Si alguien me hubiese dicho hace ocho meses atrás que mi vida modificaría tanto al punto de no saber quién era y hasta dónde llegaría mi hermana con tal de salirse con las suyas por encima de cualquier persona, incluso de mí… Juro que no hubiese creído y tal vez hubiese reído hasta dolerme el estómago, pero lo cierto era que ocurrió. (…) Posterior de haber convencido a Eliot que me dejase sola y que le avisara cuando nos iríamos a la casa de mi hermana, él se fue a su departamento. No era como si lo hubiese echado, pero necesitaba estar sola y aclarar un poco los pensamientos liosos que se enredaban cada un poco más en mi mente. Y sí, terminé llamando a Jeremías y él me contó toda la tetra que armó mi propia hermana con tal de que yo comenzase a salir con él. Y no, no lo llamé por el h

