió de nuevo un grueso fajo de semen aterrizó en el lado de su barbilla y goteó sobre su mano. Ella tragó el poco que estaba en su boca y rápidamente engulló su polla de nuevo. Un par de cargas más pequeñas se dispararon en su boca y ella tragó fácilmente el líquido caliente. Estaba tratando de recuperar el aliento por la nariz mientras chupaba el hilo de semen restante del pene de su hermano. Mientras recuperaba el aliento, observó de cerca el culo desnudo de su hermanita. Besó cada mejilla, justo al lado de su grieta. Le dio a sus labios rosados de la v****a un beso más también, viéndolos temblar cuando su boca los tocó.
Se sacó la polla de la boca con un sorbo y se bajó. Le sonrió; tenía semen en varias partes de la cara, y él la observó lamerlo alrededor de sus labios. La mano de Amy apretó la polla blanda de su hermano y una gota de semen apareció en la punta. Sacó la lengua y la lamió, disfrutando de su sabor salado.
—¡Eso fue genial!— susurró. Se levantó y se agachó para recoger sus bragas. Jeff vio a su hermana subirse las diminutas bragas por sus largas piernas y por el culo. Se puso una camiseta y fue al baño a limpiarse el semen de su hermano de la cara. Jeff se vistió y, minutos después, su madre llegó a casa.
Después de esas experiencias, Jeff empezó a obsesionarse con Amy. Ahora se masturbaba pensando en ella constantemente. Ella era igual. Antes rara vez se masturbaba, ahora se tocaba el clítoris, e incluso la v****a, dos o tres veces al día. ¡Y la cosa iba a peor! Estaba acostumbrada a tener orgasmos ocasionales con su propia mano, ¡y ninguno hasta hace unos meses! Ahora, si se masturbaba dos veces al día, ¡no era suficiente! Y era exclusivamente por su hermano.
Volvió a visitarla el viernes siguiente. Amy acababa de llegar de la escuela, y de nuevo llevaba el uniforme, sin calcetines hasta la rodilla. Estaba sentada en el patio trasero con su madre cuando él salió a reunirse con ellos. Mientras hablaban, los hermanos se miraban furtivamente. Su falda le llegaba bastante arriba de los muslos, y a él le gustaba contemplar su piel. ¡Su lengua la había lamido! ¡Su cara había estado entre esos muslos! No pudo evitar preguntarse qué se sentiría dentro de ella, y se preguntó si alguna vez lo descubriría. Jeff tenía dificultades para contener la erección e intentaba concentrarse en otras cosas.